Grecia: Camina o revienta
La Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional le recomiendan a Grecia que venda tierras, empresas públicas, acciones en sectores privados y playas, para saldar los 300.000 milones de euros de deuda pública y privada que acumula su país: Vendan tierra, vendan la empresa de electricidad, vendan playas (...) tienen una deuda pública tan grande que para reducirla deben primero vender fortuna estatal, y a continuación pedir que se les den facilidades, les ha recomendado el representante de la Comisión Europea en el triunvirato de organizaciones internacionales que supervisa la catástrofe griega.
Si esta es la recomendación del amigo de Bruselas, el futuro de Grecia se antoja más negro que ciertas pinturas de Goya. Efectivamente, si es mediante el chantaje como se van a construir los Estados Unidos de Europa, más vale bajarse en esta estación.
En este momento, la República Helena tiene dos opciones: O bien cede a todas las exigencias del triunvirato (FMI, BM, UE) o por el contrario rompe la baraja y declara formalmente una suspensión de pagos soberana y se pone a negociar una quita. Y el problema está en que ceder a estas estratosféricas demandas tampoco asegura ni mucho menos que Grecia logre pagar su deuda, ni soluciona el inmenso problema de la pérdida de nivel de vida de la población griega, con el valor de sus bienes, servicios y salarios devaluados en mitad de una Zona Euro inflacionada como la que se avecina si los Bancos Centrales -con el BCE a la cabeza- se salen con la suya.
Llevamos siguiendo la crisis griega desde su inicio, sumamente preocupados por la certeza de que el agujero español es inmensamnete mayor tanto en términos absolutos como relativos.
Llegados a este punto, no es absurdo preguntarnos si accederá Grecia a estas condiciones o si optará por la quiebra soberana, bien ordenada dentro de la U.E. o bien al margen de esta en un remedo de la vía islandesa. Y particularmentelo tengo muy claro: Grecia debe declarar el default -es decir, su incapacidad para pagar sus deudas- cuanto antes mejor, encarcelar a los políticos y financieros que lo consintieron y redactar una nueva Constitución. Eso para abrir boca. Simplemente, Para poder empezar a reconstruir el país.
Todo lo demás es perder un tiempo vital, engañarse o engañar a otros. No se pueden socializar las pérdidas privadas, pero sobre todo, no se puede continuar rigiendo el país con la misma casta político parasitaria que ha provocado y consentido la ruina. Y por eso Grecia, como Irlanda, Portugal y España deben reconocer que la deuda aparte de impagable, es odiosa y moralmente rechazable en tanto que pretende responsabilizar a un pueblo entero de las locuras cometidas por una casta bancaria enloquecida y avaladas por una clase política sin escrúpulos.
Pues a lo mejor lo sabemos antes de lo que pensamos. Porque el mecanismo de quiebras ordenadas, ni está ni se le espera.












