Martes, 26 de junio de 2012

Grecia: El voto del miedo

Finalmente -y he de reconocer que para mi sorpresa- Nueva Democracia (para entendernos, el PP) no solo ganó las elecciones en Grecia sino que además logró la mayoría absoluta con el apoyo del PASOK (para entendernos, el PSOE). El problema es que en Grecia, del mismo modo que pasa en gran medida en España, las diferencias de fondo entre ND y PASOK son tan escasas que hace falta un especialista muy avanzado para ver la diferencia... hasta el extremo de poder decir sin temor a equivocarme, que a todos los efectos prácticos ND es el PASOK y el PASOK es ND. 

Estamos hablando de las mismas dos famiglias que monopolizan la política griega desde hace cuarenta años y que son corresponsables de la totalidad de las causas que han llevado a Grecia a su lamentable situación actual: Desde los fraudes con las cuentas públicas y datos oficiales, hasta el impagable sistema clientelar; desde la entrada de Grecia en el Euro, hasta la aceptación del mal llamado "rescate" de la Troika. No hay mal que aqueje a los griegos que no haya sido culpa de ND (que es el PASOK) o del PASOK (que es ND). 

El caso concreto es que el 43% de los votantes griegos han optado por dar su confianza al esquema político, económico y de gestión que les ha llevado a ir ya por el tercer rescate, a impagar el 70% de su deuda pública, a una huida generalizada de capitales del país y a tener que abolir prácticamente un tercio de su legislación en pro del pago de la deuda externa. 

Y esto es reseñable porque, al menos que yo recuerde es la primera vez que una población acepta (soporta, elige, apoya...) a unos gobernantes cuyo programa se basa esencialmente en esquilmarles para pagar a acreedores extranjeros: Felipe II (quien pasaría a la historia con el sobrenombre de "el Prudente") fue a la bancarrota cuatro veces para no hacerlo, probablemente con el recuerdo aún muy fresco de la rebelión de las Comunidades acaecida en tiempos de su padre y motivada, entre otras razones, por los impuestos.

Felipe III y Felipe IV no fueron tan prudentes y aquello les costó rebeliones tanto en Portugal como en Cataluña. A Luis XVI de Francia las subidas de impuestos para pagar a los prestamistas que sostenían los extravagantes gastos de su corte le acabaron costando la cabeza.Y no mucho antes, una subida de impuestos a las colonias americanas de Inglaterra había desembocado en su alzamiento en armas y posterior independencia. 

Ya metidos en tiempos contemporáneos, los alemanes elegieron no pagar las reparaciones de guerra a las potencias vencedoras de la Primera Guerra Mundial, aupando a Hitler al poder. En el interín, la joven República de Terranova eligió impagar su deuda externa dando lugar a una intervención militar anglo-canadiense (¿las democracias no van a la guerra entre sí? ¡Ja!) y a un posterior referéndum que la incorporó al Canadá. En Argentina, Menem no subió los impuestos sino que impagó el 76% de su deuda externa y se apoderó de los dólares que los argentinos tenían en sus entidades bancarias. En cuanto a Islandia, no solo impagó, sino que cambió la Constitución. Y no metió entre rejas a su ex-Primer Ministro por un pelo. 

Así las cosas... ¿Qué les ha pasado a los griegos? Pues que les han metido el miedo en el cuerpo. No es que el pelaje político de Syriza sea tranquilizador, pero si a eso le añades la inercia tradicional, el que durante años la U.E. haya sido vista como una gran fuente de maná para muchos griegos y una campaña de miedo (no he logrado encontrar ninguno de los vídeos amenazantes, incluyendo uno en un colegio que salió en Antena 3, con el que Gobierno y Nueva Democracia han deleitado a los griegos) verdaderamente vergonzosa. 

Tengo la sospecha de que Syriza terminará formando Gobierno en Grecia. Pero me temo que será demasiado tarde. Los griegos ya habrán sido esquilmados al máximo por sus acreedores y Syriza solo va a llegar a tiempo de impagar lo que ya todos consideren como incobrable. En el camino, no faltarán algúnos pardillos que compren a precio de saldo activos públicos griegos que Syriza renacionalizará sin indemnización ni justiprecio, en menos de 24 horas. 

Nueva Democracia plantea un Gobierno de dos años de duración antes de volver a celebrar elecciones. Tiempo de sobra para dejar Grecia hecha un solar. Si los griegos han tenido miedo a Syriza, tienen por delante veinticuatro meses que serán lo suficientemente aterradores como para que en las próximas elecciones Samaras no logre asustar alos votantes griegos ni con un vídeo en el que salga Tsipras de copas con Freddy Krugger y el encapuchado de Scream. 


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