viernes, 29 de abril de 2011

El Little Big Horn de las familias

La noticia es doble: El precio de la vivienda de segunda mano cae un 7,3% al tiempo que la hipoteca media se encarece unos 775 euros por año y eso con un paro superior a los cinco millones. En otras ocasiones hemos hablado de sistema financiero quebrado, de deuda externa impagable, de eurorrescate, de intervención del FMI o de quiebra del Estado.

Pero hoy lo preocupante es la situación microeconómica de alrededor de cuatro millones de familias atrapadas entre el fuego cruzado del descenso permanente y sostenido del valor de sus activos, el aumento de los tipos de interés de sus pasivos y un descenso notable de los ingresos familiares. Este negro panorama afecta particularmente a quienes se sitúan en torno a la treintena, que fueron los que se hipotecaron en los últimos años -y son los despistados que aún pican- a precios estratosféricos y con una tasa de desempleo juvenil del 43%. Estamos hablando, sin paliativos, de un verdadero Little Big Horn inmobiliario. De un drama social del que no se me ocurren  precedentes.

Porque esto no afecta solo a familias jóvenes, sino que se va a extender a la totalidad de las franjas de edad de la población en muy poco tiempo. Los jóvenes, por atarse una bola de hierro con forma de hipoteca al pie. Pero no lo han hecho solos y en no pocas ocasiones han sido avalados por sus padres.  También entre los supercincuentones hay un cierto número de inversores de fin de semana que se quedaron pillados y se van a tener que comer sus pisitos con patatas y, aunque en conjunto han sido los grandes vencedores de este timo piramidal, sus privilegios de casta pueden y deben ponerse en cuestión porque la disyuntiva de la generación que viene detrás es, directamente, la de emigrar o ser vampirizado hasta la última gota de sangre para sostener con ella lo insostenible.

A veces, cuando comento en voz alta la gravedad de alguna noticia económica -pongamos por caso, que la deuda española a tres años ya cotiza por encima del 5,6%- alguien me mira asombrado y me pregunta cual es la relevancia que tal cosa tiene para mí. Usualmente, el biotipo de quien me hace esa pregunta suele coincidir con el de quien firma una hipoteca a 30 años e interés variable sin tener ni la más remota idea de lo que es el euríbor. Pero conviene hacer el esfuerzo de explicárselo aunque sea a brochazos para que nos demos cuenta de porqué es importante adquirir la cultura económica elemental que se nos niega en la escuela y en los medios:

La deuda española cotiza al 5,6% porque el Estado ha avalado los pufos esencialmente inmobiliarios de las cajas de ahorros. Porque la banca española está quebrada y por lo tanto nuestros acreedores empiezan a ver el riesgo cierto de que no podamos pagar nuestras deudas. Porque para pagar nuestras deudas, el Estado deberá empezar a recortar el gasto salvajemente (por sí mismo o por imposición de la UE o el FMI) en perjuicio directo de muchos millones de personas (funcionarios, empleados públicos o contratistas con la Administración) que van a tenerlo mucho peor para llegar a fin de mes porque no solo van a ver sus ingresos reducidos (o desaparecidos) sino que además van a ver como les suben los impuestos... porque la deuda y los intereses de esta se pagan con cargo al IVA, al IRPF, al IS y a toda la maraña de tasas, impuestos especiales, recargos y demás sacacuartos que soporta una economía familiar.

Caminamos hacia el drama social. Pero ustedes circulen, que Guardiola y Mou se vuelven a cruzar en rueda de prensa de aquí a pocos días y eso si que tiene relevancia en el día a día del españolito medio.


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