Domingo, 15 de junio de 2008

Cosmolog?a de 4ed: Se acab? la Gran Rueda

La esperadísima Cuarta Edición de Dungeons & Dragons nos ha traído un cambio concreto en el juego que no era del todo esperado por la gran cantidad de "vacas sagradas" y conceptos supuestamente intocables que ha eliminado: El fin de la Gran Rueda Cósmica.
Y es que al desaparecer los nueve alineamientos clásicos, la Gran Rueda de 27 Planos Exteriores (a los que había que sumar Planos Interiores y Transitorios varios) que venía sirviendo de marco cosmológico al Multiverso D&D simplemente ha desaparecido y se ha simplificado enormemente.
Lo cual me parece un enorme acierto. Prácticamente nadie ha viajado en sus campañas a los Planos Elementales o Energéticos y muy pocos PJs han pisado alguna vez un Plano Exterior distinto de los Nueve Infiernos o el Abismo. Cuando tienes un elemento cosmológico que, esencialmente, nadie utiliza, estás empobreciendo la ambientación. Veamos los cambios que se han producido en 4ed a partir de esto:

A continuacion tenemos un mapa de la nueva cosmología de Dungeons & Dragons. En el  eje central de la misma, tenemos el  Mundo (o Plano Material Primario) y sus dos "reflejos".


Cuando los dioses terminaron la creación del mundo, lo hicieron buscando un equilibrio y un orden. Algunas de las piezas del mundo eran demasiado brillantes y vívidas y fueron descartadas juntas, formando el Feywild (ni idea de como se va a traducir esto) "reflejo" luminoso y mágico del mundo. Otras partes de la Creación fueron encontradas demaisado oscuras y deprimentes y formaron el Shadowfell (antiguo Plano de las Sombras), como "reflejo" oscuro del mundo.

Muy pocos dioses residen en estos planos. Las deidades élficas o de la magia (Corellon, por ejemplo) gustan de vivir en el Feywild. La Reina Cuervo, deidad de la Muerte, reside en el Shadowfell. Avandra, Melora y Torog recorren el propio Mundo.


Por debajo de este eje central tenemos el Caos Elemental. Los Primordiales, criaturas elementales de gigantesco poder, formaron el mundo a partir de los materiales elementales en bruto de este inmenso Caos. Tormentas de fuego, olas de rayos y torrentes de tierra y hielo forman los cimientos del mundo. Los primordiales, fieles a su naturaleza, pretendían la destrucción del mundo y ello les enfrentó a los dioses que buscaban su permanencia.

La guerra subsiguiente trajo la derrota y eliminación de los primordiales, pero el Caos Elemental continúa indomable.

 En el centro del Caos Elemental (una mezcla salvaje del antiguo Limbo caótico y los Planos Elementales o Interiores) se abre una enorme fisura cósmica, que es ni más ni menos que la entrada al Abismo, el hogar de los demonios. El Abismo sirve como prisión para Tharizdun (también llamado Tarizdun, Ghaunadaur, El Dios Encadenado y el Ojo Elemental Arcano), un dios enloquecido que, mucho antes de que dioses y primigenios se enfrentaran, plantó la semilla del mal en los cimientos del mundo y formó el Abismo. Primordiales y elementales corruptos y enloquecidos por ese poder se convirtieron en demonios.

 Una sola deidad vive en el Abismo: Lolth, la Reina Demonio de las Arañas, a la que adoran los drow. Lolth quedó corrupta y posiblemente enloquecida, por el mismo poder que fue la ruina de Tarizdun y sus seguidores.

 La gran mayoría de las restantes deidades vive en el inmenso Océano Astral, que flota por encima de la creación. En el Océano Astral (el Plano Astral de toda la vida) se encuentran no solo las distintas moradas de la mayoría de los dioses sino también las fortalezas de los Githyanki, la grandiosa ciudad de Sigil y mucho más que será descrito, es de suponer, en el Manual de los Planos que saldrá en Diciembre de este año.

Además de todo esto, tenemos el Reino Lejano. MIsterioso lugar de origen de deidades y criaturas absolutamente alienígenas, aberrantes y enloquecidas tales como Ilícidos, Contempladores o Aboleths.

Mi campaña seguirá aproximadamente las líneas marcadas en la cosmología oficial. Con un par de cambios importantes, a saber:

En el Océano Astral estarán no solo los dominios de las deidades oficiales, sino también las moradas de los dioses de mi campaña, que siguen los panteones humanos clásicos: Olimpia, Asgard, la Duat de los dioses faraónicos, etc...

  Otro cambio importante respecto de la cosmología oficial es el relativo a los diablos. En la Guia del Dungeon Master de 4ed y en el Manual de Monstruos, los Diablos son ángeles rebeldes que residen en el dominio Astral de los Nueve Infiernos junto a su líder, Asmodeus, quien lideró la rebelión contra el dios al que servían y su posterior asesinato. La Guerra de Sangre en Cuarta Edición simplemente no existe.

En mi campaña, la historia y localización de los Nueve Infiernos será algo distinta: Tras terminar la Guerra Divina, algunas deidades decidieron llevar su cruzada hasta el último extremo y ordenar el Caos Elemental. Miles de ángeles fueron enviados a esta misión, bajo el mando supremo de una poderosa deidad defensora del Orden, St. Cuthbert, el caudillo de los dioses en la Guerra Divina.

 Tras eones de conflicto, este dios logró ordenar a su imagen nueve partes del Caos Elemental a las que llamó sus Nueve Reinos. Lamentablemente, los miles de años de cercanía a la Fuente de Todo Mal (la famosa semilla de Tarizdun) corrompieron a muchos de sus ángeles, que terminaron rebelándose contra él.

Finalmente, St. Cuthbert pereció a manos de Asmodeus y los restantes dioses, en represalia, encadenaron a los ángeles rebeldes a las ruinas de los Nueve Reinos transformando sus cuerpos para reflejar la maldad de sus almas. Así nacieron los diablos.

Asmodeus gobierna los Nueve Infiernos con mano de hierro y prosigue la permanente guerra contra el Abismo y los demonios (la Guerra de Sangre) para apoderarse de la Fuente del Mal, pero dedica muchos más esfuerzos a arrebatar almas mortales a los dioses. De este modo, espera ir minando su influencia sobre el Mundo y lograr finalmente conquistarlo.


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