1911: Remad y vivid (Ahora, con otro vídeo)
A propósito de las hipotecas y de las consecuencias de un proceso hipotecario -económicamente terribles para quien lo sufre- debo ser de los pocos a los que les parece bien que los contratos se cumplan y que la gente que no tiene cabeza se haga responsable de sus acciones y de sus firmas. Porque al final, el debate sobre permitir que la entrega de las llaves de una vivienda hipotecada salde la deuda es un debate entre quienes quieren premiar la irresponsabilidad sobre la cautela... simplemente porque su compra le ha salido catastróficamente mal.
El Artículo 1911 del Código Civil establece que Del cumplimiento de las obligaciones responde el deudor con todos sus bienes, presentes y futuros. No se trata de ninguna novedad jurídica creada ad hoc para generar pingües beneficios a la banca al calor de la burbuja, sino de un precepto del Derecho español codificado desde la primera edición del Código Civil, en 1889 nada menos. Y en cuanto a la hipoteca en sí, no es más que una garantía extra para garantizar que un acreedor cobra su deuda.
En resumen: El banco no presta pisos, sino que presta dinero. Y si no lo puedes devolver, va a poder embargarte la casa tanto con hipoteca como sin ella. La utilidad real de la hipoteca es garantizar que -en caso de haber varios acreedores- uno de ellos realiza sus acciones de cobro sobre la vivienda ejecutando la misma con preferencia sobre los demás.
No nos olvidemos de esto. Porque ahora mismo las hipotecas ejecutadas ya no cubren por lo general las deudas contraídas. Pero durante muchos años las subastas hipotecarias han dejado valores líquidos superiores a la deuda... que han ido a parar directamente al bolsillo del deudor o al de otros acreedores, sin que -como es natural- se le ocurriera nunca al banco reclamarlos para sí.
Pretender que la entrega de llaves salde la deuda garantizada por la hipoteca supone, reducido a términos económicos esenciales, convertir al prestamista en socio de las aventuras económicas del prestatario. Y no en un socio cualquiera, sino en un tipo especial de socio-paria con la función esencial de asumir las deudas sin obtener participación alguna en los beneficios.
Para entender mejor esto, saquemos la discusión hipotecaria de la situación económica actual y recordademos las hipotecas de nuestros padres, a tipos del 14% con tasas de inflación del 18%. Esos préstamos eran, en general, malos negocios para el banco, que procuraba plazos de devolución muy cortos y se negaba a avalar más del 80% del valor del inmueble a adquirir. Era la época en la que bancos y cajas obtenían sus beneficios sobre todo con las comisiones y las participaciones en grupos industriales. Y el nivel de hipotecas ejecutadas era bajísimo hasta la anécdota porque el que tenía una hipoteca a tipos fijados por el Banco de España mientras su salario aumentaba cada año según los IPC´s enloquecidos generados por políticos dándole a la máquina de imprimir dinero tenía -literalmente- un tesoro. La hipoteca suponía un esfuerzo importante el primer año o acaso el segundo. Pero echando cuentas es muy fácil ver como los inmuebles terminaban saliendo, literalmente, gratis.
Durante unos años se ha vivido en España una situación absolutamente excepcional, con los pisos subiendo a tasas hasta del 17% anual, tipos de interés al 2% y tasas de inflación más bien bajas. Esto ha nublado el buen juicio a mucha gente, que no se ha parado a realizar el cálculo más elemental: ¿Voy a generar yo de aquí a 25 años 200.000 euros más intereses variables? ¿Voy a mantener mi puesto de trabajo o uno menor en los próximos 25 años? ¿Es razonable invertir un sueldo entero -la mitad de los ingresos de una pareja media- mensualmente en una hipoteca?
Esta es la gente que ahora exige que seamos los demás los que carguemos con sus pérdidas. Porque no os quepa la menor duda de que si esta medida llegara a ver la luz, la gran mayoría de los bancos y cajas quedarían automáticamente en quiebra en perjuicio de sus accionistas, de todos sus depositantes y de todos los contribuyentes... ya que hace mucho tiempo que el Estado avala los depósitos bancarios en estos casos. Permitirle al hipotecado desencadenarse del remo que él mismo se ha puesto al cuello y quedar libre como un pájaro en perjuicio del banco es exactamente lo mismo que cargarle sus deuda a todos los ciudadanos vía Agencia Española de la Administración Tributaria. Es una inmoralidad.
La buena noticia es que, como ya comentamos, el hipotecado va a poder elegir:
a) Quedarse y remar (si tienes avalistas o nóminas altas o eres funcionario, casi es tu única opción).
b) Acogerse a la protección de la Ley de Enjuiciamiento Civil y asumir que les embarguen una parte de sus nóminas. En realidad es la opción por defecto para quien no pueda o quiera seguir pagando la hipoteca, pero la LEC declara inembargables cantidades realmente mínimas para las rentas más bajas.
Esto es lo que va a suceder masivamente (de hecho, estoy convencido de que a partir de 2012 mucha gente va a preferir que le embarguen el 20% del sueldo a destinar el 80% a una cuota hipotecaria) y lo que determina, en realidad, que la deuda externa española -pues nuestros bancos prestan dinero que han pedido fuera- sea impagable.
c) Emigrar (efecto sonajero nacional).
Cuantos más se queden remando mes a mes con su hipoteca, mejor para la sociedad y para el país. No solo se lo han buscado ellos solitos, sino que además si se quedan remando el número suficiente no solo nos ahorraremos pagar SUS deudas, sino que incluso lo mismo logramos hasta permanecer en el euro.
Actualización 29 de Abril de 2011: Cambio el vídeo de esta entrada ya que he encontrado uno mucho mejor que imagino que usaré más veces...












