lunes, 03 de enero de 2011

Álvarez-Cascos y la Pax Popular

Ya hace meses anticipamos que no había calma interna en el Partido Popular y que Mariano Rajoy tendría dificultades para gobernar un partido de barones cada uno con su BOE mientras él estaba aislado en Génova. El caso es que Rajoy ha debido pensar lo mismo y ha decidido evitar en la medida de lo posible que surjan liderazgos alternativos al suyo: Con el de Aguirre tiene bastante. 

El resultado final es que Génova ha frenado en seco la operación paracaidista en la que Francisco Álvarez-Cascos se proponía a sí mismo para liderar al Partido Popular en el Principado de Asturias. Los argumentos de Génova se basan simplemente en la sumisión al líder y la derecha aguirrista exige democracia interna mientras se olvida de la ejecución política de Alejo Vidal-Quadras a manos del hoy santificado Álvarez-Cascos en uno de los movimientos más viles dentro de la derecha española en los últimos años. 

Pero a Álvarez-Cascos le dan igual sus actuaciones pasadas, porque Álvarez-Cascos quería presidir porque él lo valía el Principado de Asturias. No se ofreció para mancharse las manos en la Oposición, ni se ofreció en 2004... sino que pedía encabezar la lista a las elecciones autonómicas y lo pidió a principios de 2010, ya con el zapaterismo en evidente declive. Su carencia de apoyos dentro del PP asturiano y la evidente hostilidad de su aparato le daban exactamente igual. Y claro, así no se puede ir por el mundo porque aparecer a principios del año pasado exigiendo ser cabeza de lista autonómica tras estar desaparecido seis años  es echarle mucha cara a la vida. Incluso en el PP. 

Al final, Álvarez-Cascos le ha solucionado a Rajoy varios problemas: Le ha dado la oportunidad de elegir a una candidata desconocida que se lo va a deber todo a él. Se ha garantizado la lealtad del aparato del PP en Asturias, obviamente espantado ante el desembarco de Cascos. Y se ha quitado de en medio a un tipo que -a los hechos me remito- le hubiera sido fuente segura de conflictos.  Lo ha hecho, desde luego, con el peor estilo posible. Pero nadie dijo que para ser Rajoy hiciera falta gallardía. 

Al final Álvarez-Cascos montará su partido... o, más probablemente, no lo montará. Pero la Pax Popular persistirá porque el PP no es otra cosa que una máquina de repartir prebendas entre los afines. 


Comentarios

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Autor: Museros
Fecha: lunes, 03 de enero de 2011
Hora: 16:33

A mí lo que me ha dejado patidifuso es la tirada de la moto de este hombre, diciendo que va a montar un partido nuevo. No sé si ha sido un calentón, pero no lo creo. ¿Va por libre o son maniobras aznarianas en la oscuridad?.

Importante detalle también: Dicen que Cascos, en su día, se habría opuesto a que Cajastur se comiese el marrón entre los marrones: la CCM. Y que eso le habría ganado la enemistad de Mari Cospe, cuyo actual marido - si no recuerdo mal- formaba parte del consejo de administración de esta caja cuando fue intervenida.

Autor: Fray_Fanatic
Fecha: lunes, 03 de enero de 2011
Hora: 19:04

Son dos cuestiones distintas: Yo creo que lo de montar un partido nuevo es un piscinazo de Cascos. Si lo hace, ya sabemos seguro que Aznar no está detrás. En cuanto al tema de Cajastur y CCM, lo que estaba claro era que ese marrón se lo tenía que comer una Caja controlada por el PSOE. Que Cascos aspirase a controlarla y, en consecuencia, se opusiera a la operación no le debió granjear amigos en ninguna parte del PP manchego que, en una sabia decisión de Bono, estaba sobrerrepresentado en CCM.

Yo no sé si la posición del marido de Cospedal en ese embrollo fue o no clave. Pero desde luego te digo que si la política española no fuera un puro chalaneo, Rajoy no hubiera permitido tener una Secretaria General con un marido tan controlado por el enemigo ni de broma.

Autor: Atreides
Fecha: miércoles, 05 de enero de 2011
Hora: 0:11

Cascos juega un órdago, sabe que es un hombre fuerte del partido y Rajoy es un debilucho que se asusta cada día que se ve en el espejo. Como Rajoy no tiene agallas como para liderar con fuerza un partido con fuerza, sino espera que las cosas se resuelvan solas a su favor, sólo quiere gente gris sin perfil. Con lo que no cuenta es que Cascos se cargará al PP en Asturias, aunque no gane, o por lo menos para mandar como partido más votado en una coalición con el PP. AL menos eso es a lo que juega Cascos.

La falta total de democracia interna es lo que incrementa el problema en el PP. Rajoy debe saber que no tiene ganada la partida si celebra elecciones internas en Asturias, y tampoco quiere sentar un precedente para el resto de España. Ya sabemos que a Rajoy lo que le gusta son los congresos búlgaros en los que se sabe de antemano lo que se va a a votar, porque los delegados se eligen de forma irregular en función de lo que interese a Génova.