domingo, 20 de febrero de 2011

40k: La Guardia Imperial, Martillo del Emperador

Otra esperada batalla que he jugado en estos días fue la que enfrentó a mis Necrones contra la Guardia Imperial de Harry. Los Necrones me gustan porque les considero un ejército infinitamente más sencillo que los Marines Espaciales (de hecho, posiblemente sea el ideal para empezar en este juego) y porque, al igual que sucede con los Marines, cada una de sus miniaturas es individualmente fuerte y resistente.

Por no mencionar las reglas especiales de las armas Gauss y la regla especial de "Volveremos"que te permite resucitar miniaturas muertas -lo cual es muy superior a la mera cualidad de ignorar heridas que te confiere la regla No Hay Dolor- al inicio de cada uno de tus turnos. 

 

Tienen además dos ventajas suplementarias: En primer lugar, son tan extraños que poca gente sabe combatirles correctamente. En segundo lugar, sus mínimas opciones no permiten demasiadas dudas en cuanto al tipo de lista que se puede sacar. En mi caso, mi única duda con los despliegues necrones es si me llevo uno o dos Monolitos.

Lo poco que sé de la Guardia Imperial es que es un ejército basado en un elevado número de fuerzas de infantería esencialmente baratísimas en puntos en las que prima más la cantidad que la calidad. Un poco como los Orkos, con la diferencia de que no son ni de lejos tan fuertes como los Orkos en el cuerpo a cuerpo, disparan marginalmente mejor y tienen mayor Liderazgo. Estos regimientos de infantería se suelen combinar -y quizá aquí radica su fuerza- un gran número de unidades de apoyo pesado -artillería y tanques- a un coste bajísimo en relación a otros ejércitos. Siendo los puntos fuertes de mis Necrones el fuego rápido y mi principal arma antitanque la saturación de seises en las tiradas para penetrar blindaje -benditas armas Gauss- y temiendo una avalancha de tanques, opté por un solo Monolito: Mi estrategia sería el fuego rápido.  

Para ello, acompañé al Monolito de una falange de 20 guerreros necrones con un Líder Necrón con Orbe de Resurrección para que pudieran realizar tiradas de "Volveremos" independientemente del tipo de arma que les hubiera herido y Dáculus y Filacteria para reforzarle en el cuerpo a cuerpo. Había una segunda unidad de 10 guerreros necrones y otro Líder Necrón acompañado de 10 Inmortales llevaba, además de un Orbe, un Velo de Oscuridad para teleportarse junto a ellos por todo el campo de batalla. Cerraba mi formación un único Destructor. 

El caso es que Harry no debía tener muy claro a lo que se iba a enfrentar... y por eso optó por dejar en reserva una gran parte de sus tropas,que entraron masivamente por flanqueo en el Turno 2 merced al condenado Almirante de la Flota que la Guardia Imperial incluyó en su plana mayor. La batalla fue emocionante, equilibrada y encarnizada y vino marcada esencialmente por la curiosa combinación entre la incapacidad de la Guardia para que mis necrones permanecieran muertos y mi absoluto desatino táctico, particularmente mi indecisión a la hora de hacer avanzar a la falange y mi empecinamiento en que la unidad de guerreros necrones más pequeña avanzara, esencialmente, hacia la más sólida de las posiciones de un Harry cuyas fuerzas se limitaron a acampar en dos objetivos y tratar de defenderlos a muerte. Esto, junto con el hecho de que un afortunado disparo de láser lograra inmovilizar a mi Monolito, dio lugar al único resultado posible: Una victoria Imperial por 1-0.

Bien es cierto que con un turno más hubiera ganado la batalla,pero lo cierto es que al finalizar el Turno 6, la Guardia Imperial controlaba un objetivo y yo, ninguno. Y no fue esta una batalla que debiera haber ganado la Guardia, pero el caso concreto es que Harry tuvo muy claros desde el principio su estrategia, su juego y sus puntos fuertes, mientras que yo no tuve una estrategia clara hasta el Turno 4. Daba igual que sus fuerzas cayeran como chinches mientras las mías no paraban de resucitar: Reaccionando tan tarde, era imposible que yo ganara y si el azar hubiera querido que se jugara un Turno 7 hubiera sido una injusticia de la Fortuna contra Harry. Algo así como perder un partido de fútbol después de ir ganando todo el partido por dos penaltys injustos en el tiempo de descuento. 

Un par de cuestiones aprendidas de esta batalla:

- La importancia del despliegue inicial, particularmente cuando tienes una fuerza que no destaca precisamente por su movilidad. Y más concretamente, si llevas Necrones y tienes un solo Monolito. Porque entonces su despliegue se convierte en algo tan importante que merece consideración aparte.

- Los necrones no tienen armas antitanque de FP1 o FP2... ni falta que les hacen, gracias al armamento Gauss y sus im`pactos automáticos con seises en la tirada para herir.

- La principal arma de los ejércitos necrones es la saturación en fuego rápido, ya que disparan tan bien como los Astartes y pueden ir en unidades mucho mayores.

- En cuanto a la Guardia Imperial, si su unidad de mando trae consejeros como un Maestro Artillero o un Almirante de la Flota, se convierte en un objetivo a abatir lo antes posible. Yo no lo hice teniendo ocasión de hacerlo y solo me valió para tener al Maestro Artillero causándome un número absurdo de bajas cada turno y a todas las reservas de Harry entrándome por los flancos en el Turno 2. 

- Y por último, respecto a los propios Necrones, simplemente recordar que las listas basadas en grandes unidades de guerreros necrones requieren necesariamente dos Monolitos. El Monolito es un elemento esencial para un ejército necrón, con un valor táctico absolutamente desproporcionado respecto de su valor en puntos. No solo por su capacidad de destrabar a tus unidades del combate cuerpo a cuerpo -crítica cuando tienes Iniciativa 2- sino además por ofrecerte la oportunidad de repetir las tiradas fallidas de "Volveremos" y por aumentar la movilidad de unas unidades que esencialmente carecen de ella. Moverse a 15 centímetros por turno es moverse a la velocidad del caracol y la capacidad del Monolito de entrar en despliegue rápido y hacer aparecer en su portal a cualquier unidad situada a 45 centímetros se convierte en algo crítico. 

En la imagen, uno de los momentos más emocionantes de la partida: La Guardia Imperial logra rodear completamente a mi Líder Necrón quien, con su Velo de Oscuridad y su unidad de Inmortales, ha causado enormes bajas a la Guardia. El fuego concentrado de todas esas unidades logra, efectivamente, reducir la unidad entera a limaduras de metal orgánico... solo para resucitar casi en su totalidad al inicio del siguiente turno Necrón.

Debe ser frustrante enfrentarse a eso. Y muy satisfactorio lograr vencerlo. 


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