Policía: La Mascarada
En 1991 White Wolf Games revolucionó el mercado de los juegos de rol con el que fue durante décadas su producto estrella. Vampiro: La Mascarada y sus sucesivas ediciones dominaron durante gran parte de la siguiente década las mesas de juego de medio mundo gracias a su ambientación, una versión oscura de nuestro mundo contemporáneo en el que los vampiros dominaban desde las sombras casi todas las facetas de la sociedad.
El pasado jueves, la Policía Nacional del Reino de España lanzó al mercado su propio juego de rol. Policía: La Mascarada se basa en detenciones absurdas por motivos extravagantes complementadas con comunicados abracadabrantes en los que los mandos de las Fuerzas de Seguridad del Estado hacen el ridículo más total ante los sectores mínimamente informados del país a cambio, eso sí, de conseguir que el decreciente pero aun inmenso número de analfabetos digitales se crean una inmensa milonga.
Voy a evitar cebarme con la Policía Nacional, que bastante lo ha hecho ya Enrique Dans. Pero no hay ni ha habido nunca "cúpula de Anonymous" que detener. No hay razón alguna para mencionar a ETA, a la OTAN o a Al-Qaeda en este comunicado. Y por supuesto, acusar a cuatro personas de coordinar los ataques contra Playstation, Bankia, BBVA, Egipto, Argelia, ENEL, LIbia, Irán, Chile o Nueva Zelanda para acto seguido detenerles no por graves o muy graves delitos de daños del Artículo 264 del Código Penal, sino por el cajón de sastre que es la asociación ilícita del 515 C.P. ¿Saldrá la Brigata de Información Tecnológica de la Policía a pedir disculpas cuando los cuatro detenidos sean absueltos? ¿O harán lo que llevan haciendo desde siempre cada vez que han sucedido cosas parecidas en asuntos de presunta piratería?
El ridículo de la Policía Nacional no lo es porque lo diga yo: No hay más que ver lo que se opina de esta detención en, por ejemplo, foropolicías.es. Las intervenciones sobre este tema se dividen entre el aplauso sumiso y acrítico de quienes se han creído realmente que la BIT ha desarticulado algo (¡una asociación ilícita, nada menos!) y quienes se sitúan entre la crítica prudente y al carcajada abierta de quienes saben de qué estamos hablando y a los que, naturalmente, la historia del nacimiento y desarticulación de este nuevo grupo de supervillanos no les merece la menor credibilidad.
Yo digo que no debe permitirse que la Policía juegue al rol con la sociedad. Y que la mascarada que han llevado a cabo ayer es exactamente eso. Y que desde hace demasiado tiempo, las actuaciones de las cúpulas policiales se han convertido en uno de los problemas no diré que básicos, pero si más recurrentes del Régimen en el que vivimos. Y que habrá que arreglarlo.












