Lunes, 26 de mayo de 2008

?l vino a pagar nuestras pensiones...

Y, cuando eso le fue imposible por no encontrar trabajo, optó por la solución lógica y elemental: Secuestrar a los dueños de un bar de Ávila para exigir un empleo.

Ese incidente me ha traído a la memoria el caso del rumano que se quemó a lo bonzo para exigir que el Gobierno de España le pagara el viaje de vuelta a su país.

Lo normal, vamos. Salidas de sentido común que arreglan problemas. Lo que pasa es que desde nuestra mentalidad cerrada no entendemos el multiculturalismo.

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