Jueves, 16 de agosto de 2012

Ryanair: Aterriza como puedas

Lamentablemente, nadie le va a quitar a Ryanair su licencia para volar en España. Y digo lamentablemente porque no sólo evitaríamos una desgracia que, vista la operativa de la compañía (última hazaña: Tres aterrizajes de emergencia en el mismo día por falta de combustible) es sólo cuestión de tiempo, sino que además ahorraríamos una auténtica barbaridad de dinero. 

Porque, para el que no lo sepa, el modelo de negocio de Ryanair se basa en tres pilares fundamentales: Cobrar lo mínimo por el billete, clavar todo lo que se pueda con extras y ponerse en números negros operativos a base de cuantiosísimas subvenciones públicas. Y no, no es ninguna broma aunque el esquema sea propio de la Escopeta Nacional. 

Resulta que durante los años de burbuja inmobiliaria, muchos de nuestros prebostes territoriales tuvieron simultáneamente la peregrina idea de construir un aeropuerto en su respectivo pueblo, comarca, provincia, autonomía o nacionalidad histórica. La España de las diecisiete autonomías pasó a convertirse en la España de los cuarenta y siete aeropuertos a mayor gozo de los accionistas de las grandes constructoras, únicos beneficiados hasta la fecha de la realización de unas obras públicas tan pantagruélicas como innecesarias. 

¿ünicos? No vayamos tan rápido... 

Porque en el invierno 2006/2007, con la burbuja inmobiliaria totalmente pinchada y unas elecciones municipales y autonómicas a la vuelta de la esquina un tipo muy listo aterriza en Barajas con un plan: Evitar a los gestores públicos de turno el ridículo de un costoso aeropuerto sin viajeros... por un precio. 

Yo no sé si Michael O´Leary es un genio, pero o él o sus consultores estratégicos supieron ver un auténtico filón de dinero público en España. Durante el periodo 2007/2011 los entes territoriales se gastaron casi doscientos cincuenta millones de euros en subvenciones a líneas aéreas por operar en aeropuertos deficitarios: 

De esta tarta, Ryanair es la segunda aerolínea que más recibió: Más de cien millones de euros. Todo era poco por mantener el espejismo de haber situado a tal o cual provincia en los mapamundis de la aviación global. Y en pleno 2012, la rueda sigue girando. ¿Le extraña a alguien que España suponga el 45% de los ingresos de Ryanair? ¿Le extraña a alguien que hayan hecho falta tres aterrizajes de emergencia en el mismo día para que se abra una investigación por hechos que vienen denunciándose desde 2009

Lo de Ryanair en España es otro caso más de capitalismo de amigotes en estado puro. El tal O´Leary es a la aviación lo que Victorino Alonso a la minería, lo que Salvador Alemany a las energías renovables o a las concesiones de autopistas: Espabilados que se metieron en sectores complicadísimos o directamente ruinosos en la parte alta del ciclo y que ahora con el país arruinado sorprenden con una capacidad aparentemente infinita de lograr que el político de turno les siga pagando las facturas. 

No les quepa la menor duda: Ryanair seguirá volando. Y no me digan que no es como para pensar mal. 

ACTUALIZACIÓN: Por supuesto, a los liberales de la Escuela Losantos el modelo de negocio de Ryanair les parece estupendo e incluso suplican que vengan más Ryanairs a volar en aeropuertos desiertos


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