Martes, 27 de marzo de 2012

Andalucía: Arenas movedizas

Fui uno de los pocos que se atrevió a apostar, tanto en privado como en mis intervenciones en Gestiona Radio, por el inmovilismo en Andalucía. A Javier Arenas no le bastaba ganar: Debía hacerlo por mayoría absoluta o quedarse con un margen que le permitiera, como hipótesis, pactar con UPyD. El partido de Rosa Díez no logra entrar en la cámara autonómica andaluza, Arenas vence por unos pírricos 40.000 votos y obtiene 50 diputados... lejos de los 55 que le daban la mayoría absoluta.

Y de pronto, todo el panorama de la legislatura acaba de cambiar:

1) El PSOE va a sobrevivir tanto a la catástrofe que fue el zapaterismo como a las debacles electorales de 2011. Probablemente, incluso sobreviva en mejores condiciones políticas toda vez que Andalucía es la cuarta parte del partido y no ha quedado en manos de aventureros del federalismo asimétrico por lo que es de suponer que su influencia amplificada reforzará un discurso nacional en el PSOE en detrimento de un PSC privado de canonjía autonómica.

En el momento de escribir estas líneas aún no se pueda dar por segura la victoria de la derecha en Asturias al estar en disputa el escaño 13 de Foro, que sería el 17 del PSOE. En todo caso, un improbable Gobierno PSOE-IU-UPyD en el Principado reforzaría un discurso nacional del partido socialista.

2) El Partido Popular en Andalucía ha obtenido:

1.228.269 votos en las municipales de 2007.

1.730.000 votos en las autonómicas de 2008.

1.603.000 votos en las municipales de Mayo de 2011.

1.982.000 votos en las elecciones generales de Noviembre de 2011.

Y 1.567.000 votos en las autonómicas de ayer.

Por razones que probablemente son materia de sociología, el PP ha tocado techo en Andalucía. No solo techo de votantes, sino de movilización social. Para que el Partido Popular venza en Andalucía, tiene que darse una conjunción de factores que pasan por una desmovilización global de un electorado de izquierdas... que no se va a desmovilizar mientras estén en juego subvenciones, peonadas y manandurrias varias que alcanzan a un porcentaje muy significativo de una población que es muy consciente de hasta que punto su sustento diario depende de las mismas.

3) Lo anterior significa que Andalucía se va a convertir para Rajoy en lo que fue Madrid para Zapatero: Una verdadera espina clavada durante toda la legislatura. Este papel no lo podría cumplir Asturias (demasiado pequeña) pero Andalucía sí puede hacerlo, por población, peso económico y nivel de fuenteovejunismo sociológico demostrado por su dominante electorado de izquierdas.

4) La huelga general prevista para dentro de tres días va a triunfar en Andalucía, lo que a su vez va a reforzar la entente PSOE-Sindicatos de cara a complicar la Legislatura en las calles.

5) El entramado del régimen priísta que se vive en Andalucía no se va a destapar más que mediante la judicialización de la vida política andaluza y no se va a desmontar más que parcialmente y en todo caso mediante la vía del estrangulamiento económico por parte del Gobierno central, de tal forma que sea la propia Junta de Andalucía quien deba recortar desmovilizando así a sus propias bases, so pena de llevar a Andalucía a la quiebra. Quiebra que, pese a lo mucho que le pueda convenir al PP andaluz, sería objetivamente pésima a corto plazo para la credibilidad de todo el país.

6) Evidentemente, la estrategia de dejar quebrar a Andalucía choca frontalmente con planes como los "hispabonos", destinados a empaquetar conjuntamente deuda del Gobierno y de las Comunidades Autónomas al mejor estilo subprime con el objetivo declarado de "abaratar los intereses de la deuda" haciendo pagar más a los entes autonómicos más solventes y al Estado a cambio de terminar con el esquema Ponzi de las sucesivas emisiones de "bonos patrióticos" al 8% por parte de, entre otros, Cataluña, Valencia y Andalucía.

Todo el diseño de los hispabonos y su misma idea es en sí mismo un intento de liberar a las castas políticas autonómicas de sus responsabilidades en materia de recortes e impagos traspasando responsabilidades al Gobierno central. Se hizo pensando en que Andalucía cambiaría de color político y en que era necesario un pacto con CiU, como responsables del fétido "oasis catalán" que suma por sí solo el 25% de la deuda autonómica.

Pero tras la derrota de Arenas, los hispabonos servirían para apuntalar el régimen clientelar creado por el PSOE en Andalucía y para que los políticos catalanes puedan seguir con su irresponsable deriva a expensas de todos los españoles y no se puede esperar que ninguno de ambos ejecutivos autonómicos acepte otra cosa más que seguir gastando y cargarle los recortes al Gobierno.

El problema está en que hay otras quince (o catorce) vergüenzas autonómicas que tapar y la quiebra de Andalucía -o Cataluña o Comunidad Valenciana- sentaría pésimamente a la credibilidad de todas ellas, por lo que podemos dar por descontados los hispabono, por lo que el resumen de la situación es que el embridaje del gasto autonómico y con él las medidas de ajuste de toda la Legislatura se le acaban de complicar enormemente al Gobierno: Su compromiso de hispabonos, cocinado junto al nacionalismo catalán, le va a servir a Andalucía para financiar su oposición. 

7) Javier Arenas está, en la medida en que Rajoy es previsible, amortizado de cara a la política andaluza.

8) Izquierda Unida, tradicional aliada del PSOE en Andalucía, no va ni por asomo a permitir un Gobierno del Partido Popular en dicha región. La diferencia con respecto a lo que sucedió en Extremadura es muy clara: En Andalucía, IU es parte del Régimen y no tiene el menor interés en que se levante alfombra alguna.

En resumen y para abreviar: El que no se haya producido cambio alguno en Andalucía supone un problema muy grave a medio plazo para España y un problema a corto plazo para un Gobierno instalado en el timoratismo que va ahora contrarreloj para cumplir con "los mercados".


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