Lunes, 05 de diciembre de 2011

La LOPD, el Opus Dei y el derecho a borrar hechos

Hecho Número 1: Una mujer se apunta al Opus Dei. Hecho Número 2: La misma mujer, años después, decide abandonar la Obra. Todo normal hasta el momento en que la interfecta no le basta que el Opus Dei anote su baja en el correspondiente archivo con efectos desde la fecha correspondiente, sino que exige el borrado total de cualquier dato suyo en los archivos de la organización.

Dicho en términos más claros: No quiere una anotación de la fecha de su baja, sino un borrado total tanto de su alta, como de su baja. Que no conste en los archivos de la entidad fundada por Escrivá de Balaguer que ella perteneció a la misma alguna vez. Un borrado total de hechos históricos y estadísticos destinada a borrar de cara a la posteridad que esta buena señora perteneció en algún momento a la Obra. 

Vaya por delante que la pretensión de esta mujer me parece completamente ilegítima. Si fuiste en algún momento miembro del Opus Dei, del Partido Socialista o de la Asociación de Amigos de Vino de Peñaranda de Duero, se trata sin duda de hechos históricos ciertos y concretos. Bien está que, si cambias de planteamientos, se anote tu baja en tales archivos de forma lo suficientemente eficaz como para no tener que volver a recibir ninguna comunicación más de tales organizaciones.

Pero pretender borrar el dato concreto de tu membresía de tal fecha a tal otra es algo completamente descabellado, en tanto que supone borrar registros que reflejan hechos históricos ciertos con trascendencia estadística de cara al futuro. Es una pretensión de falseamiento de tu propia historia personal, de la historia del colectivo al que has pertenecido y de la realidad histórica de una sociedad en un momento determinado. LOPD en la mano -porque esta señora se ha salido con la suya ante el Tribunal Supremo- será imposible saber dentro de 100 años cuantos militantes tenía el PSOE en el año 2004, cuántos en 2008 y cuántos en 2011. El sueño de todos los que se cambiaron de chaqueta en la Transición, hecho Ley por ellos mismos y utilizado a su antojo.

Se me argumentará que la militancia política o la adscripción religiosa son datos relevantes y sensibles que afectan al ámbito más íntimo de las creencias de una persona. Y, siendo eso cierto -no lo es, por cierto, en los USA donde los votantes se registran como electores de un partido u otro o como independientes y no pasa nada- bastaría con limitar legalmente el acceso a tales ficheros para proteger tal presunta intimidad, sin la orwelliana pretensión de borrar el pasado. 

Porque la legislación española en materia de protección de datos es orwelliana y mucho más. Estamos hablando de que ya no se publican las guías telefónicas. Estamos hablando de que la Justicia dejó de ser pública de facto en 1992 para evitar que detectives y periodistas tuvieran acceso a sumarios judiciales como muy bien ha explicado Carlos Sánchez-Almeida.

Y se inició el recorrido que nos ha llevado a vivir en un país en el que un señor puede pasarse la vida dejando a su paso un reguero de deudas, pufos o directamente estafas y se encuentra amparado por un más que dudoso derecho a la intimidad, mientras otros caraduras alegan lo mismo para que dejen de aparecer en google sus multas de tráfico impagadas o se obliga a suprimir las páginas amarillas. Se impide por ley la publicación de listas de delincuentes sensibles -por ejemplo, sexuales- pero se permite al banco consultar con el Banco de España mi salud financiera a la hora de darme un crédito, siendo mis cuentas corrientes completamente transparentes para Hacienda.  

Ahora vamos a que organizaciones que por su propia naturaleza conforman la vida pública de un país eliminen totalmente de sus registros hechos políticos o religiosos pero en todo caso históricos y de relevancia permanente y trascendencia estadística -y sacramental, incluso en muchos casos- pero eso sí, del sumario de Urdangarín me tengo que enterar por filtraciones en prensa porque si me voy al Juzgado a pedir una copia (lo que en una Justicia pública se me debería entregar previo pago de una simple tasa) me van a mirar como un marciano y a contarme milongas varias sobre el derecho a la intimidad. Y todo ello al mismo tiempo que mi nombre va a estar ligado al de cualquier SL que yo fundara y vendiera posteriormente a un cliente por los siglos de los siglos. 

Digámoslo ya: Prácticamente toda la legislación en materia de protección de datos que tenemos es absolutamente arbitraria, se basa en criterios tan discutibles como que en un estado democrático de derecho una persona va a ser perseguida por sus ideas o directamente ha sido implementada por mejor defender intereses espúreos. En 1992, el interés fue la intimidad del corrupto. En el ocaso del zapaterismo, el laicismo militante de quienes quieren borrar el hecho religioso hasta de los propios archivos del Opus Dei.

Por si alguno lo duda, el Tribunal Supremo ha amparado la pretensión de la ex-numeraria del primer párrafo. El Opus Dei ha anunciado que acatará la sentencia y la Conferencia Episcopal calla ante una legislación y un criterio interpretativo de la misma que no son, ni mucho menos, ni buenos, ni evidentes, ni de sentido común, sino el siguiente paso de quienes hace setenta años quisieron eliminar la religión quemando archivos eclesiásticos y ahora, con técnica más depurada, pretenden obligar a los curas a que ellos mismos sean quienes borren los bautismos de los libros parroquiales.


Comentarios

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Autor: Gonzalo
Fecha: Lunes, 05 de diciembre de 2011
Hora: 11:31

¿Y yo no puedo pedir que desaparezcan mis datos de los ficheros de sanciones de la DGT?

Autor: Orisson
Fecha: Lunes, 05 de diciembre de 2011
Hora: 11:57

Pero esto no tiene sentido (no tiene sentido de por sí ni por precedentes): el TS dijo hace pocos años a un fulano que quería desaparecer de los archivos bautismales que nanai, que eso era un registro histórico de un hecho público y sin función comercial y que su "dada de baja" de la Iglesia (lo que realmente se llama apostasía y no hace falta que ningún libro registre) tenía que ser registrada de la misma forma y con la misma publicidad que su "dada de alta" (bautismo). Cosa que, por supuesto, la Iglesia recoge en el mismo archivo (cualquiera que se haya casado, y mucha más gente, sabe que en el registro bautismal se recogen todos los datos referentes a nuevos sacramentos o, en este caso, la negación de Cristo, por la que Cristo negará al apóstata ante Nuestro Padre celestial).

Autor: Orisson
Fecha: Lunes, 05 de diciembre de 2011
Hora: 11:57

(sigue) Es decir, teniendo en cuenta que el Opus Dei es una institución de la Iglesia (nos guste más o menos eso es así, y jurídicamente de modo exquisito, por lo que al TS respecta), el TS acaba de pasarse las leyes, los usos, las costumbres, el sentido común y su propia jurisprudencia por el forro de los cojones. Olé, ése es el sistema totalitario en el que vivimos. Disfruten los votado, especialmente los que votaron sí a la C.E./78.

Un saludo

Autor: Fray_Fanatic
Fecha: Lunes, 05 de diciembre de 2011
Hora: 12:57

El TS ha decidido que no es lo mismo el archivo del Opus Dei que el de una parroquia. De momento, porque terminarán siéndolo y borrándose igual. Tiempo al tiempo.

Autor: Anonimo
Fecha: Martes, 06 de diciembre de 2011
Hora: 7:56

Lo del Opus Dei es caso aparte. No sólo guardan datos relativos al alta; guardan también fichas exhaustivas de cada persona donde figuran los pecados revelados en las "charlas fraternas".

Autor: Anonimo
Fecha: Jueves, 08 de diciembre de 2011
Hora: 21:10

Exactamente Anónimo, y además todo dato sobre los puntos débiles de esa persona, por donde agarrarle bien de los c. y chantajearle emocionalmente, como toda secta que se precie.