Jueves, 23 de septiembre de 2010

Leyes de Hierro

Ignoro cuales son los estudios de Antonio Asunci?n, pero no hace falta ser muy listo para darse cuenta de que entre los mismos no figura la obra de Robert Mitchels, enunciador de la denominada Ley de Hierro de las oligarqu?as. Solo desde este desconocimiento b?sico se entiende que se haya lanzado a cuerpito gentil a disputarle el liderazgo al doble aparato conformado por Ferraz y el PSPV: Era un intento condenado al fracaso a no ser que mediara un movimiento decididamente contundente de la masa militante del PSOE en la Comunidad Valenciana.

En pol?tica, al contrario que en las pel?culas de aventuras, no suele estar muy claro qui?nes son los malos y qui?nes los buenos, pero en este caso podemos hacer una excepci?n.

Antonio Asunci?n es el Ministro del interior que dimiti? cuando fuerzas bajo su mando cometieron un grav?simo fallo -el que posibilit? la extravagante fuga de? Luis Rold?n rumbo a Laos- del que dif?cilmente se le pod?a hacer responsable a ?l. Enfrente, los aparatos del PSOE y del PSPV, controlados por el Clan de los Paj?n, cuya matriarca ha faltado tan flagrantemente a los pactos entre partidos sobre buenas pr?cticas y antitransfuguismo que tuvo que hacer como que se iba del PSOE, pese a lo cual la han hecho volver de tapadillo -con may?sculo esc?ndalo- a las listas del PSOE en Benidorm.

El caso, realmente, no tiene paralelo alguno con el de las candidaturas de Tom?s G?mez y Trinidad Jim?nez para encabezar las listas de los socialistas madrile?os: En Madrid, a fin de cuentas, se est?n enfrentando dos aparatos, dos burocracias, dos ententes de intereses enfrentados. Y en Valencia, el defenestrado Asunci?n ha ido por su cuenta y riesgo, estilo paracaidista. Y le han defenestrado.

M?s que a nadie, el caso del ex-Ministro del Interior me recuerda al del pobre Jos? Borrell. Un aventurero aupado sorpresivamente a la candidatura a la Presidencia del Gobierno por unas bases hartas de la vacuidad de Joaqu?n Almunia. Elegido Borrell como l?der por las masas, lo l?gico hubiera sido la? desaparici?n de Almunia. En cambio, este opt? por atrincherarse en el propio aparato del PSOE desde el que se encarg? de sepultar al elegido por las bases con todos los medios que tiene una estructura burocr?tica dedicada el 100% del tiempo a controlar la actividad de sus militantes o las prebendas que los mismos eventualmente reciben y con la inestimable ayuda de la prensa adicta.?

A Borrell se le hizo caer una vez proclamado. A Asunci?n no le han dado ni la opci?n de medirse con el candidato oficial, ahorr?ndose as? el aparato los inconvenientes de tener que inventarse, por ejemplo, historias sobre su sexualidad o casos de corrupci?n que afecten en algo a su entorno.

En realidad, el hallazgo pol?tico de Robert Mitchels anticipa la esclerosis de las partitocracias europeas: Cuando el peso del aparato -la burocracia, al estructura que cobra y vive del Partido- es m?s importante que la voluntad del militante que la mantiene -no digamos ya del votante- directamente hemos terminado con la democracia. Tanto con la democracia interna de los partidos, como con la propia democracia presuntamente representativa del Sistema.

De ah? la importancia de los imperativos constitucionales y legales que obligan a los partidos a tener estructuras y funcionamiento democr?tico: Al final, la democracia en los partidos es lo ?nico que asegura en cierta medida que los cargfos p?blicos electos sean realmente representativos... siempre que se combine con una legislaci?n electoral basada en listas abiertas.

A todas estas, en Espa?a tenemos listas cerradas y partidos que exigen miles de avales para tener opci?n a disputar un liderato. Saque cada cual sus propias conclusiones.


Comentarios

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Autor: Orisson
Fecha: Viernes, 24 de septiembre de 2010
Hora: 21:34

Sólo un apunte: Asunción ha sido, sino recuerdo mal, el único ministro que ha dimitido de verdad, o séase, entregar el maletín, recoger el petate e irse a casa, y chimpún. Es decir, que los bobos de los valenciosocietas no saben lo que se pierden.

Un saludo