Viernes, 02 de diciembre de 2011

Así muere el zapaterismo

Siempre hemos sostenido que el zapaterismo era, antes que nada, una coalición de lobbies que lo sostenían acríticamente a cambio de cuotas de poder. Lejos de los tiempos felices del primer felipismo en el que el PSOE actuaba como bloque monolítico, Zapatero negocia y reparte el botín del poder entre gays, feministas, PRISA, Roures, vieja guardia, aparatchniks, PSC, PSA, y bandas de la ceja varias... a los que, para asegurar una interlocución fluida, sienta en su Consejo de Ministros y los va relevando según conviene al grupo de interés que les propone

Así llegaron a la bancada azul del Congreso personajes como Miguel Sebastián, Leire Pajín, Trinidad Jiménez, Carmen Chacón, Ángel Gabilondo... o Ángeles González-Sinde, cuyas obvias vinculaciones con la industria audiovisual deberían hacer simplemente implanteable que llegara a ser titular de Ministerio de Cultura alguno digno de tal nombre. El resultado del nombramiento de Sinde no podía ser otro más que el que ha sido y que se resume en lo siguiente: 

1) Personificar, negro sobre blanco, todos los vicios y defectos de nuestra partitocracia, puesta de manifiesto en componendas como la propia tramitación de la Ley Sinde. 

2) Evidenciar hasta qué punto nuestros gobernantes se comportan como auténticos satélites de las decisiones e intereses norteamericanos

3) Dejar claro que el régimen de incompatibilidades de nuestros cargos públicos es una burla que no impide a nadie ponerse a firmar talones a los amigos tan pronto llega a un Ministerio

4) Mostrar a la sociedad las más absolutas cotas de prepotencia, defensa de intereses privados ilegítimos  de unos pocos y falta de pudor y sentido común a la hora de hacerlo. 

5) Aunque podría seguir (Enrique Dans lo hizo hace meses) me voy a quedar con la consecuencia directa de todo lo anterior: La galvanización de la sociedad civil ante tanta impudicia junta. La Ley Sinde fue, en efecto, uno de los desencadenantes de la indignación que dió lugar a los movimientos No Les Votes y 15M que tanto han tenido que ver en la desmovilización del electorado socialista contribuyendo así al descalabro del PSOE

Ha tenido que ser José Blanco quien diera la voz de alerta generando una bronca en pleno Consejo de Ministros en el que llegó a decir que aprobar el Reglamento "sería el fin del Partido Socialista". Exagera, pero no le falta razón: Tras el rotundo batacazo en las urnas, lo último que necesita el PSOE es que cada vez que se cierre una web Twitter y Facebook ardan recordando como un Consejo de Ministros saliente culminó en tiempo de descuento una burrada jurídica que ya se inició colando de rondón una Disposición Adicional en una Ley de Economía Sostenible en la que no pintaba nada y celebrándolo acto seguido con los beneficiarios en un restaurante. 

Porque el zapaterismo -esa confederación de intereses de la que Sinde representa solo a una pequeña parte, quizá la más fácil de retratar- no va a sobrevivir a Zapatero, a quien no veremos siendo llamado a dar muchos mítines en los que pedir el voto para sus sucesores al frente de la nave de Ferraz.

Pero cada uno de los integrantes de esa coalición que se han pasado siete años y medio haciendo leyes para sí mismos sí aspiran a hacerlo: Rubalcaba y su vieja guardia, el aparato del PSOE hablando por boca de Elena Valenciano, los sectores más feministas encarnados en Aído o Trinidad Jiménez, los amigachos de Miguel Sebastián que le procurarán acomodo en este o aquel sector, el propio Blanco que, con un horizonte penal complicado necesitará el apoyo del Grupo Parlamentario Socialista, e incluso un Francisco Caamaño que difícilmente podría aspirar a una sinecura en el Poder Judicial si no se opusiera tajantemente a unas disposiciones que sitúan los derechos de autor por encima de libertades fundamentales. 

Todas estas contradicciones larvadas durante años han estallado tras la certificación de la muerte política (¡y que muerte política!) de un Rodríguez-Zapatero que se marcha dejando tras de sí un erial en todos y cada uno de los lugares políticos donde una vez pudo buscar apoyo. Hundidos hasta lo más hondo del fango del desprestigio social cada uno de sus miembros, ninguno está dispuesto a sacrificar ni un ardite más por el interés de los demás, la coalición ha dejado de ser tal.

Queda para la Historia. Así, señores, murió el zapaterismo: A navajazos en un Consejo de Ministros. 


Comentarios

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Autor: Anonimo
Fecha: Viernes, 02 de diciembre de 2011
Hora: 18:41

Y cayó rodando, y robó robando, murió matando.