A Dance With Dragons: Las trampas de George R.R. Martin
El pasado día 13 salió a la venta A Dance With Dragons, quinta novela de la exitosa saga de Canción de Hielo y Fuego iniciada con Juego de Tronos. Menos de 24 horas después el pdf ya estaba en mi ordenador, de tal forma que no me ha hecho falta pasarme por Atlántica a recoger la copia física que tengo reservada para devorar las 1650 páginas del libro en cuestión.
No lo voy a negar: La novela me ha decepcionado y mucho. Porque tengo la sensación de que George R.R. Martin nos ha hecho, directamente, trampas en el solitario. Naturalmente en esta entrada hay spoilers de la novela así que el que no los quiera leer, que no pase de aquí.
Trampa Nº 1: Aegon Targaryen vivo:
Que el hijo de Rhaegar Targaryen brote de la nada, completamente vivo, con más derechos al trono de los Siete Reinos que la aparentemente predestinada Daenaerys y con la Compañía Dorada a su disposición era una trampa lo suficientemente grave como para dejar de leer la novela nada más suceder. Varys la Araña cambió al príncipe-bebé por el recién nacido justo antes de que Ser Gregor la Montaña entrara a saco en los aposentos reales para dar muerte a la familia real. Este recién nacido fue transportado a las Ciudades Libres donde se ha criado ni más ni menos que bajo la tutela de Jon Connington (al que su abuelo había exiliado en un acto tan desagradecido como poco inteligente) y ha sido educado cuidadosamente para reclamar el Trono de Hierro.
Aegon es un conejo sacado de una chistera por Martin. Ucon un plan de reconquista de los Siete Reinos infinitamente más sólido que el -completamente inexistente- de su prima Daenaerys. Lamentablemente, este plan da un giro de 180º cuando Aegon se cruza con...
Trampa Nº 2: Tyrion Lannister, el enano saltarín:
Que tras matar a su padre el enano Tyrion Lannister solo podía dirigirse hacia las Ciudades Libres era algo meridianamente claro. Ayudado en su fuga por Varys, todo indicaba que era enviado directamente a las manos de Magister Ilyrio, contraparte de la Araña en Pentos. Y efectivamente así fue. Pero para mayúscula sorpresa de todos, Ilyrio no lleva a Tyrion Lannister junto a Daenaerys... sino que lo entrega a unos desconocidos que resultan ser Connington y Aegon viajando de incógnito para reunirse con la Compañía Dorada. El objetivo de Aegon es claro: Viajar hasta Meereen con la Compañía, casarse con una Daenaerys que desconoce que todavía tiene un primo con más derechos que ella al Trono de Hierro- y acto seguido desembarcar en Poniente. Aegon lo tiene todo: Derechos al Trono, tropas, flota y hasta una reina.
Pero se cruza con Tyrion Lannister, quien le convence de ignorar a su prima y ejecutar directamente un desembarco en Dorne. Tyrion sabe que en Dorne no solo está Doran Martell (aliado de los Targaryen y tío de Aegon), sino la sobrina de Tyrion, Myrcella Baratheon, a quien el enano podría usar como rehén contra su propia familia. Ni Aegon ni Connington tardan demasiado en ser convencidos de cambiar radicalmente su plan (y de invadir Poniente sin Daenaerys, sin dragones y por sorpresa) pero Tyrion no llega a ver nada de esto ya que es capturado en un burdel de un poblacho por Ser Jorah Mormont, separándose así de la historia principal y pasando por una serie de peripecias más bien improbables y en todo caso de nula importancia a manos de diferentes captores.
Trampa Nº 3: Ser Jorah Mormont, de exiliado a suicida.
Aquí la trampa es más clara aun, si cabe. No se trata de inventarse a un joven y brillante príncipe, ni de poner a prueba la paciencia del lector con las imposibles cabriolas de un enano tan astuto como afortunado... sino directamente de un personaje al que se le hacen cambiar sus objetivos vitales de la noche a la mañana. Jorah Mormont es un exiliado de los Siete Reinos que acepta el encargo de espiar a Daenaerys -y el de matarla- a cambio del perdón real. Enamorado de Daenaerys, esta lo expulsa de su corte al descubrir su doble juego dejándole muy claro que si lo vuelve a ver, ordenará que lo maten.
En esta situación, encontrarse a Tyrion Lannister es una segunda oportunidad para Mormont, toda vez que hay otro perdón real junto con tierras y títulos para quien entregue al enano, vivo o muerto, en la corte del Rey-niño Tommen en Desembarco del Rey. En vez de hacer eso, Mormont opta por dirigirse de nuevo hacia Meereen -es decir, hacia Daenaerys- sin que esté claro en absoluto qué es lo que espera conseguir entregando a la joven reina un rehén que ni necesita ni ha pedido y que además tiene toda clase de razones personales para cumplir su amenaza de ejecutarle.
TRampa Nº 4: Las "tribus de los valles" del Norte:
Hete aquí que con los Stark reuniendo espadas nadie cae en ellos. Nadie cae en ellos con Invernalia tomada. Nadie cae en ellos cuando Bolton reúne a sus nuevos vasallos. Pero Jon Nieve sí que cae en esos miles de hombres armados y desmovilizados hasta ahora para que le den a Stannis media posibilidad de marchar contra Roose y Ramsay Bolton.
Estas "tribus de los valles del Norte" son, evidentemente, un invento de Martin para justificar que Stannis Baratheon salga del Muro para asediar la principal plaza fuerte del Norte. Y si finalmente Stannis Baratheon ha muerto (y podría ser, toda vez que me parece muy agotado como personaje y poco puede aportar ya al relato) habrán sido un pobre recurso para hacer posible otra trampa.
Trampas Nº 5: Otras carambolas:
Mance Ryder sigue vivo y es él quien rescata a Theon Greyjoy y a la falsa Arya Stark (en realidad, Jeyne Poole) de la Invernalia asediada por las fuerzas de Stannis que llevan con ellas a la capturada Asha. ¿Queréis más carambolas? ¿Qué os parece un sacerdote rojo que es arrojado al mar desde el barco en el que viaja Tyrion Lannister solo para ser recogido por la Flota de Hierro de Victarion Greyjoy?
Trampa Nº 6: Justicia. Venganza. Fuego y Sangre:
El espectacular combo con el que acababa Festín para los Cuervos se destapa en ADWD como una inmensa milonga. Quentyn Martell va, efectivamente, a casarse con Daenaerys... pero va a hacerlo con nulas posibilidades de llevarlo a cabo. Su Plan B -condenado al fracaso y que, naturalmente, fracasa- es una crueldad por parte del autor para deshacerse de un personaje sin valor alguno excepto el del marketing derivado del suspense generado para esta entrega respecto a los planes de Doran Martell.
Trampa Nº 7: Jon Snow, Traidor a la Guardia:
Que Jon Nieve traicione a la Guardia de la Noche puede haste tener lógica. Que lo haga por quien él cree su hermana Arya, también. Pero lo que no tiene ningún sentido es que tras haberse pasado todo el libro evitando precisamente traicionar a la guardia, callándose mientras se anunciaba y celebraba la boda de Arya con Ramsay Bolton y sabiendo a Arya rescatada de sus garras decida por su cuenta y riesgo que va a avanzar hacia Invernalia. Eso no se lo cree nadie y además, lo exponga como lo exponga, es en toda regla una ruptura flagrante de sus votos que implica a toda la Guardia.
La buena noticia, naturalmente, es que Jon Nieve no ha muerto. Jon ha abandonado su hogar voluntariamente, ha viajado al confín del mundo y más allá, ha servido en la corte del rey de los salvajes, ha sobrevivido solo en la espesura, ha obtenido la espada mágica, ha defendido las fronteras de los reinos de los hombres y se ha resistido ante las exigencias de un rey dispuesto a ofrecerle el anhelo más secreto de su corazón. Jon Nieve es, sin ningún género de dudas, el gran héroe épico de la saga y por lo tanto sobrevivirá a este libro.
Y por eso esta ves, probablemente, la trampa de Martin que más me ha tocado los cataplines.












