Autonomitis: Ahora, sí toca
Qué lista y que grande es nuestra casta política. Ahora resulta que ya se puede decir que el modelo autonómico es un lastre insostenible para el crecimiento económico del país. Justo ahora que la inmensa vaca que ha sido para los politicastros la banca pública regional -las Cajas de Ahorros- herederas directísimas de los Montes de Piedad fundados a partir del Siglo XVIII ha sido ordeñada hasta su extenuación por los respectivos prebostes autonómicos. Que casualidad.
Respecto de los manejos de los politiquillos regionales sobre unas entidades que representan el 59% del sector financiero del Reino, impera la más absoluta omertá imaginable. Pero basten de muestra dos botones: El vergonzoso silencio del Partido Popular en el auténtico escándalo de la gestión de Caja Castilla-La Mancha, explicable y explicado por los intereses sentimentales de María Dolores de Cospedal en la misma y la no menos vergonzosa trapisonda -que lo fue realmente para el Partido Socialista y para las bases más militantes de la izquierda- a la que Tomás Gómez se prestó a cuenta de la presidencia de Caja Madrid, en la que no vio problema alguno en colocar ni más ni menos que al número dos de Aguirre, Ignacio González.
Y como estás, todas. Las Cajas de Ahorros han servido para que los escalafones regionales de PP y PSOE se dedicaran en cuerpo y alma a su saqueo mientras intercambiaban cromos y complicidades. Las Cajas de Ahorros nacieron como instituciones caritativas y nuestros dirigentes se lanzaron a coparlas convencidos de que la caridad bien entendida empieza por uno mismo. Y ahora, justamente ahora, cuando se tras treinta años de latrocinio y quince de burbuja inmobiliaria las Cajas están muertas, de pronto va Aznar y descubre la pólvora: Con diecisiete mini-estados no se puede ir por el mundo. Se habrá fracturado el cerebro para llegar a tan sabia conclusión.
El runrún insistente del ruido de tijeras que planea sobre las autonomías se acrecienta mientras Rato anuncia que su flamante Caja reconvertida en Banco buscará capital privado en bolsa. Y todo esto sucede justo en vísperas de la llegada a España de Ángela Merkel. No me dirán mis lectores que el timing de Aznar a la hora de anunciar su preclaro descubrimiento político no ha sido idóneo. Y casual.
Que no os vea yo soltar el remo, galeotes del PIB.












