Sudán del Sur: La balcanización de África
Y lo que tenía que acabar pasando, acabó pasando: Comienza la balcanización de África. Que no es otra cosa más que la asunción por parte de la comunidad internacional de que el mantenimiento a toda costa de las fronteras heredadas de la descolonización del continente negro es simplemente imposible.
De hecho, hace falta haber viajado por ellos para comprender el fraudulento artificio que son la mayoría de los Estados del África Negra: Construcciones políticas forzadas, ineficaces y sin el menor deseo de eficacia impuestas además sobre poblaciones cuya agrupación cultural y social dominante es la tribu o clan familiar extendido y que han ido quedando paulatinamente en manos de tiranuelos que son poco más que caudillos de etnias tribales -o coaliciones más o menos estables de las mismas- armadas.
Pueden contarse con los dedos de una mano los países del sur del Sáhara que no han tenido uno u otro estallido de violencia tribal o interétnica desde su independencia. Se trata, sin excepciones, de Estados con extensiones reducidas o con una gran homogeneidad racial -pienso ahora mismo en Guinea Ecuatorial o Gabón y su predominio de etnias de raíz bantú. Por supuesto, la guerra de Ruanda -iniciada cuando el 89% de hutus del país trató de llevar a cabo un genocidio contra el 11% de tutsis naturales del mismo-nos demuestra que ni siquiera la homogeneidad es una garantía de estabilidad cuando existen siglos de tradición de tocarle las narices al vecino.
Pero es que la condición de Estado exitoso o fracasado tenga apenas relevancia: Kenia era y es moderadamente exitoso -muy exitoso, sin duda, en su contexto- y eso no le libró de su ración de machetazos cuando los lúos (o lúas- decidieron que ya estaba bien de que los kikuyus les chuparan la sangre.
Naturalmente, las razones para la secesión de Sudán del Sur (nombre provisional, porque ni eso tienen los pobres) son absolutamente justificadas: A los cristianos y animistas habitantes de la región simplemente les están matando con todo el apoyo de las tropas del norte islamizado. Lo mismito que en Nigeria. Y tan parecido a como lo están pasando los boers en Sudáfrica, a los problemas de los desgraciados habitantes del mosaico ingobernable que es la República Democrática del Congo, o a las situaciones imposibles de Liberia o Sierra Leona que verdaderamente es como para reflexionar de cara al futuro a medio plazo: ¿Porqué a los sur-sudaneses sí se les debe permitir un estado de base étnica-religiosa y a los demás no?.
La realidad es que gran parte de los Estados africanos actuales tienen su viabilidad en entredicho. El 50% del problema lo suponen ellos mismos por la incompetencia y la corrupción generalizada de sus dirigentes, en todos los casos parte inseparable del problema permanente de esos Estados: Macías condenó a su propio pueblo al hambre, como hicieron los dirigentes etíopes o como ha hecho Robert Mugabe. Patrick Lumumba, tan glorificado posteriormente, fue un loco, un fracasado y un irresponsable que logró convertir el Congo Belga en un Estado fallido y en permanente guerra civil desde el mismo momento de su independencia. Podría seguir con todos y cada uno de los líderes africanos desde entonces hasta hoy y eso evidencia un fracaso en todos los frentes: Cultural, educativo, político...
Pero es que la otra mitad del problema es el empeño absurdo -e interesado- en obligar a convivir en unidades políticas absolutamente ficticias a poblaciones que a) Se odian y b) No están preparadas en modo alguno para vivir en Estados.
Resulta curioso ver como de forma paralela a la caída del predominio estadounidense van aplicándose "excepciones" a las reglas generales del derecho internacional en materia de independencia, autodeterminación y soberanía. Primero, Kosovo en el mismísimo corazón de Europa. Después, Osetia del Sur en un Cáucaso que no deja de ser Asia.
Era cuestión de tiempo que se abriera el melón del África Negra, que es seguramente el que más razones válidas tiene para abrirse....pero que es al mismo tiempo una caja de Pandora de consecuencias más arriesgadas y difíciles de prever cuando el continente entero es un estercolero de rencillas tribales y estados fallidos.












