I+D Feminazi (XII): Letizia Ortiz Rocasolano (completado)
No vamos a entrar a valorar su idoneidad o no como Princesa de Asturias (y futura Reina consorte) porque es un debate que no llevó en ningún momento a ninguna parte: Los hechos son los que son y el Príncipe terminó imponiendo su criterio personal en la elección de pareja a cualquier otra razón de las que podrían haberse aducido.
Desde Contra los Gigantes desconocemos del todo las opiniones o posicionamientos personales de la consorte del heredero. Pero lo que es innegable es que algunas de sus propias actitudes concretas, determinados hechos conocidos de su vida y un sesgo muy particular por parte de la cierta prensa a la hora de tratar noticias referidas a ella la han convertido en el icono del porqueyolovalguismo patrio.
Por lo tanto, era evidente que antes o después nos iba a tocar como mínimo mencionarla: Vamos a intentar analizar las razones por las que goza de tanta popularidad entre amplísimos sectores del público femenino entre los 25 y los 50 años.
Descartemos antes que nada lo evidente: Letizia Ortiz forma parte de una generación de mujeres perfectamente preparadas y solventes, líderes de hecho en sus respectivos campos. Como periodista, digamos que presentar el telediario de TVE a los treintaypocos no está pero que nada mal... pero tampoco es algo como para verse convertida en icono femenino: De hecho, no lo era en absoluto hasta su compromiso con el Príncipe. Así pues, las causas de porqué hay tanta zorra que la ve como archimodelo a seguir hay que buscarlas en el propio compromiso, en las circunstancias que lo rodearon y en lo que se cree saber de su relación con su marido y con la familia de éste.
Esencialmente, el Príncipe Felipe es la contrapartida masculina ideal a todos esos perversos modelos femeninos que lleva dándonos el cine norteamericano desde los años 50 y que tan ampliamente comentamos al principio de esta serie de artículos. Y Letizia Ortiz, en tanto que protagonista de uno de estos films, tendría como hándicap esencial -imprescindible según vimos para el personaje principal de una película para mujeres- precisamente el tener un pasado lo bastante amplio como para que la elección de Felipe de Borbón fuera ampliamente puesta en entredicho, una vez pasó el momento generalizado de lameculismo inicial tan vergonzosamente protagonizado por la prensa patria en general y determinados periodistas sexagenarios en particular.
A propósito de este pasado, había una gran parte que podría ser considerada anecdótica. A la edad del Príncipe, resultaba complicado que matrimoniara con una virgen núbil. Era el detalle del divorcio el que le añadía complicación al asunto. Pero quien podía haber puesto impedimentos por esa parte (la Iglesia Católica) no los puso, amparada en el argumento de que a ojos de la Iglesia, tal matrimonio previo simplemente no había existido.
Puede verse, por lo tanto, que todos los impedimentos y dudas posibles se pusieron sobre el tapete y se contestaron con mayor o menor fortuna. Y Dª. Letizia Ortiz se convirtió en Princesa de Asturias. El primer mensaje porqueyolovalguista de Letizia para la zorra patria es, por lo tanto, muy claro: Da exactamente igual tu pasado sentimental, porque aquí vale todo y acumular tanto un divorcio como un número desconocido de otras relaciones no va a ser impedimento para ninguna aspiración. (Versión abreviada: Perrea, perrea).
En cuanto a la relación con su marido, suficientemente claro fue el momento "déjame hablar a mí" en el momento del anuncio del compromiso. Jennifer puede decirle eso a su novio Juandi... pero a propósito del Príncipe de Asturias, el gesto resulta totalmente inaceptable. Sumémosle a esto el hecho de que Felipe de Borbón y Grecia se habría llegado a enfrentar muy seriamente con sus padres -ausentándose incluso de un desfile del Día de la Hispanidad- y redondeamos por lo tanto la figura del perfecto bobo enamorado que tanto necesitan las Bridget Jones patrias.
El remate final es la relación de la Princesa de Asturias con su suegra, la mejor campaña de imagen que podría desear Doña Letizia entre las porqueyolovalguistas españoles es la sucesión de permanentes enfrentamientos -verdaderos o falsos- con ella que airean con periodicidad cuasi-semanal determinados periodistas monárquicos... que completa todos los ingredientes necesarios para convertir a Letizia en el archiejemplo del modelo de mujer del que aborrecemos con buenas razones.












