viernes, 17 de septiembre de 2010

Los Tres Negritos Ninja de Caixa Catalunya

Hace mucho tiempo, en una galaxia muy, muy lejana...

...una cajita de ahorros decidió otorgar una hipoteca por el 110% del valor de tasación de una vivienda de 58 metros cuadrados construída en 1957 en el modesto barrio de Carabanchel. El precio de tasación era de 192.000 euros del ala y los agraciados con semejante chollo eran tres varones provenientes de Costa de Marfil e -incidentalmente- negros como el betún.

Como ya os habréis imaginado por ser el narrador un abogado, esta es una historia de terror. Y, como no podía ser de otra manera, la escritura de compraventa se firmó, para ser exactos y precisos, a 10 de Octubre de 2006: El mismo mes y casi la misma fecha en la que se oficializó la existencia de una burbuja inmobiliaria en España.

Nuestros protagonistas eran tres estudiantes de la Universidad de Abobo-Adjame (me mostraban orgullosos sus carnets, de cartoncillo sin plastificar y tan desgastados que casi parecían hechos de papel higiénico) que habían decidido en el año 2003 que su país no les ofrecía las expectativas vitales suficientes. Entraron legalmente en España y aquí permanecieron de forma irregular hasta que lograron, supongo que gracias a la regularización de Zapatero, los ansiados papeles. Era el año 2005.

Los tres encontraron trabajo en los circuitos legales con una celeridad sorprendente para tres personas que prácticamente no hablaban -y siguen sin hablar- prácticamente nada de castellano. Pero tengo aquí mismo, en mi mesa, sus certificados de vida laboral y desde mayo de 2005 hasta enero de 2008, apenas hay mes en que uno u otro dejara de estar dado de alta, casi siempre en empresas con nombres que sugieren actividad constructora. Cosa que me suena tan extraña como a vosotros, pero es lo que me dicen los papeles. Que mi sentido común me diga que hay algo turbio de por medio es, a estos efectos, irrelevante.

El caso es que nuestros Tres Negritos, estabilizada su situación legal y probablemente la económica, deciden que quieren su parte del sueño español que están contribuyendo a levantar: Adquieren el piso referenciado por las cantidades comentadas firmando una hipoteca con Caixa Catalunya.

Todo va bien hasta marzo de 2008, cuando dos de ellos quedan sin trabajo. Dejan de pagar la hipoteca porque simplemente no pueden. Caixa Catalunya responde enviando sendos burofaxes en julio y septiembre de ese año y el líder del trío decide que es el momento de consultar con un abogado. Un amigo suyo -un mantero al que había defendido en cierta ocasión- les aconseja que vayan a uno cojonudo que le había sacado de un par de problemas anteriormente.

Y es así como me vi sentado en mi despacho, teniendo al otro lado de la mesa a los Tres Negritos, hablando en inglés con el que parecía ser el portavoz de los tres, que iba traduciendo al francés a sus dos compañeros. Y yo cagándome en la madre del Notario que ha certificado en su escritura que los tres hablan castellano y comprenden lo que han firmado.

La pretensión de los muchachos no tenía nada de extraordinaria: Tres inmigrantes más deseosos de renegociar con el banco: Pretendían que el banco les rebajara la cuota mensual para así poder pagarla.

Convertido en interlocutor de los Tres Negritos ante Caixa Catalunya, traté de explorar todas las soluciones posibles: Desde refinanciaciones (mis chicos pretendían pagar 500 euros al mes en vez de los cerca de 900 que les tocaba) hasta la pura y simple dación en pago (que la caja rechazaba). Mi argumento negociador casi-único era la indisimulada condición de Ninjas de mis clientes. El de la Caixa, apurar los plazos en los que podían mantener la mora de la hipoteca sin provisionar pérdidas.

Finalmente, agobiados por los cortes de luz (su cuenta bancaria estaba en números rojos) y visto que las negociaciones no prosperaban, los Tres Negritos Ninja optaron por pasar a la clandestinidad: Una familia gitana les pagó 3000 euros y se metió en la casa, en la que siguen viviendo a día de hoy. Ellos cogieron la pasta y se marcharon a Palencia. Lo que pretendieran hacer allí lo ignoro, más allá de estar seguros de poder subsistir y esconderse indefinidamente.

El asunto de la marcha de los negritos a Palencia y su miedo a los cortes de luz merece la pena ser aclarado:  La casa tenía calefacción eléctrica y los recibos de la luz eran un pastón en invierno. En noviembre de 2008, los negritos ya lo sabían porque habían pasado allí dos inviernos. Con la cuenta en números rojos, ya les habían cortado la luz un par de veces y la perspectiva de un invierno así les preocupaba y mucho. Es en esta situación en la que llegan al acuerdo con los gitanos, cuya existencia conozco pero cuyos detalles concretos ignoro.

En cuanto a los planes que tuvieran en Palencia, el tema se vuelve mucho más oscuro. Para empezar, me extrañó que conocieran el mismo hecho de la existencia de Palencia. Lo que pretendieran hacer allí o las razones por las que se mostraban tan seguros de esa opción me son desconocidos. Quizá fue la opción de Palencia, más que el miedo al frío y a los cortes de luz lo que les hizo abandonar el piso pero esto es una especulación.

El caso es que los Negritos se marcharon a Palencia, previa despedida telefónica. Yo me quedé los papeles, los archivé y me olvidé del tema. Hasta hace unos días.

Porque Caixa Catalunya ha elegido este día para llamar a mi despacho preguntando por estos tres. Me sonaba el nombre, pero he tenido que cerciorarme: Son ellos.

A la caja no le he dicho ni mú. Pero me he acordado de que desde este mes las cajitas están obligadas a provisionar cualquer hipoteca que tengan morosa durante más de 12 meses tras la entrada en vigor de una nueva normativa. Y claro... ahora me cuadra todo.

La hipoteca sin pagar desde marzo de 2008. Los gitanos viviendo allí de gorra desde noviembre del mismo año. El FROB. Una fusión fría. El cambio en la normativa contable. Y después de todo esto, ahora me llaman preguntando por los Tres Negritos Ninja.

Estos hijos de la gran puta no han iniciado ni el procedimiento de ejecución hipotecaria. Porque llevan dos años y medio escondiendo esta mierda y miles como esta debajo de una alfombra que debe tener poco más o menos que el tamaño de Mongolia. 

¿Crack inmobiliario? ¿Subprime en España? Señores, aún no hemos visto nada. Pero estoy convencido de que lo vamos a flipar.

Solo espero que a mis Tres Negritos Ninja -No Income, No Jobs, no Assets-  que son los únicos hipotecados verdaderamente inocentes que he visto hasta ahora desfilar por mi oficina, les vaya bien en Palencia.


Comentarios

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Autor: Anonimo
Fecha: viernes, 17 de septiembre de 2010
Hora: 22:51

Ahora en Carabanchel  esta a 10 euros el m2 en alquiler,asi que, si los negritos podian pagar 500 euros por 58 m2 alli, tampoco hubiera sido mal negocio para el banco haber aceptado la dacion en pago y haberselo alquilado.Claro que ponle otros 100 euros de agua y de luz y ademas, los negritos ahora estaran en paro y no podrian pagar ni el alquiler.

 

Autor: Anonimo
Fecha: viernes, 17 de septiembre de 2010
Hora: 23:04

Ahora en Carabanchel  esta a 10 euros el m2 en alquiler,asi que, si los negritos podian pagar 500 euros por 58 m2 alli, tampoco hubiera sido mal negocio para el banco haber aceptado la dacion en pago y haberselo alquilado.Claro que ponle otros 100 euros de agua y de luz y ademas, los negritos ahora estaran en paro y no podrian pagar ni el alquiler.

 

Autor: Gonzalo
Fecha: martes, 21 de septiembre de 2010
Hora: 14:56

En el viejo Carabanchel quisiera yo ver a cada banquero -y bancario- que se frotaba las zarpas cuando le ponía a la firma a estos Tres Negritos Ninjas, y a tantos otros en su situación, semejante cadena perpetua.

32 millones de pesetas por 58 metros en Carabanchel. Que se jodan y se coman sus hipotecas impagadas. Y que acaben en la cárcel.