Jueves, 19 de enero de 2012

Garzón: Ambigüedades, ni una

Meses antes de que Manos Limpias presentara su querella contra Baltasar Garzón por la obvia prevaricación de abrir diligencias penales contra el notoriamente fallecido Francisco Franco Bahamonde, Frente Nacional me ofreció la oportunidad de presentar una por los mismos motivos. La querella llegó a estar escrita, pero finalmente no me atreví a presentarla. Así de claro: No me atreví. No me atreví a jugarme la carrera con 28 años destacándome como Letrado de un juicio que iba a reabrir todas las heridas posibles en la sociedad española y que iba a dar que hablar durante los lustros siguientes.

Nadie de Frente Nacional me hizo un reproche, aunque yo de vez en cuando sí me los haga a mí mismo. De hecho, la querella fue reconvertida en conferencia para la misma organización y me deja la satisfacción personal de ver que los mismos argumentos jurídicos utilizados en ella fueron esencialmente los mismos utilizados posteriormente por los Letrados de Manos Limpias. Y el estudio pormenorizado de la actuación de Garzón en ese asunto me dejó el firme convencimiento legal y jurídico de que el procedimiento penal fue prostituido de forma grosera y manifiestamente injusta por el Juez Instructor para, con la excusa de la búsqueda e identificación de unos cadáveres que por mucho que tengan familiares reclamándolos pertenecen ya al ámbito de lo arqueológico, realizar un juicio histórico contra un muerto.

Encontrar e identificar cadáveres de la Guerra Civil, de la Guerra de la Independencia o de las incursiones de Almanzor no es materia de los Juzgados de lo Penal. Es más, no es materia de orden jurisdiccional alguno. Si particulares, entidades privadas o Administraciones quieren hacerlo, adelante. Pero, pura y simplemente, los recursos de la Justicia no se destinan a la arqueología. Y estando muertos los denunciados, no pueden ser condenados... y por lo tanto cualquier investigación sobre el paradero de sus presuntas (y hoy no voy a entrar en esto) víctimas deja de ser materia judicial. Sin espacio alguno para ambigüedades ni opiniones histórico-políticas que nos aparten de un hecho jurídico fundamental: No se llevan a cabo procesos ni indagaciones judiciales contra muertos. Punto.

Pero estos días Baltasar Garzón no se sienta en el banquillo por su evidente prevaricación en su causa contra el franquismo, sino por otra cuestión tan obvia como la anterior pero sobre la que se han vertido cantidaedes inmensas de polvo y paja para hacerla irreconocible: Las comunicaciones entre abogado y cliente son inviolables... excepto si concurren una serie de circunstancias tasadísimas por el Tribunal Supremo en sus Sentencias de 19-10-96, 20-12-96 y 6-6-97. Circunstancias que no concurren en las escuchas ordenadas por Garzón en el centro penitenciario de Soto del Real por los siguientes motivos:

a) Porque los delitos enjuiciados en la causa Gurtel no son graves y en cambio las causas contra presos etarras o el caso Marta del Castillo en los que también se ha intervenido comunicaciones abogado-cliente tienen muertos de por medio. La interceptación de comunicaciones abogado-cliente en el ámbito penal económico es simplemente una atrocidad totalmente desproporcionada al delito investigado y, por lo tanto, inadmisible.

b) Porque el dleito y las personas perpetradoras dle mismo ya estaban perfectamente identificadas, por lo que se vulnera la necesaria finalidad exclusiva de descubrimiento o comprobación del hecho ilícito en curso a través de las interceptaciones y la determinación de las personas responsables del mismo.

c) Porque si se sospechaba de los abogados (como así se desprende de algunas declaraciones de Garzón durante el Juicio) había medios alternativos y menos lesivos para los reclusos (por ejemplo: Entradas y registros en los Despachos) vulnerándose por lo tanto la excepcionalidad de la medida, que sólo habrá de adoptarse cuando no exista otro medio de investigación del delito que sea de menor incidencia y causación de daño sobre los derechos y libertades fundamentales del individuo que los que inciden sobre la intimidad personal y el secreto de las comunicaciones.

d) No hay concreción alguna en el hecho delictivo que motiva las escuchas a los abogados, por lo que se estaba ordenando una absolutamente ilegal intervención de la telecomunicación para tratar de descubrir de manera general o indiscriminada actos delictivos.

Y por último, pero no por ello menos importante, el Juez Instructor ha accedido a las conversaciones y las ha utilizado en perjuicio de las estrategias de defensa de los Letrados.

En esas condiciones, evidentemente, es imposible procedimiento penal justo alguno. Y el responsable de que un procedimiento penal se convierta en una Corte Canguro no puede, ni debe quedar sin castigo so pena de que cunda su ejemplo y todo el sistema penal del país se convierta en una parodia a la norcoreana.

Si los hechos que se le imputan a Garzón a cuenta de las escuchas del Gúrtel son reales y se prueban, ante algo total y absolutamente imposible de defender intelectualmente y que el Tribunal Supremo no podrá dejar impune.Porque nadie quiere ser juzgado en un procedimiento instruido de esa manera.

Y tengo para mí que el suspendido juez-estrella tiene bien claro lo absolutamente indefendible de su actuación y por eso se permite, desesperado, el dudoso lujo de llegar a las puertas del Supremo acompañado de Bardem y Llamazares.


Comentarios

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Autor: GeorgeOrwell67
Fecha: Jueves, 19 de enero de 2012
Hora: 20:57

Vamos, que tiene la cara más dura que el cemento armado. Se agradece se expliquen conceptos jurídicos siempre enrevesados para los legos tan claramente.

Saludos.

Autor: pedrogzc
Fecha: Jueves, 09 de febrero de 2012
Hora: 14:48

Pues finalmente lo han condenado, lo cual se me antoja una excelente noticia.