Martes, 21 de agosto de 2012

Un alienígena en Bilbao

A nivel matemático, parece haber una certeza total de que hay vida en otros planetas. El mismo grado de certeza, para ser exactos, que tiene el lector de estas líneas de no convertirse en un avestruz al final de este párrafo. 

Cuestión muy distinta es que en algún momento lleguemos a contactar con los habitantes de esos otros mundos. Considerando las distancias y los tiempos de viaje, es mucho más probable que jamás lleguemos a coincidir con un alienígena en el mismo espacio ni en el mismo tiempo. 

Algo así me sucede con los supuestos "aficionados ejemplares" del Athletic de Bilbao. Estadísticamente existen, pero parece imposible encontrarse con uno. 

Y como la Estadística es una ciencia exacta, yo no dudo de la posibilidad de que existan "aficionados ejemplares" del Athletic de Bilbao. Entendiendo por "ejemplares" que no piten el himno de España, que no le enseñen el culo al Jefe del Estado en una final o que no se dediquen a llamar "españoles hijos de puta" a todo aquel que no les gusta, incluyendo dos jugadores propios.

No. Yo no pongo en duda que, en alguna parte del inmenso espacio que es nuestro Universo, en algún planeta perdido de alguna galaxia remota,  existan "aficionados ejemplares" del Athletic de Bilbao. Lo que digo es que en Bilbao no hay ni uno. O que, en caso de haberlo, sus esfuerzos por hacerse visible, darse a conocer y no digamos ya oponerse a la escoria intelectual y humana que le rodea son claramente insuficientes. Minúsculos. Irrisorios. Despreciables, sin duda a nivel físico como lo es la masa del electrón. 

"Afición señorial", decían de sí mismos llenándose la boca de desprecio implícito hacia el maketo mientras planificaban como liarla en la final de Copa del Rey. "Afición ejemplar", seguirán diciendo ahora tras los gritos de "españoles hijos de puta" hacia sus propios futbolistas. Pues muy "señor" no puede ser ese que se degrada a sí mismo consintiendo en compartir grada con esa gentuza. Y nada de ejemplar tiene, salvo que quiera ejemplificar ante el mundo entero, como es y como se comporta lo peor de lo peor. 

Y así las cosas... ¿Dónde está ese "aficionado señorial" del que tanto hablan y cuya existencia yo mismo admito? Pues se trata de un alienígena, naturalmente. Uno que vive a la suficiente distancia de Bilbao como para no enterarse de lo que es la despreciable afición de San Mamés. 


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