Martes, 24 de julio de 2012

Rescate a las puertas (I)

Con la prima de riesgo en el entorno de los 640, los tipos de interés que se ve obligado a prometer el Reino de España para colocar sus bonos por encima del 7%, el Banco Central Europeo incapacitado para intervenir más de lo que ya lo ha hecho y el Estado haciéndose cargo de diferentes pufos autonómicos (Valencia primero, Murcia inmediatamente después y próximamente Castilla-La Mancha y Cataluña, para empezar) es evidente que tenemos el rescate europeo prácticamente a las puertas. 

Queda la duda de si será el 3 de Agosto (viernes, país desmovilizado...) o si el Gobierno logrará aguantar hasta los 60.000 millones de vencimientos que tenemos en Octubre. Pero lo que es evidente es que no nos vamos a comer el turrón sin ser "rescatados". Y lo pongo entre comillas porque el modelo de rescate sui géneris practicado por la Troika (FMI-Comisión Europea-BCE) más parece una suerte de Saqueo de Alarico, más que un socorro o auxilio de ningún tipo. 

Unas breves consideraciones sobre donde estamos, que va a pasar y qué posturas tomar a partir de ahora: 

A) Estamos ante el final de una triple burbuja: La burbuja del euro y su expansión artificial del crédito, la burbuja inmobiliaria española reivindicada como "milagro económico del aznarismo" por los peperos recalcitrantes y por último, la burbuja de la expansión del sector público español expandido mucho más allá de nuestras capacidades como país por una casta política de parásitos y demagogos. 

- En lo relativo al euro, su futuro inmediato depende de si Alemania afronta la decisión política de inflacionar la Eurozona y de si a su vez las economías periféricas tomen la decisión política de reducir enormemente su gasto público. 

- En lo relativo a la burbuja inmobiliaria española, nos debatimos entre una zombificación de la banca al estilo japonés, que supondría unos precios irreales en el inmobiliario que impedirían cualquier recuperación económica y la salida masiva de inmuebles a la venta que supondría, ni más ni menos, que la quiebra del sistema bancario... pero que permitiría que España ganara competitividad vía factor inmobiliario en lugar de cargar sobre los salarios todo el necesario ajuste que nos permita exportar para pagar nuestras deudas. 

- Por último, tenemos el gravísimo problema de la casta política española, compuesta por 70.000 cargos públicos electos (concejales, diputados autonómicos y nacionales, senadores) y un número de enchufados (puestos de libre designación, asesores, etc...) tan enorme que es imposible de calcular pero que está en todo caso por encima de los 300.000 y eso sin contar con las elefantiásticas estructuras pagadas con dinero público de los partidos políticos, fundaciones, asociaciones y chollitos varios surgidos como setas al calor de una estructura territorial absurda. 

Este problema se ve multiplicado porque la demagogia con la que esta casta política se ha justificado a sí misma todos estos años ha incluido una expansión del sector público que es -pura y simplemente- inasumible: Nuestra Sanidad no puede dar tantas coberturas, nuestros Ayuntamientos no pueden ofrecer tantos servicios, nuestras Comunidades Autónomas no pueden tener canales de televisión con tantos empleados. Es un discurso tan impopular como real: Sobran entes públicos, sobran empleados públicos y muy probablemente sobran funcionarios, porque no somos un país lo bastante rico como para mantener un sector público tan enorme. 

Así las cosas, la única agenda reformista posible consistía en desmontar la estructura partitocrática y territorial del Estado metiendo la tijera en el sector público y en el político simultáneamente. En lugar de eso Rajoy ha optado por la solución Papandreu, basada esencialmente en esquilmar a la población sin reducir estructuras y, simultáneamente, tratar de engañar a Europa con cifras PIB risibles y cifras de déficit público manifiestamente sesgadas por no incluir las deudas privadas del sistema bancario que el Estado avala. 

El resultado final es que el desmontaje de nuestro elefantiástico sector público nos lo van a realizar desde fuera mientras la misma clase política que nos insulta mantiene casi intacta su estructura, su número y sus privilegios. No cabe la menor duda de que la situación va a ser a la griega, con un PP y un PSOE coaligados de hecho -sino de iure- para defender la inmensa mamandurria que es la partitocracia multiplicada por diecisiete consagrada en nuestro Estado Autonómico. 

(Continuará...)


Comentarios

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Autor: Anonimo
Fecha: Viernes, 27 de julio de 2012
Hora: 10:24

Gran artículo, tengo la sensación que cada vez más y más gente empieza a creer que la única solución es que vengan desde fuera a arreglar todo esto. También sea dicho, aún entrándome yo mismo en este grupo, tengo miedo de que las medidas que puedan tomar generen tal alboroto social que esto se convierta en la nueva Siria.

Sólo el tiempo dirá...