Importante descubrimiento de César Vidal: Franco no era liberal.
La somante de palos que le está cayendo a Pío Moa desde las trincheras liberales de las licencias a dedo, los bloques de nueva construcción limitados a tres alturas y la publicidad de empresas públicas en todas las franjas horarias para mantenerse a flote no va en realidad contra Pío Moa, sino contra Franco, contra el Régimen de Franco y contra la memoria de la bonanza económica, el buen gobierno, la prudencia y el ahorro que caracterizaron a los años del periodo de gobierno más positivo de la Historia de España.
Se trata, a todas luces, de una suerte de excomunión por lo civil de todas aquellas personas que recuerdan o saben la mínima presión fiscal existente durante el franquismo, el mínimo número de funcionarios habidos, la eficacia de los Juzgados y el nulo nivel de delincuencia imperante durante el Régimen.Ya sabemos que el Régimen de Franco no fue liberal. Pero resulta que no siéndolo tenía menos Estado, menos legislación intrusiva, menos impuestos y más eficiencia que el actual, hasta el extremo de que en la comparación entre uno y otro gana el primero por goleada.
El que suscribe cree en un Estado pequeño, centrado en sus atribuciones básicas (justicia, seguridad, defensa) y en el aseguramiento de una serie de servicios mínimos (sanidad e instrucción básica) a todos los españoles. No es obligación del Estado dar trabajo a todo el mundo, pero sí es obligación del Estadoi que determinados servicios básicos estén al alcance de todo el mundo.Creo que eso era, a trazo grueso, el Régimen de Franco. Y en este sentido, creo que la actual estructura del Estado es completamente elefantiástica y que España y los españoles estábamos muchísimo mejor con un Estado más pequeño, con menos administraciones, con menos legislación y con menos impuestos.
En esta definición mía se reconocen perfectamente muchos -muchísimos- españoles tanto a izquierdas como a derechas. Más de los segundos que de los primeros. Y como eso no puede ser, no se le vaya a ocurrir a parte de la base electoral del PP el empezar a exigir reformas muy serias, toca la purga para quien ose decir lo evidente: Que vivimos en un Estado infinitamente más intrusivo e intervencionista (y, por ende, menos liberal) que el de Franco.
Y para no hablar de estos temas, se nos pondrán sobre la mesa los tópicos de siempre: El INI, que no había divorcio y que si una mujer no podía abrir sola una cuenta corriente. Los tres de una tacada me los acaba de soltar Lady Godiva por twitter. De la presión fiscal mínima y del mínimo número de empleados públicos y de reglamentaciones administrativas, ni pío. Pero el INI, la libertad sexual y el feminismo que no falten en ninguna crítica al Régimen de Franco. Vayamos por partes.
- El INI. El Instituto Nacional de Industria ni es liberal ni falta que le hace. Se trató de impulsar la industrialización en una situación en la que no había ni capitales privados ni capacidad de ahorro para generarlos en la forma en que los necesitaba el país para llevarla a cabo. Y tampoco fue ni mucho menos el cementerio de empresas públicas en ruina que se proclama desde trincheras liberales. En el INI estaba la estructura de defensa del país (armamento e industria naval). En el INI estaba la infraestructura energética del país (ENDESA).
Las empresas rentables del INI fueron malvendidas a amigotes a partir de 1992 y otra serie de ellas, creadas por su valor estratégico (sí, yo creo que hay valores estratégicos al margen de lo que diga el mercado) siguen existiendo a día de hoy bien como empresas públicas, bien como ruinas subvencionadas hasta los ojos (caso de la minería astur-leonesa) de las que se aprovecha algún listillo. Que elija el lector lo que mejor le parezca.
- El divorcio. Aquí si que me he caído de espaldas. Uno esperaría que los liberales lo que atacaran fuera el mero hecho de la existencia del matrimonio civil. Es decir, me parece que la línea lógica de un pensamiento de intervención mínima del Estado es precisamente que el Estado no regule ni poco ni mucho ni nada la unión afectiva y sexual de un hombre y una mujer, cosa en la que jamás había intervenido el Gobierno por ser el matrimonio una institución religiosa... hasta que llegaron justamente los liberales del S. XIX cargados de Códigos.
Digámoslo ya, no sea que alguien aún no se haya enterado: El divorcio en el matrimonio católico no existe. No se concibe. Y por esa razón, cuando los liberales del S. XIX crean el matrimonio civil (en realidad, un contrato como otro cualquiera, que para un católico es un mero concubinato) lo configuran asimismo como indisoluble. Desde esa óptica liberal, el error de Franco no fue la no-existencia de divorcio civil, sino pura y simple existencia de legislación civil que regulara el matrimonio. Cuestión aparte, naturalmente, son las relaciones entre padres e hijos.
Curiosos liberales estos, los que me meten al Estado entre las sábanas y encima le echan la culpa a Franco de lo que pasa -o no pasa- bajo ellas.
- Luego tenemos el tópico de las mujeres y las cuentas bancarias. Aún estoy por conocer algún caso de mujer soltera o viuda a quien se le impidiera abrir una cuenta bancaria. Por supuesto por culpa de Franco y del Régimen totalitario de Franco, que al parecer tenía un especial interés en la opresión de las mujeres. Solo que no es cierto. Las disposiciones del Código Civil relativas a la familia y a la mujer casada o bajo autoridad paterna tampoco son disposiciones franquistas. Emanan de una legislación decimonónica... y liberal. Y emanan de una situación social muy concreta y previa al Régimen de Franco. Y el propio Régimen, que por supuesto no tenía en la opresión de la mujer ninguno de sus pilares fundamentales, fue cambiando según cambiaba esa mentalidad.
Como podemos ver, excepto el tema del INI -que sí tiene relevancia económica y teórica y que daría para varios posts- la crítica que se puede formular al Régimen de Franco es una crítica sin profundidad alguna, basada en transplantar situaciones y mentalidades actuales a la época de nuestros abuelos. Tampoco con los Austrias menores o con Carlos III había divorcio en España y sin embargo el Estado no era el monstruo devorador del 47% de mis ingresos que es hoy, ni nadie me pedía que pasara por doce ventanillas y un proceso de años para obtener una licencia de apertura de un bar. Políticamente no tenían constituciones liberales... pero económicamente esos Estados eran minúsculos pececillos comparados con el Leviatán actual.
Y ahí viene el problema. Porque el Régimen de 1978 se está cayendo a pedazos de forma cada vez más evidente. Y como hay un número excepcionalmente elevado de estómagos agradecidos con su chollo y su manduca ligados justamente a este Régimen, (incluyendo una generación entera de supercincuentones oyentes de Intereconomía) hay que defenderlo con razón o sin ella no vaya a ser que se acaben las cuñas publicitarias del Canal de Isabel II y haya que apagar los micrófonos. Estos liberales de hoy son tan dependientes del Régimen actual como los sindicatos. O como los que escribieron el periodiquito cuya portada ilustra estas líneas lo eran de la II República.
Que Franco no era liberal es evidente para cualquier persona con ojos. Pero una cosa es que no lo fuera y otra muy distinta recordar que, sin serlo, su Régimen era mucho más respetuoso con las libertades económicas individuales que éste en el que vivimos ahora.
Por atreverse a señalar eso -que es evidente y obvio, por mucho que existiera el INI- están linchando a Moa en Libertad Digital y están hablando en Twitter de divorcio y mujeres con cuentas corrientes en lugar de hablar de como se pasa en treinta años de un país con 400.000 funcionarios y empleados públicos a uno con tres millones y medio.












