lunes, 27 de diciembre de 2010

#Seriesyonkisgate: Ignacio Escolar ayudando a su señor

  Yo a Escolar le leo a diario. Es extremadamente raro que esté de acuerdo con lo que dice, pero se le nota una buena combinación de instinto y fuentes que le convierte en un termómetro infalible de lo que le duele a la progredumbre, o de cual va a ser la consigna zapaterista de la semana. En el asunto de la Ley Sinde navega mezclando una de arena con cada varias de cal, porque tiene que mantener una cierta equidistancia entre el sesentayochismo y el progresismo kaviar.

Me da la impresión de que hoy ha cometido un error de bulto abriendo el melón de lo que ya se conoce como el #Seriesyonkisgate: Es decir, tratar de abrir un frente directo contra quienes se lucran con las páginas de descargas contra las que presuntamente se crea la Ley Sinde basado en una sencilla -pero acertada- investigación acerca de quien está detrás de la web Seriesyonkis.com y unos cálculos -que tampoco me parecen disparatados- sobre lo que estaría facturando la página en cuestión. 

Se trata, ni más ni menos, que de echarle un capote al Ejecutivo y al culturetariado patrio señalando con nombres y apellidos a quienes estarían cometiendo la inmoralidad de ganar dinero explotando la propiedad intelectual ajena. El problema es que se le ha visto el plumero... y además está equivocado.

En primer lugar, la actividad de Seriesyonkis.com es perfectamente legal, porque seriesyonkis.com no distribuye contenido alguno sino que simplemente enlaza hacia los lugares en los que se puede conseguir. La legalidad de la actividad de Seriesyonkis y páginas similares es absoluta y así la han ido declarando, sin excepción, todos y cada uno de los Juzgados y Tribunales que han tenido que resolver sobre las diversas iniciativas legales que en las más diversas vías ha ido abriendo la industria de la cultura

En segundo lugar, considerar el mero enlace a un contenido como una injusticia o una inmoralidad supone simplemente vivir en otra galaxia en lo que a la propia naturaleza de Internet -que se define, no lo olvidemos, por los enlaces- se refiere. Si el enlace a un contenido ajeno es inmoral, toda Internet es un invento inmoral, porque Internet no es más que una inmensa red de contenidos diversos enlazados entre sí. Escolar conoce a la perfección esto, porque conoce a la perfección y en primera persona el cambio de paradigma que ha supuesto Internet. Pero en esta ocasión opta interesadamente por ignorar que si el enlace es inmoral, se acabó la red de redes. 

En tercer lugar, seriesyonkis.com no se está lucrando de un contenido ajeno, sino que se está lucrando de su propio trabajo de recopilación, clasificación y ordenación de enlaces. Ese es el valor añadido que aporta seriesyonkis.com a sus nueve millones de usuarios únicos mensuales y eso es lo que justifica sus ingresos por publicidad. Seriesyonkis ordena enlaces a contenidos y cobra por ello. Exactamente igual que lo hace, por ejemplo, Google. Sin más diferencia que la de centrarse en un segmento concreto de contenidos a los que dirigir sus hipervínculos. Seriesyonkis y Google se lucran exactamente por el mismo concepto: Publicidad en una web recopilatoria de enlaces a la que el público accede masivamente. ¿Es inmoral Google? ¿Lo ilegalizamos? 

Estos tres razonamientos se cierran en uno solo: Enlazar no es robar y Copiar no es robar. Tengamos esto muy claro cuando escuchemos a algún imbécil comparando la copia de un contenido que simplemente se multiplica hasta el infinito sin perderse con el robo de objetos físicos que son finitos y por su propia naturaleza susceptibles de ser poseídos por una sola persona. 

Y todo esto nos lleva directamente a una sola conclusión: Los responsables de Seriesyonkis no están ganando dinero a costa del trabajo ajeno, sino que lo están ganando con el trabajo que no hacen los demás. Si los dueños de los contenidos a los que enlaza Seriesyonkis no son quienes están forrándose con sencillos enlaces hacia su producto sumando millones de visitas mensuales es debido a su propia incapacidad para innovar o para articular en torno a sus creaciones propuestas de negocio tan sencillas y viables como las que lleva a cabo esta web. 

El fondo del asunto lo explica muy bien Enrique Dans: Se está defendiendo el presunto derecho del creador a vivir de sus obras... cuando ese derecho simplemente no existe. Nadie tiene derecho a vivir de su creación o de su trabajo. Lo que tiene es el derecho a crear y a trabajar y a tratar de articular en torno a su trabajo o su creación un modelo económico válido. Y esto vale exactamente igual para el autor, para el intermediario, para el abogado, para el empresario o para el simple asalariado.

Atacar a seriesyonkis por ganar dinero a cambio de facilitar gratuitamente el acceso del público a los contenidos que este demanda es, en este sentido, la pataleta del inepto. La pataleta de quien defiende como necesaria y posible la interceptación masiva de comunicaciones para frenar la propagación de contenidos e ideas. La pataleta de quien tiene un negocio y cree que lo puede gestionar durante décadas al margen de los cambios en la sociedad, en la técnica y en el mercado. 

La pataleta, en definitiva, de los amos a quienes Escolar ha prestado esta vez su voz. 


Comentarios

Añadir un comentario

Autor: Anonimo
Fecha: lunes, 27 de diciembre de 2010
Hora: 15:27

Lo has clavado ;)