Democracia Real Ya: Exigencias normales para gente normal.
No comparto el 100% del Manifiesto Democracia Real Ya, pero desde luego sí comparto lo suficiente como para apoyar el movimiento, las manifestaciones y las acampadas que desde hace días vienen protagonizando muchos de mis coetáneos, conscientes por fin de que no solo no tienen futuro económico, sino que además -y quizá esto sea lo más grave- tampoco están siendo gobernados por un poder político mínimamente representativo o que rinda cuentas reales ante sus representados. Y eso, en un sistema que presume de hacer emanar el poder del pueblo, es muy grave.
En el caso de España, la situación no es nueva en absoluto. Nos gobierna una partitocracia que es representativa única y exclusivamente de sí misma. Esto es un hecho sobradamente reconocido tanto a izquierdas, con un García Trevijano exponiéndolo de forma sistematizada desde hace años, como a derechas con críticas bien fundamentadas expuestas, sin ir más lejos, desde todo el área de los "liberales" de LD, Intereconomía y las redes sociales de HazteOir y sus blogosferas asociadas. Sobre el comportamiento abiertamente miserable de estos sectores a estribor ahora que ha cristalizado un movimiento cívico exigiendo representatividad en las instituciones hablaremos en breve.
Digámoslo ya: Toda la arquitectura constitucional de 1978 es un fracaso. Y esta arquitectura incluye, por supuesto, la propia Constitución vigente, un conjunto de Leyes Orgánicas emanadas de esta y que incluyen la de Tribunal Constitucional, la del Poder Judicial, la de Partidos y diversos Estatutos de Autonomía y por supuesto, la piedra angular en la que se basa todo el edificio: El Real Decreto Ley de 23 de Marzo de 1977 sobre Normas Electorales, travestido torticeramente en 1985 en lo que hoy conocemos como Ley Orgánica de Régimen Electoral General.
Ese Real Decreto que establecía de facto la partitocracia en España antes incluso de la aprobación de la Constitución y esa LOREG que la consagró a posteriori son sin ningún género de dudas la base del Régimen vigente. Y por supuesto, todos los amamantados por el Régimen vigente saldrán, a la hora de la verdad, en tromba a defenderla independientemente de las declaraciones que hayan podido hacer anteriormente. Las listas abiertas, no nos olvidemos, ya las prometió Aznar. Pero las listas cerradas son la base de la partitocracia y son imprescindibles para que esta funcione.
En este sentido y por lo que respecta a las izquierdas, la jugada ha consistido en y consiste en tratar de capitalizar el movimiento. El intento resulta patético en la medida en la cual viene de un zapaterismo con escasa representatividad entre las propias filas del PSOE y divorciado ya de su propio electorado, harto de experimentos sociales y de medidas antisociales. A este patetismo se suma el de una Izquierda Unida que lleva ocho años ejerciendo de limpiabotas del zapaterismo y que es, en este sentido, completamente parte del problema.
A derechas, la actuación es diferente. Ahora que van a tocar poder, no conviene hablar de listas abiertas, ni de transparencia de la administración pública. Así que sus medios lo tienen claro: Las manifestaciones, las acampadas, las protestas y todo el movimiento Democracia Real Ya son cosa de la extrema izquierda, de comunistas y de Rubalcaba comiéndose crudos a los niños. Yo asistí a la manifestación del día 15 en Madrid, con mi bandera de España. Y no fue la única, aunque había pocas.
Pero toda la obsesión de Intereconomía, de Libertad Digital y de la blogosfera a la que alimentan es enfocar única y exclusivamente la banderita republicana o las pancartas del Partido Comunista de los Pueblos de España, de modo no muy diferente a cuando Público se afana en buscar Águilas y Cruces de San Andrés en las concentraciones de la AVT. Y esta obsesión no es gratuita, porque en el momento en el cual empiecen a aparecer en televisión banderas de España y gente de estéticas normales Democracia Real Ya dejará de poder ser presentado como un invento de la extrema izquierda -no lo es- y tendrá que ser reconocido como un movimiento ciudadano de votantes jóvenes hartos de la casta electa que les deja un país en ruinas.
Como esto -naturalmente- no puede ser porque deslegitimaría un régimen en el que creen que mandarán en breve, la estrategia es alejar a las personas normales, a los ciudadanos medios y a todos los que desde la derecha están absolutamente de acuerdo con exigir representatividad en los órganos políticos del Estado. Y esta es la miseria en la que, por error, convencimiento sincero o estrategia, anda la blogosfera "liberal" en estos días.
Apenas hemos hablado de la prensa. Pero por su actitud antes, durante y después del 15-M, se hace evidente -como leía en twitter hace un par de días- que tras el No Les Votes tendremos que pasar al No Les Leas, si es que queda algún menor de 40 años que todavía siga haciéndolo. Toda la prensa patria ignoró la convocatoria del 15M. Toda, sin excepción. Y lo que es más grave: Ignoró total y absolutamente su desarrollo y éxito el mismo día 15... hasta que empezó a ser publicado por una prensa extranjera (fundamentalmente el Washington Post) que dejó a nuestros plumillas patrios sin plumas y cacareando ante el ridículo mundial que estaban haciendo.
Y desde ese momento, cada medio a su rollo: Público a buscar votos PSOE a la desesperada. El País a ignorar el asunto. El Mundo, en una realidad paralela en la que se sigue protestando por el precio de la vivienda. Telemadrid a presentar a los indignados como partidarios de la dictadura cubana. Intereconomía y Libertad Digital a hablar de los peligros del comunismo asambleario y de la guerra civi y a decir que lo que piden los acampados es "socialismo real".
Insisto: Cualquiera que lea el Manifiesto Democracia Real Ya puede identificarse con la mayor parte de sus postulados básicos. El modelo económico de España debe cambiar radicalmente, los responsables de la situación de quiebra real de la mayoría de las Cajas de Ahorros deben ser procesados, como deben serlo determinados empresarios sin escrúpulos dedicados, esencialmente, a la quiebra fraudulenta. Y sobre todo, urge deshacerse de esta casta partitocrática de representatividad nula que es la culpable directa de los últimos treinta y tantos años de depredación y saqueo del país.
Esto ya no es una cuestión de izquierdas y derechas. Esto son cuestiones de sentido común. De higiene mental. De mínimos exigibles por cualquier persona con ojos. Los movimientos de izquierdas están acaparando los focos de los medios porque es la única manera que tienen los propios medios de ocultar la carga de justísima indignación contra el Régimen que Democracia Real Ya lleva implícita. Y es un juego que no voy a seguir y que además voy a denunciar en todo lo que pueda.
La imagen que ilustra estas líneas es real. Y si no es la imagen ideal -y a mi juicio no lo es, ni mucho menos- es porque falta normalidad en ella. Faltamos nosotros. Banderas de España y gente normal a la Puerta del Sol. Y a todas las demás acampadas. Y a ver Intereconomía que se inventa despué para deslegitimar unas reivindicaciones perfectamente lógicas contra un Régimen deslegitimado por completo.












