Lunes, 16 de julio de 2012

El liberalismo inventado

Se duele Elentir (sí, ese mismo Elentir) de determinadas posiciones que se agrupan bajo lo que el denomina "el paraguas liberal". Se pregunta mi ex-camarada qué clase de liberales son esos que apoyan el aborto, que son defensores y partidarios de dictadores como Cromwell o que rechazan que la apología del terrorismo sea un delito. 

Yo lo que me pregunto es de dónde se ha sacado Elentir su particular visión del liberalismo. Ignoro totalmente cual es el salto filosófico que pudo llevar a Elentir (y a muchos que no son Elentir y a quienes incluso aprecio) a sostener que ese extraño liberalismo pro-vida, pro-familia, anti-Cromwell y pro-delitos de opinión que él defiende es el liberalismo ortodoxo y que por lo tanto, los demás son liberalismos falsos.

El Liberalismo, hidra multicéfala: 

El liberalismo es un sistema económico y político -sin duda alguna- pero antes que nada, es un sistema filosófico que considera al individuo como persona única en su centro y a sus libertades inviolables como garantía de la autonomía del tal individuo frente al colectivo y/o al Estado, del que exigen una intervención mínima en la vida de unos individuos librados esencialmente a su propia responsabilidad y esfuerzo. 

Esto es el liberalismo, esos son los pilares de su ética y este es el enunciado que fija el marco político y económico. Y como resulta que tener la libertad individual como principio básico supone automáticamente el someter a discusión el Bien, la Verdad, la Justicia y la Belleza que hasta ese momento han sido categorías permanentes de razón... lo que tenemos es relativismo puro. 

Y con el relativismo, tenemos discusión permanente: Liberales abortistas y antiabortistas. Liberales partidarios de limitar la construcción a tres alturas. Liberales partidarios de encarcelar doce años a de Juana Chaos por publicar dos artículos de prensa, liberales contrarios al derecho de autodeterminación de Osetia del Sur o el País Vasco, pero partidarios de los de Montenegro, Bosnia o Kosovo, liberales pro-inmigración, liberales antiinmigración, liberales pacifistas e intervencionistas, liberales partidarios de que lleguen seis millones de tíos a un país y digan que el Estado son ellos, liberales partidarios de los delitos sin víctimas... 

Esda discusión permanente favorece el que uno pueda pasar por liberal -incluso creérselo en su fuero interno- sin serlo en absoluto. No sé como estará ahora mismo, pero hace dos o tres años no había más que leer la Red Liberal con un poco de atención para apreciar la diferencia entre el tronco central del liberalismo y determinados los adornos y matices que situaban muchos presuntos "liberalismos" a distancias abismales del tronco central de esa doctrina, que es -tal como yo lo entiendo- la libertad del individuo. 

Tan evidente es el tema que no soy el primero que cuestiona el presunto liberalismo de Elentir: Es filosóficamente imposible que una persona de la que por algunas de sus posiciones (sobre todo en lo relativo a familia y vida) se puede deducir que cree en principios y valores éticos y morales superiores a la libertad individual sea liberal.

Y nombro a Elentir, como podría nombrar a docena y media de nicks de Twitter a quienes considero buenos amigos y que en realidad, bajo la etiqueta de "liberales" esconden planteamientos políticos no diré que tradicionales, pero sí conservadores o en todo caso encajables dentro de la máxima ilustrada de "La Ley no debe permitir cosas nocivas para la sociedad", que lógicamente sitúa el bienestar social por encima del individual. Y ojo, no digo que la etiqueta que les corresponda sea esa (allá cada cual a clasificarse donde le venga en gana) sino que sus planteamientos -al menos vistos desde fuera- me parecen mucho más propios de un conservadurismo "light" que de ningún tipo de liberalismo. 

Hay, además, otra cuestión: La mayor parte de estos "liberalismos" ad hoc están perfectamente bien situados bajo el paraguas... del Partido Popular. Es decir, de la nada con natillas ideológica. En cuanto un planteamiento liberal cristaliza políticamente mediante el desarrollo lógico de su planteamiento de base... los Elentires de turno se ven fuera de un paraguas que sólo les puede corresponder mientras puedan abstraerse mentalmente de sus necesarias consecuencias últimas: Aborto, libertad de expresión sin límites y rechazo frontal a quienes imponen normas morales estrictas (Iglesia Católica, por ejemplo) son sólo las más evidentes.

Mi primer contacto real, por cierto, con el liberalismo -léase: La primera vez que escuché a alguien exponer tesis liberales con toda su crudeza y hasta el final- lo tuve precisamente con Juan Pina en 1999, en un viaje organizado a Gibraltar (para celebrar el Gibraltar´s National Day, nada menos... soy persona de heterodoxas experiencias) del que aún tengo en mi Despacho el obsequio que -aparte de tratarnos como reyes moros durante varios días- nos hicieron las autoridades del Peñón. 

Y el tema se me quedó claro como el agua y cuantas más veces he buceado en la blogosfera liberal, más claro lo he tenido: No es el liberalismo de Jorge Valín el que hay que entrecomillar, sino el de los otros. El de los que ponen límites (morales y legítimos bajo mi punto de vista, pero arbitrarios desde el punto de vista liberal) a los desarrollos lógicos de la tesis básica del liberalismo. Por eso -y póngase como se ponga Juan Rallo- el liberalismo es pecado. No puede ser de otro modo. 

El pastiche losantiano: 

Difícilmente podríamos llegar a entender el auge que la etiqueta "liberal" ha adquirido hoy día sin hablar de Jiménez Losantos y de su grupo mediático, iniciado con la propaganda gratuita y constante desde las antenas de COPE y consolidado (aunque capitidisminuido) tras su salida de la misma con una fiel red de seguidores. Hoy día, Libertad Digital es un medio de seguimiento obligado para estar bien informado -muy especialmente en lo económico- que mantiene una misión muy clara: Influir en el Partido Popular y en su base social. 

Para dirigirse al PP y a sus simpatizantes hay que hablar en su mismo lenguaje político. Y esto significa, efectivamente, que los comunicadores de LD no sólo no enseñan demasiado a menudo la patita (César Vidal ha hecho más mal que bien a la cadena con sus filípicas anticatólicas y a Jorge Valín no le publican nada desde hace tiempo), sino que además procuran mantener una cierta pluralidad. Nada excesivo (y las purgas de Víctor Gago o Pío Moa lo demuestran) pero sí lo suficiente como para mantener la ficción de representar a una supuesta base social liberal-conservadora que en realidad es parcialmente liberal y esencialmente despistadísima. 

Juega en favor de Jiménez-Losantos y de sus escuderos el ser, sin ambages, el mejor grupo de comunicadores de la radio española. Saben qué decir y cómo decirlo para conectar con la gente. Ciertamente, no se sienten a gusto con el actual Partido Popular pero su batalla -su crítica- es en todo caso de cambio y no de destrucción. De conquistar el PP y no de dividirlo. Estamos hablando en definitiva de un intento de hacer cuajar una visión política liberal en un país (y en un área política) que nunca lo ha tenido demasiado presente. 

El tirón, la combatividad y las cualidades -insisto, indiscutibles- periodísticas de Losantos y los suyos han arrastrado a un gran número de gente que no es liberal a ampararse bajo la etiqueta "liberal", como si "liberal" fuera sinónimo de cada una de las tendencias que existen entre la base social del PP.  Y resulta que no. Liberal no es provida. Liberal es anticatólico. Liberal es relativista. Y liberal es escuela económica austríaca, por lo que cualquier sistema público de protección social a un liberal le sobra, por mucho que tácticamente puedan vocear en contra del medicamentazo. 

Táctica y complejos: 

Y este es, probablemente, el gran éxito del losantismo: Adoptar posiciones tácticas sobre cuestiones que indignan a mi público pero que teleológicamente me parecen muy bien y así popularizar el "liberalismo" como etiqueta o paraguas al que puedan acudir  despistados varios, que serán los primeros en defender el liberalismo... hasta que se dan cuenta de que el "liberalismo" no es la doctrina radical-pepera que ellos creían que era, sino que tiene autonomía propia respecto al ideario más bien conservador del bienpensante esperancista medio, cuyo principal problema es que le da complejo que le llamen carca.  

Y en ese momento llega el llanto, el crujir de dientes y el preferir públicamente la intemperie al paraguas en el que uno se refugió, ondas de la CEE de por medio, posiblemente con más complejos que cabeza. 


Comentarios

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Autor: Anonimo
Fecha: Lunes, 16 de julio de 2012
Hora: 20:37

Una pregunta. A Elentir, ¿le llamas ex-camarada porque proviene del Frente Nacional o ya de antes de la Falange de Cantalapiedra? No por nada en particular, solo para situarlo a él y situarte a ti. Gracias.

Autor: Fray_Fanatic
Fecha: Lunes, 16 de julio de 2012
Hora: 20:55

Elentir y yo militábamos en su momento en diferentes organizaciones falangistas. Él en FEI (y posteriormente en Falange Vasca), yo en La Falange (donde se terminó integrando Falange Vasca sin Elentir). 

Autor: Anonimo
Fecha: Martes, 17 de julio de 2012
Hora: 0:22

Es cierto, hay liberales relativistas, incluso anticatólicos, pero tu pareces negar la posibilidad, de que haya liberales, que crean en una ley natural y en una moral objetiva, solo que, por respeto a la libertad de las personas no quieran imponerla a los demás. En otras palabras hay liberales, que por sus creencias pueden considerar pecado el divorcio, el matrimonio homosexual o tantas otras cosas, pero no creen que la ley deba prohibirlo por ser una elección libre entre dos personas. Eso no es deicr que esté bien, es decir que la ley no se debe meter. Considero un tanto ilusoria, a la par que liberticida la pretensión conservadora de imponer una moral a los demás lo quieran o no. Tema aparte es el aborto, que da lugar a profundas divisiones entre los propios liberales, en mi opinión el error de los abortistas viene por negar arbitrariamente la condición de ser humano del feto, error muy frecuente entre liberales y no liberales.

Rafa_Matemático

Autor: Pedro
Fecha: Martes, 17 de julio de 2012
Hora: 8:56

"Es filosóficamente imposible que una persona de la que por algunas de sus posiciones (sobre todo en lo relativo a familia y vida) se puede deducir que cree en principios y valores éticos y morales superiores a la libertad individual sea liberal"

El problema es que libertad y verdad van de la mano. El problema es que la verdad (Verdad absoluta) no es alcanzable de modo pleno (¿pleno? mínimamente) por el ser humano. El problema está en el concepto libertad.

Autor: Pedro
Fecha: Martes, 17 de julio de 2012
Hora: 9:00

"...que en realidad, bajo la etiqueta de "liberales" esconden planteamientos políticos no diré que tradicionales, pero sí conservadores o en todo caso encajables dentro de la máxima ilustrada de "La Ley no debe permitir cosas nocivas para la sociedad", que lógicamente sitúa el bienestar social por encima del individual"

De nuevo, el eterno conflicto entre verdad y libertad y entre bien individual y bien social. ¿Existe realmente diferencia entre bienestar social e individual? Yo creo que no.

Autor: Fray_Fanatic
Fecha: Lunes, 20 de agosto de 2012
Hora: 11:49

Rafa_Matematico: Yo no dudo que pueda haber liberales creyentes en una ley natural y una moral objetiva. No obstante, esos liberales tienen el problema de la abrumadora mayoría de los demás liberales (y no yo) les van a excomulgar ideológicamente... tal y como ya le había pasado a Elentir hace tiempo y muestro en alguno de los enlaces. 

A Elentir le viene pasando hace tiempo lo que al Papa Luna: Se puso hace unos años a excomulgar del liberalismo a todo aquel que no compartía su sistema de creencias morales objetivas (que son las mías) y se encontró con que a nadie le importaba porque de hecho el heterodoxo es él.