Jueves, 19 de junio de 2008

Ha estallado

Ya es oficial. Y se sale de las escalas. La burbuja inmobiliaria ha oficializado su estallido tras derrumbarse la construcción de viviendas nuevas un 21,8%. Nos lo dice Libertad Digital, quien advierte: que el número de visados para el inicio de obra nueva residencial se derrumbó un 70,5 por ciento interanual el pasado mes de marzo, al tiempo que las licencias de superficie para vivienda caían a un ritmo próximo al 50 por ciento el pasado diciembre. Ambos indicadores están muy relacionados, por lo que resulta previsible que tales permisos hayan sufrido descensos mayores a lo largo de los últimos meses. 
Todos los demás indicadores son iguales de malos o incluso peores y las gráficas son de película de terror. La conclusión es clara: La desaceleración suave es una mentira. España lleva meses perdiendo empleo neto y cualquier otro dato es falso. Y la cosa va a ser peor porque cada punto porcentual de desvalorización de la vivienada se convierte en un 0,15% de disminución del consumo. Mala cosa, porque sé de primera mano que los precios ya han descendido más de un 20% y según LD descenderán aún un 30% mas.

 Lo peor lo dioce el Banco de España: Entre 1998 y 2007 el parque de viviendas aumentó en alrededor de 5,7 millones de unidades (un 29,6 por ciento) y que las proyecciones demográficas para 2010 implicarían la necesidad de incrementar el parque de viviendas, como consecuencia exclusivamente de los cambios poblacionales, en unas 315.000 unidades por año, frente a un registro equivalente de unas 380.000 por año durante el período 2002-2005.

Para entender este dato habría que saber en qué se basa la relación entre demografía y necesidad de vivienda. En una situación de crisis, la demografía puede tender a concentrarse en menos vivienda. Por ejemplo, porque se reduzca el número de divorcios, porque muchos inmigrantes abandonen el país o simplemente porque la crisis se capee mejor viviendo más en la misma casa, bien con familia o bien renunciando a aqluilar en solitario o en pareja en favor de alquilar habitaciones. Eso, y el envejkecimiento neto de la población española pueden muy bien convertir .-y a mi juicio lo harán seguro- en absolutamente optimistas esas proyecciones de necesidad de vivienda.

 Vienen tiempos oscuros y difíciles.

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