Caperucita de la Iglesia y el Lobby Feroz
Vamos a dejarlo claro desde el principio para que no haya malentendidos: Álex de la Iglesia es un listo. Álex de la Iglesia es una rata huyendo de un barco que le puede costar la carrera como se la costó a Ramoncín y que ahora -con la Ley Sinde ya encarrilada- "dimite" porque
No os quepa la menor duda: La reunión de Álex de la Iglesia y un representante del lobby del entretenimiento que supuestamente querían "acercar posturas" con los internautas iba destinada a detectar algún eslabon débil al que poder utilizar contra el enemigo. Los más enterados se desmarcaron de la jugada con celeridad digna de Speedy González. Porque nunca antes Escolar había perdido la oportunidad de hacerse una foto y casualmente en esta se negó a salir.
Pero los demás sí asistieron y el eslabón débil se encontró en la persona de David Maeztu.
Desde el primer momento estuvo claro que la famosa reunión entre Álex de la Iglesia y los internautas era una encerrona. Eligieron los interlocutores a dedo. Y luego, días después, identificado el eslabón débil, intentaron el refrendo de una propuesta que venía avalada por abogados de la SGAE como iniciativa de los internautas. Enrique Dans puso el pastel al descubierto y se puso en evidencia a Álex de la Iglesia como caballo de Troya de la Ley Sinde. Solo que, inexplicablemente, hubo gente que se negó a verlo. La gran mayoría, de hecho.
La clave sobre la estrategia a la que Álex de la Iglesia voluntariamente servía nos la ofrece él mismo en su Twitter y no una sino dos veces, para que el que quiera entender, entienda. Y desde luego la prueba final de que la Academia del Cine y su Presidente han formado parte de la estrategia de la Ministra de Cultura -la máxima representante de la Banda de la Zeja en el Gobierno ZP- es la rapidez con la que de la Iglesia anuncia que se quita de enmedio tan pronto se ha conseguido el objetivo marcado... y el mínimo tiempo de reacción de González-Sinde en aceptar la situación e incluso insinuar a su sustituta.
Cumplido el objetivo común, el único punto de fricción es si el cineasta seguirá presidiendo la Academia de Cine hasta después de la gala de los Goya. Porque Álex de la Iglesia está engañando al país entero, pero seguramente tampoco es plan de permitirle llevar su comedia demasiado lejos.
Sobre todo porque los réditos en materia de imagen que está dando esta operación son muy abundantes y no es plan de que empiecen a proliferar paracaidistas dispuestos a apuntarse un tanto a ojos de la opinión pública sumándose al carro del cinismo de Álex de la Iglesia y su interpretación magistral del poli bueno.
¿O es que os creíais seriamente que un señor con una película en cartelera podía jugar a nada que no fuera el buen rollito?
(Y gracias a Museros por el título de esta entrada).












