Martes, 29 de noviembre de 2011

A moro muerto, gran lanzada.

Menos de treinta y seis horas horas después del peor resultado del Partido Socialista Obrero Español desde la Transición, el panorama en la izquierda española era ya el de una riña a navajazos en la que múltiples famiglias rivalizaban entre sí por los despojos del Partido... y por ver quien se desmarcaba con mayor celeridad del legado pútrido del zapaterismo y de la cruda derrota sufrida por su causa.

Particularmente escandaloso fue el editorial de El País del 21-de Noviembre de 2011, menos de doce horas después de conocerse los resultados definitivos. El periódico de cabecera del socialismo español, cómplice y altavoz de todas las mediocridades de los siete años largos de zapaterismo, se despachaba a gusto exigiendo la dimisión del todavía Secretario General del PSOE... el cual, por otra parte, ya ha anunciado sobradamente que se retira de la vida política tras las elecciones y el traspaso de poder. 

No me digan que no tiene gracia que los piqueros de PRISA acudan tan presurosos a teñir sus lanzas editoriales en sangre de un zapaterismo políticamente muerto. Y si leen el editorial y repasan los logros positivos de Zapatero que el autor del mismo destaca, casi parece pitorreo. Casi. 

Lo que es evidente es que El País ya tiene candidato propio para suceder a Zapatero: Pérez-Rubalcaba, un miembro de la vieja guardia del felipismo prisaico. Y frente a la maquinaria de PRISA, un Zapatero ya sin nada que perder se empeña en tutelar su propia sucesión convocando un Congreso Ordinario en el que Rubalcaba tendrá que medir su apoyo entre las bases del PSOE a pelo, sin controlar realmente el aparato y ante unos delegados que tras sufrir sendas derrotas aplastantes en autonómicas y municipales pueden muy bien exigir la cabeza de Alfredo por las prebendas perdidas. 

¿Se atreverá Carmen Chacón, niña mimada del zapaterismo, a plantar cara en un Congreso? De momento parece que sí. Va a depender de como se valore en el PSC el correctivo sufrido en las urnas y muy especialmente de como se plantee la elección de delegados porque donde Rubalcaba puede presentar una cierta vuelta a la sensatez y a los valores del socialismo viejo, Chacón encarna la continuidad más pura y simple con la vacuidad mental del zapaterismo.

Elegir entre Rubalcaba y Chacón puede ser elegir entre lo malo y lo peor, pero está por ver que no solo que el PSOE pueda generar alternativas a la mediocridad, sino que tales alternativas estén lo suficientemente lejos del zapaterismo como para volver a ilusionar a los cinco millones de votantes del PSOE que se han quedado en su casa. Gente normal, trabajadores, jubilados o padres de familia, que aun sintiéndose ajenos a los logros positivos del zapaterismo sí creen en una cierta distribución de la riqueza al estilo socialdemócrata. 

Porque es importante que en el PSOE nadie se engañe: Gran parte del problema del zapaterismo, gran parte de la debacle de Rubalcaba, se debe a la renuncia pura y simple a una idea central del socialismo y que los fascismos copiaron para sí: La defensa de un Estado fuerte con capacidad efectiva de garantizar derechos y redistribuir renta.

Muy probablemente esta idea la que está detrás del último titular que José Bono le ha dado a la prensa pidiendo un Secretario General que pueda gritar "Viva España", si bien el ex-cacique manchego la ha formulado exactamente del modo que más daño puede hacer al Presidente saliente y Secretario General impenitente. Una lanzada -otra más- a moro muerto.


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