S?bado, 19 de julio de 2008

Tambien los Juanitos lo van a pasar mal

Javier Arenas lo anunció en una rueda de prensa convocada tras conocer la curiosa noticia de que Zapatero había convocado una reunión de expertos economistas en La Moncloa para analizar la crisis: El  El PP cree que Zapatero no tiene ni idea de como superar la crisis económica. Se deben haber quedado calvos para darse cuenta de semejante obviedad.

Más contundente ha sido Soraya, contestando a la metáfora del capitán de barco. "El capitán ni siquiera rema en una barca del Retiro". Todo esto tendría mucha gracia de no ser porque las noticias cada vez son peores: Ayer, el Presidente Instituto de Crédito Oficial afirmaba que "Las burbujas no aterrizan suavemente". Además de declarar que "hemos vivido un contexto de excesos" en el que "la única duda era cuando se iba a producir la crisis".

Sin duda, esto habrá influido algo en que el PP haya acelerado en el descubrimiento del problema de España: Un Presidente del Gobierno incapaz de tomar la más elemental medida de prudencia económica: Decirle a la gente que ahorrara y no se metiera en gastos absurdos.

 Lo comentaba el otro día con un cliente y un compañero, a propósito de la crisis, mientras veíamos pasar los coches que entraban en la Calle del General Ricardos (eje del barrio de Carabanchel) por Marqués de Vadillo: Hemos vivido como señoritos, renovando el parque de vehículos automóviles español en cinco años con cargo a la hipoteca. Hipoteca a 30 años y tipo variable en la que, además, han metido reforma, muebles y hasta viaje al Caribe. Eso es lo que el ICO denomina ahora "contexto de excesos" y que yo llamo, quizá con un exceso de caridad, "contexto de inconsciencia". Generado por el PP de Aznar, con su loca política de inmigración, que tanto favoreció a constructores (siendo factor importantísimo de la burbuja que ha estallado) y a la hostelería, favoreciendo así la cultura del gasto improductivo.

 No es broma: Un antiguo amigo mío, estudiante universitario, me comentaba hace dos años la cantidad que necesitaba para sus gastos mensuales: 1000 euros del ala. 400 para pagar y mantener el coche, 300 para cenas, copas y verbenas y otros 300 para ahorrarlos mes a mes. Pretendía que su padre le financiara unos 600 mientras él trabajaba para obtener los 400 restantes. La realidad (y, supongo, su padre) se encargaron de bajarle de la parra. 

 Terminó trabajando como becario por 400 euros al mes, de los cuales se le iban más de 300 en letra y gasolina del Renault Megane nuevo que se compró. "No entiendo quien puede comprarse un Dacia" me decía poniendo cara de asco solo de pronunciar esa marca de coches económicos de la Europa del Este que comparte concesiones con Renault. "Tú, si tuvieras dos dedos de frente", pensaba yo y creo que incluso llegué a decirle. Mi amigo -hay que decirlo- es muy mirado para el dinero. Le gusta ahorrar. Simplemente vivía fuera de la realidad.

 Otro caso de libro lo conozco de refilón: Niño de 20 años con el bachillerato sin terminar que se compra un Opel Astra nuevecito (con lunetas tintadas atrás, para aprovechar lo mejor posible la amplitud trasera). Por supuesto, el joven no tiene trabajo. Lo tuvo durante seis meses antes de decidir que, casi mejor, prefería terminar el instituto y hacerse universitario después. Lleva el coche a revisión y le dicen que tiene que cambiarle las cuatro ruedas, muy desgastadas de tanto frenazo. Su papá le dice que la cosa está muy mal y que tendrá que aguantar con ellas seis meses más. Eso sí, conduciendo con cuidadito. Los triunfadores del gasto absurdo, no muy distintos de las castas de triunfadores del pisito o de triunfadores del trailer de las que tanto se ha escrito y que tan mal lo van a pasar.

Si Alberto Noguera y Burbuja.info han popularizado el llamar Pepitos a quienes han firmado las hipotecas enloquecidas que se han puesto de moda en España y que van a suponer la ruina de miles de familias y particulares, yo propongo desde aquí el término de "Juanitos" para designar a este grupo de gente, normalmente jçovenes pero no siempre. Que no tienen hipotecas, pero sí una capacidad para crearse gastos y necesidades improductivas abrumadoramente superiores a su capacidad de financiarlas. Que hasta ahora venían financiándolas con crédito barato. Manteniendo muchas veces pequeños trabajos a tiempo parcial con los que en gran medida justificaban el retraso del final de su ciclo formativo normal.

Los Juanitos son, simplemente, incapaces de concebir -porque durante su vida adulta no lo había visto nunca y la última les pilló muy pequeños aún- una crisis económica. O un contexto en el que faltara dinero en el mercado y los tipos subieran. Por eso se endeudaba, tan pancho, en el pago de un gasto improductivo que le suponía ampliamente el 70% de su sueldo. No era sostenible. Así de simple. 

 Ni Aznar ni Zapatero se lo quisieron decir antes. Y también ellos, a su modo, van a ir a la quiebra. Tendrán que reducir gastos salvajemente. Elegir de una buena vez entre trabajar o ser licenciados. Y no frenar muy fuerte, que se desgastan las ruedas.





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