Bonos que huelen a napalm
Pasito a pasito, Grecia deja atrás el absurdo intento de rescate al que fue sometida para aproximarse a la pura y simple quiebra soberana que venimos adelantando hace meses. Su bono a tres años cotiza al 20% (compras deuda griega por valor de 100 euros hoy y recibes 181 en tres años) y ese interés absolutamente impagable solo nos indica que los mercados ya están descontando una importantísima quita soberana por parte del país heleno, tal vez superior al 40%. Para los verdaderamente valientes, los bonos griegos a tres meses se colocaron esta mañana al 4,41%: Más caro que pedirle dinero a COFIDIS y marginalmente más arriesgado que prestárselo a Ruiz-Mateos.
Que el rescate de Grecia iba a fracasar era más que evidente desde el momento en el que se puso sobre la mesa, por estar basado en dos premisas que eran pura fantasía: Una, que se le podía pedir a una población que redujera un tercio su consumo privado. Y dos, que se le podía pedir al mismo tiempo que redujera sus salarios a la mitad. Y los tambores de quiebra que resuenan en el Partenón deberían servirnos para poner en su sitio de una buena vez al conjunto de camellos mediáticos dedicados intensamente a drogar a la población con falsedades manifiestas, como aquella de que Alemania ganaría dinero con el rescate de Atenas. A propósito de Alemania, hoy el país germano coloca su deuda a un interés 20 puntos básicos inferior que hace una semana: Todo el mundo da por hecho que los alemanes no van a seguir pagando las facturas del gran fiestón irlandés-mediterráneo y el mercado reacciona en consecuencia: Bien para ellos y mal para nosotros. Su bono a diez años va al 3,29% y el nuestro al 5,54% (los inversores aceptan menores intereses porque consideran el bono alemán mucho más seguro). Teniendo en cuenta que esos intereses se pagan con nuestros impuestos, no es como para estar contentos.
Otro bono que huele a napalm es el irlandés, al 6,39% desde que bajara -aún más- el rating de su hipertrofiado y quebrado sistema financiero. Y en unos días veremos como Portugal se sigue hundiendo en el guano ya que, como es lógico, en el norte empiezan a proliferar voces empeñadas en decir lo obvio: Que así no se puede segui, porque las matemáticas no dan para más.












