lunes, 04 de octubre de 2010

Gómez vence: El Algo se impone a la Nada en el PSM

La ajustada victoria de Tomás Gómez en las primarias para elegir candidato a la Comunidad de Madrid frente a una Trinidad Jiménez apoyada por el aparato de Ferraz es la victoria de el Algo contra la Nada. Las bases del Partido Socialista de Madrid han elegido a quien, con mayor o menor fortuna (en nuestra opinión, ninguna) ha venido desarrollando un trabajo de oposición sobre el terreno desde 2007.

En este sentido, puede decirse que Tomás Gómez aporta algo de trabajo previo, algo de apoyo entre las bases, algo de conocimiento de los problemas de los madrileños y algo de credibilidad basado en todo ello. Insisto en que a mi juicio, ese algo es muy poco... pero sigue siendo infinitamente mejor que la Nada que ha tenido enfrente.

Porque Trinidad Jiménez es, esencialmente, la Nada absoluta. Un producto político típico de una partitocracia, escalando en puestos de responsabilidad siendo totalmente incapaz de medirse electoralmente a nadie y desarrollando tareas de gestión del poder sin haber sido capaz nunca de gestionar una labor de oposición. No se nos olvida que Trinidad Jiménez huyó -pura y simplemente- del Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Madrid, en cuyas listas electorales desembarcó en plan absolutamente paracaidista gracias al dedazo del líder, solo para caer severamente derrotada ante Ruiz-Gallardón.

El intento de desembarco abortado ayer se basaba en premisas muy similares (designación de Zapatero, presuntas encuestas...) y no ha resistido ni el primer embate con las urnas ante los mismos militantes del PSM.

Si a Tomás Gómez le vemos absolutamente desorientado, no podemos negar que su argumentario tiene -como regla general y sobre todo últimamente- una cierta fundamentación teórica en las bases tradicionales de la izquierda: Le hemos visto en todo el proceso de primarias con una dialéctica obrerista, muy apoyado por la UGT y totalmente desligado de las últimas decisiones políticas tomadas en la Moncloa. Es mínimo, es absurdo... pero es Algo. Y nuevamente ha tenido enfrente a la Nada. 

Porque Trinidad Jiménez es, en el plano de las ideas, un producto típico del zapaterismo: Imagen sin contenido. Vacuidad absoluta. Basando su candidatura, su programa, su proyecto en, pura y simplemente, la presunta posibilidad de ganar las elecciones a la Comunidad de Madrid mediante una operación de márketing igual a la que ya fracasó contra Gallardón... e igual a la que llevó a un indocumentado como Zapatero a la Moncloa. Definitivamnte, no es el mejor espejo en el que mirarse, y así lo han visto las bases socialistas.

En cualquier caso, la victoria de Tomás Gómez tiene tres consecuencias políticas:

1) Desde este momento, los barones vuelven a mandar en el PSOE en detrimento del Secretario General del Partido y de los aparatchiks del mismo (Rubalcaba y Blanco principalmente).

2) Leire Pajín (Secretaria de Organización del PSOE) como elemento producto del zapaterismo y opuesta a la operación de desembarco en el PSM, sale reforzada ante su líder... y ante nadie más. Ni BLanco, ni Rubalcaba le van a perdonar el no haber colaborado con la maniobra pro-Trini ni el mismo PSM la perdonará el no haber contribuído a abortarla. El porvenir político de Pajín pasa a estar ligado totalmente al de Zapatero.

3) Aparte de la atención mediática lograda por Tomás Gómez, este tiene ahora otro elemento más en su haber: El poder esgrimir su desvinculación del zapaterismo para tratar de evitar el desgaste enorme que la gestión nacional del PSOE en Moncloa va a generar en las expectativas electorales de las próximas municipales y autonómicas.

Que se atreva a hacerlo o no, es otra historia.


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