Nada de huelga: O ajuste, o barbarie
No solo no pienso hacer huelga, sino que además abriré mi despacho dos horas antes de lo habitual para animar, en la medida de lo posible, a que otros ciudadanos tampoco la hagan. Claro que realmente no importa porque -siendo absolutamente claros- ni un 90% ni un 100% de
seguimiento de la huelga va a cambiar nada. Las medidas de ajuste
caballar que necesita nuestra economía se van a tomar exactamente igual... porque deben tomarse.
Las matemáticas son una ciencia cruel. Y la deuda externa
que hemos contraído como sociedad -y que nos ha servido para pagar 1,20€
por un café y para comprar zulos de pladur a 5000 eur/m2- y el déficit
público en el que hemos incurrido como Estado -para pagar los mapas de
clítoris de Aído y los delirios de todas y cada una de nuestras 17
administracioncitas regionales- lo tenemos que devolver y con intereses.
Y esta realidad resume lo inevitable del ajuste al que estamos abocados y del que hemos hablado ampliamente en este blog: Ladrillazo, Pensionazo, Salariazo... y reforma autonómica. Ese es nuetsro único camino y todo lo que no sea eso, no va a sacarnos de la crisis.
El ejemplo más claro lo tenemos en Grecia. Media docena
de jornadas de huelga general, masiva e incluso cuasi-revolucionaria (como le gusta a Orisson) en lo que va de año. .
Pero no hay tutía ni la va a haber porque allí y aquí lo que está en
juego es como nos lo montamos para que nuestro país pueda seguir
comprando cosas tales como petróleo, medicinas, alimentos, ordenadores,
xboxes, electricidad, cobre y material antidisturbios. Porque de lo que estamos hablando, al final, es de si nuestra economía va a poder seguir generando dinero suficiente como para pagar esas cosas.
Es el ajuste o la barbarie. Y
cualquier discurso que ignore que estas realidades es un discurso sin
más salida que seguir tocando la vuvuzela hasta que España se convierta
en la Argentina mediterránea. O en la Sudáfria europea.












