lunes, 22 de noviembre de 2010

1978: Empieza el fin.

No me consta que Padilla, Bravo y Maldonado le escribieran a Carlos I y V para quejarse de los desmanes de sus validos flamencos. Si no lo hicieron, los 61 empresarios que han firmado un manifiesto pidiéndole al Rey lo que esencialmente es protección frente a la cleptocracia de una casta política parasitaria y sin dos dedos de frente habrán llevado a cabo no solo un hito histórico, sino además un gesto sin precedentes. 

Centrándonos en el hecho en sí, los representantes del 90% del IBEX y de las 61 primeras empresas del país reconocen implícitamente en su Declaración Transforma España una serie de hechos preocupantes y que a estas alturas nadie puede negar ya: 

1) Que los partidos políticos carecen e representatividad social y que por eso es necesario ir hacia “un modelo que permita recuperar la representatividad social de los políticos y el acercamiento a los votantes”

2) Que el actual sistema de partidos políticos que tenemos en España es una "democracia de incubadora"

3) Que el Estado Autonómico "debe ser clarificado de una manera global, estable y fiable" al margen de "los enfoques cortoplacistas actuales". 

4) Que en España no existe una separación de poderes digna de tal nombre. 

Estamos -y no me cabe la menor duda- ante el principio del fin. Del fin de sendos Decretos-Leyes preconstitucionales (1/1977 y 20/1977) que han tenido una importancia mayor que la de la propia Constitución a la hora de configurar el actual sistema... importancia que quedó consagrada -de forma obviamente inconstitucional- en una Ley Orgánica de Régimen Electoral General de 1985 en la que dos grandes partidos se pusieron de acuerdo en desvincular a los representantes políticos electos de toda responsabilidad ante sus votantes y en otorgarse generosas sobrerrepresentaciones parlamentarias a las que dieron el nombre de "estabilidad". 

Bajo el paraguas de esta presuntamente deseable "estabilidad" de la que carecen total y absolutamente todas las democracias parlamentarias de nuestro entorno, nuestra clase política ha dinamitado pura y simplemente la independencia del Poder Judicial. A partir de ahí todo es posible, ya hablemos de la Audiencia Nacional y ETA, de las distintas varas de medir de la Fiscalía en Madrid y Marbella o de los pasteleos del Tribunal Constitucional, que empezaron con la expropiación de RUMASA -gracias al voto de calidad de un Presidente que, avergonzado, dimitió sin terminar su madato y huyó a Caracas donde murió años después sin pena ni gloria- y han continuado en una larga cadena de deposiciones cuyos últimos escándalos han sido dictaminar que la desigualdad penal entre hombres y mujeres es constitucional, o que el Estatuto de Cataluña (es decir, el Plan Ibarreche de Carod-Rovira) es esencialmente válido a la luz de nuestra Carta Magna. 

Cuestión aparte merece todo lo relativo al desmadre autonómico, del que no se sabe a ciencia cierta cual es su déficit al no ejercer el Estado la menor función de control, supervisión o moderación de sus contabilidades. Sabemos que tenemos diecisiete miniestados, banderas, himnos y flotas de coches oficiales, así como diecisiete emisores de deuda avalada por el Estado y 4000 empresas públicas de eficiencia dudosa y contabilidad en todo caso no-consolidada con los balances de su respectiva región-matriz. También sabemos que tenemos 8000 ayuntamientos de los que casi el 80% rigen municipios de menos de 5000 habitantes y de los cuales, además, un número aun sin identificar se encuentran en quiebra no-declarada.  En cuanto a los costes del Estado Autonómico, ya se han preocupado muy bien de ocultar a cada contribuyente cuanto le cuesta exactamente la broma

Yo, que soy un optimista, quiero creer que el manifiesto de los 61 suponga finalmente el principio del fin de este sistema de democracia despótica que la generación coñazo -que para mí no es otra que la de la Transición- se dio a sí misma en 1978. Una democracia sin representatividad alguna, una democracia sin separación de poderes digna de tal nombre y, en definitiva, una parodia bufa de democracia cuyos representantes electos no se hacen responsables de nada ante sus representados... porque les basta y les sobra con la sumisión al líder partidario de turno. 

Y tengo solo un argumento para pensarlo: Que si estos 61 empresarios -los más importantes del país por volumen, negocio, marca y empleo- están tan íntimamente convencidos de la inadecuación absoluta de nuestra clase política es porque con el zapaterismo, esa doctrina de sonrisas bobaliconas y gilipolleces revestidas de profundidad, hemos tocado fondo. Pajín hace buena a Villalobos. Abel Matutes es un Juan de Austria comparado con Moratinos y todo un Hermes Diactoros puesto al lado de la Trini. Incluso Rato y Montoro -dos desastres sin paliativos- apayasan pura y simplemente a Elena Salgado. Finalmente, el zapaterismo se ha revelado como la expresión política de la incompetencia y las frustraciones sectarias colectivas del ala izquierda de la generación T. 

Y, en definitiva, yo creo que empieza el fin del sistema del 78 simplemente para evitarnos en la medida de lo posible aguantar los complejos del ala derecha de esa misma generación, encarnada en un ser vacío e inane que solo ve Teledeporte

A ver si no me equivoco. 


Comentarios

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Autor: Uribe
Fecha: lunes, 22 de noviembre de 2010
Hora: 18:55

Llevo más de un mes pensando que hay que cambiar esta Constitución. Está agotada y se la ha cargado mi paisano (al que conozco personalmente, fíjate tu que nunca pensé que alguien conocido le diera la puntilla a la Carta Magna) sacando todos los defectos de la misma en menos de siete años.

Es lamentable lo de que un político pueda hacer y deshacer sin responsabilidad alguna. Los que han llevado a la quiebra a los Ayuntamientos deberían tener responsabilidad penal y pasar unos años en la cárcel. Cuando se tira con pólvora del Rey se hace cada soplapollez que asusta y se tira el dinero. Y, por cierto, deberían ir a la calle más de un millón de empleados públicos y funcionarios. Sobre todo en Andalucía. Lamentable clientelismo...

Autor: Firmus et Rusticus
Fecha: martes, 23 de noviembre de 2010
Hora: 1:07

Pues si al que escriben es el Sr. Jefe de Estado, me parece que el fin ha llegado antes que el principio. En la Zarzuela van a buscar lumbre al buzón de correo (véase el histriónico "Majestad, no firme").

Sres. empresarios, más vale escribir a los Reyes magos.

 

Un saludo.