Lunes, 28 de noviembre de 2011

El increíble caso del Banco nacido para que palmemos pasta (II)

Parece que fue ayer cuando hablamos por primera vez de la posibilidad del "Banco Malo" que hoy ya propone abiertamente el Partido Popular. Y sobre este proyecto, no nos cabe la menor duda de dos cosas:

1) Que el Banco Malo es una pésima idea toda vez que supone enchufar aún más dinero público a cortísimo plazo a la banca privada en un momento en el que las arcas públicas no están precisamente boyantes y solo conseguimos que nos presten dinero a precios carísimos.

2) Que de todas las maneras posibles de llevar a cabo la creación de un Banco Malo, la elegida será en todo caso la peor posible para los contribuyentes del Reino.

Desde luego, Botín lo tiene claro: El Estado no debe intervenir en la gestión de los bancos cuyos activos sean adquiridos por el Banco Malo y además este debe dedicarse exclusivamente a comprar activos inmobiliarios (esencialmente suelo) y no otras deudas que las propias entidades financieras pueden titulizar.

El asunto de fondo no es otro que el sueño húmedo de todas las entidades financieras: Que el Banco Malo valore esos activos inmobiliarios (fundamentalmente, suelo) por un 70% de la tasación bancaria contándole a la población que ese descuento de un 30% es un gran chollo. Falso de toda falsedad, porque el valor de la abrumadora mayoría de tales carteras de suelo tiende exactamente a cero, diga lo que diga un Juan Iranzo empeñado el pasado miércoles en contarle a los espectadores de Intereconomía que tal compra de suelo podría llegar a ser "un gran negocio para el Estado en ocho o diez años". Largo lo fíais, Don Juan.

Cada vez lo tengo más claro: Vamos a una crisis a la japonesa. Solo que sin poder fijar a nuestro antojo el tipo de interés del Euro -como puede hacer el país nipón con el Yen- y sin ser la segunda mayor economía exportadora del mundo -como efectivamente es Japón- la crisis en España va a ir mucho más allá de las consecuencias de la década y media perdida de Japón y se va a convertir en una de las depresiones más terribles de la Historia Económica del Mundo. Si es que no nos vamos del Euro antes, claro.

Pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión. De momento, seguiremos atentamente las miserias del Banco Malo


Comentarios

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Autor: Chisco Chasco
Fecha: Martes, 29 de noviembre de 2011
Hora: 2:09

Yo propongo convertir en «bancos malos» a todas las Cajas de Ahorros, incluidas las «buenas» si es que hay alguna. Suprimirlas del sistema financiero sería muy saludable y total, ya están quebradas. Además sería una forma contundente de empezar el desmontaje del tinglado autonómico.

Esa Infanta que tiene en nómina la Caixa, ¿no es toda una metáfora de los activos tóxicos?