I+D Feminazi (X): Tronos a las asesinas
La moda de entronizar como santas laicas a mujeres que asesinaban a sus maridos la comenzó, por lo que recuerdo, Ana Rosa Quintana en el año 2000, liderando desde su púlpito en las sobremesas de Antena 3 la campaña por el indulto a Tani, mujer que liquidó a su marido de un tiro en una chabola de Mejorada del Campo y fue condenada por la Justicia a 14 años de prisión. El único argumento para recibir del Consejo de Ministros la gracia del indulto fue el repetir hasta la saciedad que Teresa Moreno Maya "Tani" era víctima de continuos malos tratos.
Sin más argumento que ese, Tani logró que el Congreso instara al Gobierno a tramitar su indulto por vía preferente y se lo concediera, como efectivamente así fue. La versión del marido sobre estos presuntos malos tratos nunca pudimos oírla y el segundo Gobierno de Aznar decidió ignorar total y absolutamente la gigantesca desproporción entre la presunta conducta del marido (fácilmente evitable, por lo demás, simplemente huyendo de la casa y poniendo una denuncia) y su asesinato de un disparo a bocajarro a mayor gloria del feminazismo más radical: Desde ese momento, las mujeres no estarían sujetas a las reglas sobre proporcionalidad de la defensa que informan los códigos penales europeos y que, por ejemplo, condenaron a Josué por el llamado "Caso Palomino".
Desde entonces, el feminazismo ha avanzado mucho. Tanto, que ya no hacen falta campañas mediáticas ni peticiones de indulto para las asesinas: Los jueces y tribunales las absuelven directamente. Una mujer que alega ser víctima de malos tratos solo tiene que alegar que no pretendía matarle con la cuchillada que le quitó la vida para quedar absuelta y limpia de polvo y paja, y todo ello en una Sentencia en la que se declara probado que su vida no corrió peligro en ningún momento, ni ella lo sintió así. Miren el vídeo. Su absolució no se la cree ni ella. Y para qué hablar de la cara de sorpresa de su abogado.
La lista de atenuantes del tribunal no tiene desperdicio: Presuntos malos tratos nunca denunciados por las convicciones religiosas de la acusada y tratar de detener la hemorragia con toallas y llamando al 112. Exactamente las mismas que podría alegar cualquier varón musulmán para pegar a su mujer... solo que a él, por ser hombre, no se le tendrían en cuenta.
Falta por ver, en el caso del crimen de Tafalla, si la Fiscalía defenderá el interés público recurriendo al Supremo o si, por el contrario, hará el dontancredo dejando a esta señora en la calle. De momento y porsiacaso, en todos los informativos ya se han apresurado a destacar lo positivo de esta absolución.
Hace diez años, a las asesinas se les obligaba a pedir el indulto. Hoy, se las absuelve directamente y se deja en la pelota de un órgano politizado como es la Fiscalía el recurrir o no al Supremo en busca de un poco de Justicia. Lo llaman progreso social. Yo lo llamo escándalo, burla, broma de mal gusto, parodia de Justicia, neosexismo y, en definitiva, I+D Feminazi.












