Mi?rcoles, 06 de febrero de 2013

Cuarto y mitad de trapisondas

Si el otro día decía que el Caso Bárcenas iba camino de convertirse en el Caso Rajoy, hoy tengo que decir que el Caso Urdangarín va camino de convertirse en el Caso Borbón y Grecia. 

De momento a Bárcenas le va saliendo redonda la jugada, urdida gracias a la aparente imposibilidad de realizar análisis grafológicos sobre una fotocopia: Hace diez días, Bárcenas callaba. Cuando El País -tonto útil de toda esta historia- publicaba sus presuntas anotaciones, Bárcenas callaba. Cuando el Presidente del Gobierno comparecía, Bárcenas callaba.

Todo el escándalo ha estallado en la prensa nacional y extranjera sin que Bárcenas moviera ni un músculo. Las entrevistas del pasado lunes en 13TV a Bárcenas y Cospedal huelen a negociación, a pacto, a trapisonda y a chamusquina. Pedro J. Ramírez lo tiene clarísimo

Cuestión aparte es el tema de la Infanta Cristina. Única de los cinco Patronos de Noós que queda por imputar. Y socia al 50% de Aizoon, además de Secretaria de la misma. O sea, la que firmaba las cuentas. Ya afirmamos hace tiempo, a propósito de la trama SGAE-SDAE, que todos los que formaran parte simultáneamente de los órganos de decisión de ambas entidades estaban en la línea de tiro lógica de cualquier imputación: Si el dinero va de A a B, lo lógico es pensar que quienes están dirigiendo a la vez A y B están pringados hasta las orejas. Doña Cristina tiene problemas procesales graves. 

Así como la trapisonda de Bárcenas se sustenta en que la fotocopia no es -aparentemente- apta para el análisis, la que se realice con la Infante Cristina sólo puede basarse en cuatro elementos de negociación: 

1) La presunta -y dudosa- capacidad de la Casa Real para influir en el procedimiento. 

2) La fianza que Urdangarín necesita para eludir la cárcel. 

3) El divorcio de la Infanta. 

4) La renuncia de Doña Cristina a su condición de Infanta. Posibilidad, por cierto, en la que no creo. 

Todo esto partiendo de la base de que el Caso Urdangarín me parece una de las últimas irresponsabilidades del zapaterismo: En España no se instruye -porque no se puede- sumario alguno por delito económico que no parta de un expediente administrativo.

La finalidad política de abrir una investigación global sobre las finanzas del Duque de Palma se me escapa total y absolutamente, pero es que la base jurídica de todo este sumario siempre me ha parecido absolutamente mosqueante, desde el momento en el que Noós como entidad no puede ser objeto de represión penal por contratar con Aizoon. Y desde el momento en el que se le atribuye a Urdangarín un delito que no puede cometer como es la prevaricación. Y desde el momento en el que de unas Administraciones Públicas que contratan con Noós una y otra vez y a su plena satisfacción no solo no hay nadie imputado, sino que encima se les permite personarse como acusación particular en el proceso.

Y desde el momento en el cual se invierten toneladas de papel y tinta en instruir y airear sumarios por hechos prescritos de forma mayoritaria y obvia. 

A la Fundación de Urdangarín se le han dado contratos por ser vos quien sois. Igualito que a las demás. ¿Qué trapisonda llevó a la apertura de este sumario? Se me sigue escapando... 


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