Lunes, 21 de noviembre de 2011

Mariano Absoluto

Finalmente, el legado electoral del zapaterismo se concreta en 186 diputados para el Partido Popular, 110 para el Partido Socialista y una subida global de los partidos medianos y regionalistas/nacionalistas periféricos. Mariano Rajoy gobernará con mayoría absoluta y el PSOE queda sumido en una gravísima crisis política a falta de resolver la guinda de Andalucía.

No obstante, el resultado electoral enmascara una serie de apuntes interesantes:

1) El Partido Popular apenas gana 600.000 votos desde el año 2008. El partido de Rajoy lleva, por lo tanto, varios años tocando al mismo tiempo suelo y techo electoral y sus victorias dependen en gran medida de la desmovilización del electorado socialista.

2) El Partido Socialista pierde prácticamente cinco millones de electores. La mitad de sus votos. Por catastrófico que puedan parecer 110 diputados, al PSOE le ha salvado los muebles la Ley D´Hont.

3) Izquierda Unida y sobre todo UPyD, partidos de ámbito nacional que cuestionan abiertamente determinados pilares del Sistema del 78, prácticamente doblan su número de votos a nivel nacional (UPyD en solitario casi los cuadruplica) y consiguen una amplia representación de 11 y 5 escaños.

4) Sube en votos y escaños Convergencia i Unió y también sube en votos el Partido Nacionalista Vasco, mientras se mantienen en escaños bajando levemente en votos Esquerra, BNG, Nafarroa-Bai y Coalición Canaria, accediendo a la Cámara Foro Asturias y Compromís. Creo que se trata de la primera vez que en una época de crisis el electorado de la periferia no rehúye masivamente a los partidos regionalistas/nacionalistas y les permite, de hecho, crecer globalmente en votos y representación y todo ello sin tener en cuenta a Amaiur. 

5) Amaiur se hace, por un estrecho margen de 10.000 votos que le suponen 7 diputados frente a los 5 del PNV, con el liderazgo del nacionalismo vasco en votos y escaños. Del problema vasco vamos a tener sobradas ocasiones de hablar en el presente ciclo político, así que dejo meramente apuntadas tres conclusiones:

a) El verdadero Guantánamo electoral creado con la ilegalización de HB y sus sucesoras ha fracasado, esencialmente por ser inviable sin el consenso PP-PSOE roto por el zapaterismo.

b) Esto nos condena a un mapa electoral tanto nacional como muy especialmente vasco en el que perpetuamente habrá que contar con el brazo político de ETA, que ha absorbido en una coalición bajo su liderazgo a la izquierda nacionalista más presentable (Euko Alkartasuna, Aralar), conformándose como opción de gobierno.

c) El problema vasco no tiene salida dentro de la estructura del Sistema del 78.

En las próximas semanas conoceremos el nuevo gobierno de Mariano Rajoy con un peso importante de tecnócratas avalados desde la Unión Europea u otras instancias acreedoras de España. Y en los próximos meses vamos a asistir a todos y cada uno de los problemas que el zapaterismo deja abiertos y que estos resultados reflejan: Crisis institucional, deslegitimación de los grandes partidos, crisis territorial abierta. Y todo ello en un contexto de crisis económica que apunta a depresión y con un reforzamiento social y político generalizado de partidos dispuestos a pasarse los próximos cuatro años señalando, de un modo u otro, que el Emperador va en bolas.

Rajoy va a tener un muro en forma de mayoría absoluta para ponerles coto. ¿Será capaz de volver a encerrar en la botella a determinados genios que han quedado sueltos?


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