lunes, 06 de diciembre de 2010

Wikileaks: El Imperio contra Assange

 Tras ver su servicio interrumpido por Amazon.com, tener que abandonar servidores franceses y sufrir el corte absoluto del servicio Paypal, Wikileaks sigue funcionando, ahora desde el dominio www.wikileaks.ch, servidores suizos, 200 mirrors y recaudando fondos vía Islandia. 

A raíz del cablegate, Wikileaks se ha convertido en algo mucho más grave que la molestia que llevó a fabricar la absurda acusación que ya comentamos y cuyos avatares técnicos detallan aquí. Ahora ya tenemos sobre la mesa puras y simples sugerencias de crimen de estado. Y no nos extraña en absoluto. 

 

 En definitiva, el problema de Wikileaks es que ha hecho lo que la prensa presuntamente libre ha renunciado a hacer desde hace lustros. Efectivamente, la mayor parte de lo que ha contado Wikileaks eran cosas fácilmente deducibles. Pero no es lo mismo deducirlas, imaginarlas o pensarlas que tener la certeza material de que son ciertas. Por ejemplo, que la separación de poderes en España no existe (¡sorpresa! ¡sorpresa!) o que no solo se legisla de espaldas al pueblo, sino incluso desde fuera del país

No me cabe la menor duda de que Julian Assange tiene sus días contados en el mundo de los vivos. Pero también de que se va a ir dando una campanada tras otra sobre la clase de mundo en el que nos ha tocado vivir, sobre las prácticas de la potencia hegemónica de nuestro tiempo y sobre todo de la sumisión vergonzosa de las autoridades de Estados teóricamente soberanos ante los mandatos del Imperio. 

No es un mal legado, digo yo. 


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