Jueves, 05 de julio de 2012

Bankia: Quedan jueces en Madrid.

A principios de junio dije en el transcurso de un seminario que impartí, organizado por la Unión Sindical Obrera que lo que había pasado con Bankia encajaba en distintos tipos penales, que aún quedaban jueces en Madrid para juzgarlos y que tras haber tenido acceso al texto de la querella presentada por Manos Limpias (como lo tuve después a la presentada por UPyD) no me quedaba la menor duda de que muchos de los denominados "gestores" de Bankia se iban a sentar en el banquillo.

 Nada nuevo bajo el sol, toda vez que desde antes de la salida de Bankia a Bolsa intuíamos que el asunto olía... y no precisamente a rosas. Y ahora, un año después, a los siete de la foto y a unos cuantos más les toca dar explicaciones. 

Las perlas del auto judicial admitiendo a trámite la querella presentada por UPyD las ha recogido extensamente 20 Minutos. Entresaco unas cuantas: 

“(…) causa cierto estupor que a una Sociedad de reciente creación, que carece de cuentas consolidadas de ejercicios anteriores (…), se le permitiera salir a bolsa, pero (…) la CNMV lo autorizó, sobre la base -suponemos- de la citada “información financiera pro forma” (…), que arrojaba una imagen de la Sociedad ciertamente favorable para la misma”.

“(…) todo inversor es consciente de que una inversión de este tipo conlleva un riesgo (…). Pero nadie puede cuestionar que lo sucedido en este caso nada tiene con un riesgo “normal”, habida cuenta que la situación patrimonial reflejada en el Folleto poco o nada tenía que ver con la real (…)”.

“(…) los riesgos señalados en el citado Folleto han quedado en puras anécdotas a la luz de lo ocurrido pocos meses después, comenzando por la quiebra del Banco de Valencia (…), continuando con la nacionalización y rescate de la propia entidad con cargo al dinero del Estado por importe de 23.500 millones de euros, el cese de su Presidente y del Consejo de Administración en bloque, la reformulación de cuentas por el nuevo consejo entrante (con el afloramiento de unas pérdidas de 2.790 millones de euros) y la vertiginosa pérdida de valor de cotización de las acciones”.

“(…) de tales hechos habrían de responder cuantas personas colaboraron a la creación y mantenimiento de tal ficción

(…) con fecha 4 de mayo de 2012 [el plazo había expirado el 20 de abril], Bankia procedió a remitir a la CNMV las cuentas anuales individuales correspondientes al ejercicio (…)  2011 y las cuentas anuales consolidadas de dicho ejercicio, sin auditar y a través de un “hecho relevante”".

Dichas cuentas arrojaban “un beneficio de 305 millones de euros (…) o bien de 309 millones considerando las denominadas cuentas “pro forma”" (…). Al parecer, tal demora se produjo porque “el auditor [Deloitte] se negaba tajantemente a avalar las cuentas de la entidad” (…). “(…) El plante final de los auditores, a pesar de las tremendas presiones recibidas, ponía de manifiesto la falsedad de las cuentas, que distaban mucho de ser fiel reflejo de la realidad”.

El 25 de mayo de 2012, el consejo de Administración de Bankia decide solicitar una inyección de 19.000 millones de euros de dinero público para el grupo BFA, como consecuencia de la nueva valoración de activos y de la reformulación de las cuentas de Bankia, “que de unos supuestos beneficios de 309 millones de euros pasaba en cuestión de días a unas pérdidas de 2.979 millones de euros, forzando la dimisión en bloque del consejo de Administración”.

“(…) Lo cierto es que las nuevas cuentas reformuladas evidencian la falsedad de las anteriores (…):

-8.745 millones por la indebida contabilización y registro de provisiones.

-4.000 millones por la sobrevaloración de la cartera inmobiliaria.

-5.500 millones derivados de la errónea contabilización de la cartera crediticia-

-6.700 millones por la revisión del resto de los activos en los balances de BFA y Bankia.”

“Lógicamente, no estamos en este momento en situación de indicar hasta qué punto cada una de tales irregularidades contables subsanadas por el Consejo entrante obedecen a una mera mala praxis contable o a una deliberada voluntad fraudulenta (…), pero sí podemos afirmar que tales ficticios resultados contables son los que sirvieron a la Sociedad para salir a bolsa y recabar del mercado (de pequeños inversores en su mayor parte) varios miles de millones de euros entre inversores minoristas”.

“No solo tal supuesta solvencia era manifiestamente falsa, sino que (…) la posterior auditoría de Deloitte ha revelado que BFA, matriz de Bankia, se encontraba en causa de disolución”.

“No hace falta ser muy malpensado para darse cuenta de que todos los hechos apuntan a que el consejo de Administración y los gestores de Bankia-BFA conocían perfectamente la verdadera situación patrimonial de la entidad y prefirieron ocultarla (…)”. Y, posteriormente, con plena conciencia de que los datos económicos publicados eran falsos, siguieron manteniéndolos, mediante una evidente manipulación del mercado, cuyo objetivo no era otro que preservar en la medida de lo posible el precio de cotización del valor Bankia (…) a fin de (…) poder con ello seguir conservando sus puestos y cargos directivos el mayor tiempo posible”.

UPyD se ha querellado contra los responsables del desastre y la estafa que, desde el mismo momento de su concepción, es Bankia. Ya sólo falta que el PP se querelle contra los homónimos de Caja Castilla-La Mancha. Y que el PSOE haga lo propio con los de NovaCaixaGalicia. Y que los de Convergencia, en buena lógica, sienten en el banquillo a Narcís Serra por el de Banca Cívica. 

Pero no me hago ilusiones. Jueces, quedan. Políticos honestos en esta casta podrida, ni uno. Y falta por ver que la CNMV se vaya a escapar de rositas. 


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