viernes, 12 de noviembre de 2010

La cheka de la cultura

Ahora que el canon indiscriminado que se viene cobrando en España a los soportes de datos ha sido declarado ilegal por el Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas, que ha sentenciado entre otras cosas que profesionales, administraciones y empresas deberían estar exentos del mismo, lo lógico y lo procedente sería arbitrar un procedimiento general para que la SGAE devolviera el dinero cobrado indebidamente.

Ni que decir tiene que tal procedimiento ni existe, ni se le espera mientras González-Sinde siga al frente de lo que la nomenclatura oficial define como "Ministerio de Cultura" y que en realidad se sigue revelando cada día más claramente como un cortijo con tintes de cheka al servicio de los grupos de presión del culturetariado patrio.

El problema ya no es que se destituya a un Director General por pretender repartir las subvenciones de manera seria. El problema ya no es que a la Ministra le falte tiempo para anunciar que se suplirá el canon de otra forma y se llame andana cuando se le pregunte por el dinero cobrado indebidamente. Lo preocupante no es que se arbitren procedimientos administrativos ad hoc para llevar a cabo lo que los jueces se niegan consistentemente a hacer.

Lo verdaderamente alucinante, lo asombroso, es como se llevan a cabo estas cosas como si realmente fueran indiscutibles y de sentido común. Hago una lista de los atropellos cometidos por la Cheka de la Cultura y observo atónito como amplísimas capas de la sociedad las aceptan y asumen como si procedieran poco más o menos que del Oráculo de Delfos. Con la misma falta de espíritu crítico y borreguismo que demostraban aquellos compañeros míos, plenamente convencidos de que un señor debía ir a prisión por descargarse música del Kazaa.

Cuando hablamos de las fechorías de la Cheka de la Cultura no estamos hablando de corruptelas políticas, ni de que el dinero público no es de nadie, ni de filosofía estoica, ni de los Grandes Expresos Europeos: Estamos hablando de actuaciones que afectan a nuestras libertades básicas... y que, además, tienen una incidencia directa en nuestros bolsillos, a costa de los cuales se está enriqueciendo un número limitado, contingente, finito y absolutamente identificable con nombres y apellidos  que incluye tanto a la Satrapía de los Seiscientos socios de la SGAE que cobran de la misma, como a los productores de esas 220 películas rodadas en 2009, cifra astronómica, absurda, escandalosa, propia más de Bollywood que del cine español y explicable solo por la cantidad y cuantía de las subvenciones recibidas.

Tan ridículo es el hecho de que en España se rueden 220 películas por año, que los profesionales del sector evitan dar esta escandalosa cifra recurriendo al artificio de hablar de porcentajes. Y que de 220 películas rodadas se estrenen solo 117 (y de ellas, añado, las tres cuartas partes en pases de una sola tarde entre semana) nos indica a las claras el nivel de garrapateo al que ha llegado la industria cultural del Reino. Que no nos extrañe en absoluto que ellos defiendan a muerte el modelo actual: Rodar a costa del contribuyente 113 films de calidad tan ínfima que no puedan aspirar ni a un estreno y otros noventaytantos que pasarán fugazmente por algún cine de capital de provincia sin importarle a nadie en lo más mínimo.

A esto se le llama parasitismo. A esto se le llama robar. Y a esto se le llama institucionalizar el vivir del cuento. Y a este grupúsculo de parásitos, de ladrones y de vividores del cuento hay que empezar a definirles por lo que son: Unos bandidos de la subvención. Un lobby de caraduros. Una Cheka de la Cultura, con todas las letras y con capacidad de presión suficiente como para pretender no devolver lo que cobra ilegalmente o como para cargarse cargarse -metafóricamente hablando- a un Director General del Cine o como para conseguir que el Congreso de los Diputados se plantee algo tan obviamente inconstitucional como es el sustituir los Juzgados por comisiones administrativas.


Comentarios

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Autor: Lobito
Fecha: sábado, 13 de noviembre de 2010
Hora: 1:24

Pero lo de cambiar los juzgados por una comisión es algo que se está poniendo muy de moda y nos esta dando un mensaje cojonudo a los "ciudadanos" junto al intento de cambio de los miembros del constitucional por parte de ese codobés ultracatalanista tan majo que es Montilla y es tal que:

-Si un juzgado dictamina algo que no te gusta, pide el cambio del mismo, elimina sus competencias u otorgaselas a alguien que te convenga a ti y a tus intereses/ados-