lunes, 13 de diciembre de 2010

El Rubalcabazo

En Génova empiezan a barruntarse la única jugada que el PSOE puede intentar de cara a las próximas elecciones municipales y autonómicas: Que Alfredo Pérez-Rubalcaba asuma la Presidencia del Gobierno en sustitución de José Luis Rodríguez-Zapatero. Se trata de una jugada que debería realizarse a más tardar en Febrero y que podría articularse bien por dimisión de Zapatero (Artículo 101 de la Constitución Española) o bien por la vía de la moción de censura constructiva (114 CE).

El primer supuesto supondría la rendición personal de Zapatero a la triste realidad de su incapacidad manifiesta para hacerse cargo de los destinos del país y del fracaso total de sus políticas para gestionar la crisis. El segundo supuesto requeriría una verdadera rebelión dentro del PSOE en la que la vieja guardia socialista se alzaría frente a un zapaterismo empecinado en resistir a ultranza. 

Partiendo de la base de que sigo manteniendo mi apuesta sobre que esta legislatura va a agotarse, conviene recordar que el debate sobre la dimisión anticipada de Zapatero encierra en realidad dos cuestiones básicas, a saber: 

1) El legado político del zapaterismo, entendido este como un conjunto diferenciado de las tesis socialdemócratas clásicas y formado por un proyecto de ingeniería social, una visión del país, unas directrices económicas, unas políticas emanadas de todo lo anterior y unos políticos que se han servido a subordinarse totalmente al zapaterismo sin tener realmente entidad propia al margen de éste (Sebastián, Pajín, Aído, etc...). 

2) La supervivencia del Partido Socialista Obrero Español y de sus federaciones autonómicas como fuerza(s) política(s) viables a corto plazo, con las elecciones autonómicas y municipales de Mayo de 2011 como punto crítico, ante la posibilidad concreta de que el PSOE pierda la práctica totalidad de su poder autonómico y local, con la subsiguiente desbandada a la que esto daría lugar. 

Ambas cuestiones están íntimamente relacionadas por el hecho de que el zapaterismo está electoralmente desahuciado. En el futuro inmediato, todo lo que huela a Zapatero y a su periodo de gobierno va a causar la más absoluta de las repulsiones a todos los sectores del cuerpo electoral, incluyendo los núcleos duros de votantes socialistas y aquellas circunscripciones que han sido tradicionalmente graneros de votos-PSOE, especialmente Cataluña (ya lo hemos visto), Andalucía y Castilla-La Mancha. 

En este sentido, las posibilidades de supervivencia del PSOE pasan necesariamente por enterrar -y cuanto antes mejor- el putrefacto legado del zapaterismo. Y hoy por hoy, el hombre mejor situado para ello es el VicePresidente Primero del Gobierno y Ministro del Interior. 

Para articular la operación que permitiría a Rubalcaba convertirse en el segundo Presidente del Gobierno que llega al cargo sin ser candidato al puesto en unas elecciones desde 1978 (el anterior fue Leopolco Calvo-Sotelo, enterrador de la UCD) habría que despejar la gran incógnita de si el zapaterismo está dispuesto a desaparecer sin más. Creo sinceramente que no es el caso. En primer lugar, no le reconozco a José Luis Rodríguez Zapatero ni a sus indeseables de cuota el mínimo nivel de grandeza exigible para salir en silencio por la puerta de atrás. En segundo lugar, si lo poseyeran, estarían pilotando unas duras reformas para que el socialista que se convirtiera en sucesor de Zapatero en la Moncloa se encontrara con las manos lo más libres posibles. 

Dispuesto el zapaterismo a morir con las botas puestas y arrastrando en su tragedia a la Nación en general y al PSOE en particular, está por verse que dentro del PSOE quede el nivel de inteligentsia y capacidad de resistencia mínima como para terminar con él a tiempo para salvar los muebles. Bajo mi punto de vista, eso supone sustituir a José Luis Rodríguez Zapatero antes de unas elecciones autonómicas y municipales a las que, si no media ese cambio, el PSOE llegará en un clima de desesperanza, desencanto y desmovilización total motivado por una situación de preintervención económica y descomposición política acentuada.

Se me ocurren realmente pocas cosas que puedan salvar al PSOE de un auténtico tsunami el próximo mes de Mayo. Un cambio de cara es una de ellas. No me extraña que en Génova hayan saltado las alarmas, porque el golazo que les pueden meter por toda la escuadra a meses de las autonómicas y/o a aproximadamente un año de las generales cambiando la sonrisa vacía de ZP por la maquiavélica realpolitik de Rubalcaba puede ser de órdago.  Un Rubalcabazo en toda regla. 

 

 


Comentarios

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Autor: Gonzalo
Fecha: lunes, 13 de diciembre de 2010
Hora: 16:12

Coincido contigo, Fray.

Ahora la ecuación que estarán intentando resolver será la fecha del relevo, lo suficientemente cercana a las elecciones de mayo para que la apariencia de reonovación esté en todo lo alto, pero a la vez sin poder dejar pasar demasiado tiempo para que la bola de mierda no alcance dimensiones aún más insalvables.