martes, 28 de diciembre de 2010

Balance del Día de los Inocentes

28 de Diciembre, 3 de la madrugada: Sabedor de que mi compañero de piso se ha traído una amiga a dormir, le llamo para explicarle que Alfredo Pérez-Rubalcaba acaba de comparecer en los medios flanqueado por una llorosa Elena Salgado para anunciar la salida de España del Euro a partir del 1 de Enero de 2011 (gracias Atreides por la idea) y que, por lo tanto, más nos vale ir inmediatamente a los cajeros automáticos para sacar el efectivo que podamos antes del inminente corralito.

Mi compi se despierta como un resorte y le explica la situación a su coadyacente. Yo les espero en el salón, totalmente vestido, mientras ellos se ponen sendos plumas sobre los pijamas antes de acompañarme aún legañosos a la calle tras reunir apresuradamente sus tarjetas de crédito con expresiones de alarma y terror.

No les digo que se trata de una inocentada hasta que no estamos ya en la calle a dos grados bajo cero.

11 de la mañana: Mi mejor amigo, al que traté durante la noche de despertar llamándole al móvil para contarle la misma milonga, me habla por el WhatsApp. Le digo que hay algo urgentísimo y que le llamo a su casa. Efectivamente, lo hago y le doy la noticia: Un Juzgado de Instrucción de Madrid nos ha puesto a ambos en busca y captura por una querella criminal interpuesta contra nosotros por sendos sujetos a los que odiamos mutuamente.

Le explico que debemos presentarnos en Comisaría cuanto antes para evitar ser detenidos en nuestras casas y que yo ya lo hice anoche de madrugada. Queda en presentarse inmediatamente y llamarme cuando esté en la puerta. Lo hace desde el autobús que le va a llevar a la misma. Aprovecho para gritarle eso de "¡INOCENTE!" y acto seguido me retira la palabra.

No puede haber dos sin tres. A las 12:30 del mediodía llamo a una de mis hermanas, quien resulta estar esperando su hora en la consulta del médico: Una amiga suya alega estar embarazada de seis meses e insiste en que el hijo que espera es mío.

Como mis anteriores víctimas, mi hermana traga cebo, anzuelo, sedal e hilo y me aconseja que no reconozca el hijo pase lo que pase ya que su amiga es una perfecta fresca que se acuesta con cualquiera y que lo que quiere es pescarme. Queda la conversación interrumpida porque llega su turno de entrar. Me llama media hora después para proseguir con el mismo discurso en tono de absoluta e indignada preocupación y es entonces cuando me apiado de ella.

Definitivamente, un mal día para estar cerca de mí. Más me valdrá no juntar a estos tres, no vaya a ser que el próximo balance que me toque publicar sea el del Día del Apaleamiento. 


Comentarios

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Autor: Mendrugo
Fecha: miércoles, 29 de diciembre de 2010
Hora: 15:07

¡Fraile avieso! La inocentada gorda va a ser que resultes profeta en todo.
Autor: Gonzalo
Fecha: jueves, 30 de diciembre de 2010
Hora: 13:13

Sin ánimo de faltar...

¿Se puede poner "¡Cabronazo!" en un comentario?

Pues eso.

 

:D