El Mar Mediterráneo de las actas de ETA
Ya sabíamos todos que se estaba negociando con ETA. Ya sabíamos todos que los movimientos de peones en Ministerios y Fiscalía iban siempre en la dirección que la jugada aconsejaba. A nadie sorprende -desde luego, a mí no- que en una negociación con una banda armada se hable de dinero y de como articular el sustento futuro de los terroristas que acepten dejar de matar.
¿Ahora nos rasgamos las vestiduras por leer las actas de la negociación con ETA? ¿Ahora? ¿Y de qué os pensábais que se habla cuando un Gobierno se sienta a hablar con unos terroristas? Pues de dinero. Pues de cese de actuaciones judiciales y policiales. Pues del modus vivendi futuro que se le puede ofrecer a la banda. Pues de medidas de gracia para sus presos, arrepentidos o no.
¿Realmente a alguien le extraña esto?
Las materias que se tratan en una negociación con terroristas no pueden ser otras más que las descritas. El escándalo es aceptar sentarse a negociar con criminales. Una vez un Parlamento acepta eso, un Gobierno no puede ofrecer otra cosa. ¿Porqué os creeis que Rajoy guarda silencio? ¿Con qué os creíais que negoció el primer Gobierno Aznar? ¿En serio vivo en un país de membrillos en el que no pasa nada cuando el Congreso ampara una negociación con banda armada pero que se escandaliza porque acto seguido el Gobierno empiece a poner concesiones sobre la mesa?¿Nos escandaliza a estas alturas el descubrimiento del Mar Mediterráneo?
En toda negociación se pierde o entrega algo. En una negociación con terroristas, un Estado de Derecho pierde, para empezar, su dignidad y sus principios. Una vez perdido eso, que se cambie a un Ministro, que se cese a un Fiscal, que se silencien unas extorsiones o que se ofrezcan generosas pensiones vía organizaciones internacionales es el chocolate del loro. El escándalo no son los términos de la negociación, sino la negociación en sí. Y esta fue públicamente anunciada. A bombo y platillo.
A mi entender, la diferencia entre la negociación de ZP y la de Aznar es que el segundo tuvo atada y bien atada a la sociedad civil durante la totalidad del proceso negociador que duró desde el 26 de Septiembre de 1998 hasta el 21 de Enero del año 2000. La herramienta que permitía a Aznar prometer generosidad democrática para los etarras y al mismo tiempo no sufrir ni una sola manifestación de la AVT en año y medio se llamó, naturalmente, Ley 32/1999 de 8 de Octubre.
Eso y que a Aznar, una vez puestos a la venta los principios del Estado, la propia estructura del mismo no se le rebeló. Que es lo que ha pasado en el asunto del Bar Faisán y que merecerá, seguro, más de un comentario de aquí a poco.












