Lunes, 15 de enero de 2007

EN CARTELERA - EL PERFUME

Como dijo en cierta ocasi?n un cierto presentador de un programa de televisi?n "para ir al cine con esta cartelera hay que tener un cociente intelectual negativo". Tras esta frase, totalmente aplicable a d?a de hoy a la espera del estreno de Apocalypto, no dice mucho en nuestro favor que Ambientologa y yo hallamos visto en tres d?as dos de los filmes que est?n hoy en exhibici?n.

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"El Perfume" es una pel?cula bien ambientada en la Francia dieciochesca y rodada con fondos, pretensiones y cierto talento, dirigidos a presentar la histioria del protagonista, que no es sino un representante arquet?pico de los asesinos en serie. Hasta aqu?, todo perfecto. Nada que no intentaran hacer antes "El Club de la Lucha", "El Castigador" o incluso algunas de esas cientos de pel?culas sobre la guerra del Vietnam que suirgieron al calor de "Apocalypse Now". El problema es que el objetivo de "El Perfume" busca, descaradamente, la glorificaci?n de un enfermo mental en toda regla que es presentado al espectador como un elegido impulsado al cumplimiento de una misi?n sagrada: Sintetizar el amor en un perfume mediante el asesinato y posterior obtenci?n del aroma, de bellas jovencitas. Una voz en off nos va guiando por las diferentes etapas de la vida de tan simp?tico individuo y se encarga de cuando en cuando de recordarnos los motivos que le llevan a realizar tan edificantes acciones.

El sujeto en cuesti?n consigue, tras al menos 13 asesinatos, sintetizar la f?rmula que ansiaba justo en el momento en el que es rodeado por los alguaciles de la villa en la que hab?a cometido sus tropel?as. La escena en la que este sujeto se libra de su ejecuci?n en la plaza p?blica mediante el sencillo m?todo de destapar su perfume en mitad de la misma y provocando as? que la multitud -incluyendo al cardenal, al verdugo, a los guardias y al padre y al prometido de su ?ltima v?ctima- termine clamando su inocencia antes de enredarse en una org?a es simplemente incalificable. Personalmente, me qued? con la impresi?n de que el rocambolesco argumento de la pel?cula no era sino una excusa para filmar esa ?nica escena de desnudo masivo.

Afortunadamente, el protagonista muere al poco de lograr huir del pueblo, sepultado bajo una avalancha de desharrapados en los arrabales de Par?s que se sienten irresistiblemente atra?dos hacia el perfume en cuesti?n. La voz en off no se priva de recordarnos que la muerte accidental del asesino es el ?nico acto que aquella buena gente ha hecho por amor en toda su vida. Es tambi?n -y esto no lo dice el narrador- un acto de misericordia del director hacia el sufrido espectador.

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