EpC: Les combatiremos en las playas
Ya en su momento dijimos que la Sentencia del Tribunal Supremo a propósito de Educación para la Ciudadanía dejaba abierta una vía prometedora consistente en discutir, libro a libro, lo que eran valores constitucionales y lo que era puro y simple adoctrinamiento ideológico.
Se trataba -y se sigue tratando- se una opción costosa, lenta y prácticamente de desgaste, pero la misma valiente familia de Bollullos Par del Condado que no logró que se eximiera a su hijo de estudiar Educación para la Ciudadanía sí ha logrado que se reconozca el contenido de un manual de McGraw-Hill como "claramente adoctrinador", con "una visión parcial del ser humano, inexacto en sus apreciaciones, atribuyendo méritos cuestionables cuando menos a determinadas etapas de la historia e ideologías, centrándose exclusivamente en la cosmovisión de la izquierda" y vinculado al "feminismo radical".
En definitiva, la Sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía no deja títere con cabeza y realiza unas valoraciones de tal calibre y entidad que suponen, directamente, dejar el libro de McGraw-Hill directamente a los pies de los caballos. Y pone en evidencia también a las Consejerías de Educación -y al propio Ministerio- que han autorizado el uso de dicho material pretendidamente educativo para su uso en las aulas.
En cualquier caso, la vía está abierta y ya no hay excusas para seguir tolerando que esto, esto, esto o esto otro se enseñe en las aulas como si fueran matemáticas: La FERE abandonó los principios a su suerte. La CONCAPA abandonó los principios a su suerte. El Foro Español de la Familia abandonó los principios a su suerte. Estas entidades, que deberían haber liderado la presentación de sucesivas baterías de demandas impugnando los decretos que aprobaban estos textos, se han limitado agestos de cara a la galería mientras un grupo cada vez menor y más desamparado de familias objetoras combatía y combate EpC en las playas, en los lugares de desembarco, en los campos y en las calles.
Todo mi apoyo para ellas. Todo mi apoyo para quienes están dispuestos a luchar, instancia judicial tras instancia judicial para oponerse, manual por manual si hace falta, a que la perversa ideología progresista se mantenga como materia de obligado estudio en las aulas del Reino. Porque aquí no estamos ante simplemente uno más de esos intentos permanentes de la Administración Pública de entrometerse en la esfera privada de las personas y familias: El intento de introducir ideología en la educación tiene como único objetivo el configurar el pensamiento social de aquí a veinte años para adecuarlo no a las preferencias no de los propios ciudadanos, sino de los lobbies y grupos de presión que configuran nuestra partitocracia en general y el zapaterismo en particular.
Y, naturalmente, Aguirre en las regatas.












