Viernes, 21 de enero de 2011

Pinganillos en el Senado

El asunto del uso de las lenguas regionales en el Senado, traducci?n simult?nea incluida, es tan insostenible que a los defensores de la medida les est?n cayendo palos por todos lados, hasta el extremo de haber hecho llegar a los progres de guardia a la brillante conclusi?n de que el debate no es entre izquierdas y derechas, sino entre centro y periferia.

Naturalmente, se equivocan.?Porque los t?rminos reales de este debate van en realidad en t?rminos de imagen: Imagen de participaci?n en el proyecto pol?tico com?n de la Naci?n espa?ola versus imagen de nacioncita diferenciada y oprimida.?

Las lenguas cooficiales lo son solo en sus respectivos territorios, administraciones y organos. Y la l?gica m?s elemental nos dicta que en los ?rganos de la administraci?n del Estado y en la sede de su soberan?a nacional -porque nuestras Cortes son eso, y no un legislativo de vuvuzela como el Parlamento Europeo con el que se ha llegado a comparar a ra?z de esta idiotez- el idioma que debe emplearse es necesariamente el com?n.

Pero en el Estado de 1978 la l?gica m?s elemental quebr? hace ya mucho tiempo, hasta el extremo de que se va a permitir la visibilizaci?n al m?s alto nivel del discurso victimista y aldeano del separatismo vasco, catal?n y gallego. Hablar una de estas tres lenguas no te convierte ni mucho menos en un separatista...pero pretender al cabo de m?s de mil a?os de existencia del castellano como lengua com?n de Espa?a que un senador del Reino pueda tener dificultades en expresarse en esta lengua por no ser su lengua materna es simplemente re?rse del pa?s entero.?

La cuesti?n de fondo es presentar a Espa?a no como una Naci?n con una lengua com?n en convivencia con idiomas propios hablados en algunas regiones, sino como un ente plurinacional fruto de los azares de la Historia -como la antigua Yugoslavia o la actual B?lgica- o de la conveniencia pactista del momento -como la Uni?n Europea.?

Durante treinta y tres a?os, en Espa?a se ha dado permiso para existir a una anormalidad hist?rica y pol?tica. De momento, la locura auton?mica y la tolerancia hacia el separatismo solo nos est? costando cantidades ingentes de dinero al lado de las cuales los 315.000 euros/a?o que gastar? el Senado en traductores no representa ni el chocolate del loro. Pero es precisamente en este tipo de operaciones de imagen en donde reside el peligro.

Los pinganillos en el Senado no son cuesti?n de dinero, sino de proyecto com?n.De tener una C?mara de representaci?n territorial a una que visibilice una situaci?n de enfrentamiento, diferenciaci?n o ruptura que solo existe en las enloquecidas mentes de los ide?logos del separatismo que, con la connivencia de un Zapatero que ve Espa?a como "concepto discutido y discutible" no deja de abrir una Caja de Pandora tras otra. ??


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