El judaísmo tampoco pinta nada en Europa
En pleno ataque de la judería contra La Yijad en Eurabia a la que acusan en un ataque de perturbación mental de ser quinta columna de la invasión islámica, me llega una noticia para la esperanza: Tarjeta amarilla para el provocador hebreo Itay Sechter, delantero del Hapoel Tel Aviv que tras marcarle un gol al equipo europeo Red Bull de Salzburgo en campo austríaco, sacó una kipá, se la colocó y se puso a rezar en el centro del campo.
La noticia la leo en el blog Patria Judía. Un jemplo tan lamentable de todo lo pésimo del sionismo más radical, extremista, intolerante, belicoso y racista que no me queda más remedio que recomendar encarecidamente su lectura.
Atención especial a las barras laterales con imágenes de unas supuestas "fronteras de Israel" ocupando Jordania, Siria, Irak, Arabia Saudí y parte de Egipto. A la advertencia de no leer el blog los sábados si profesas la farisaica fé del Pueblo Escogido. A su declarada oposición a la existencia de un Estado Palestino. Y, por supuesto, a la denuncia de antisemitismo utilizada como arma arrojadiza contra cualquier crítica hacia las prácticas israelíes.
Todo esto, naturalmente, sin que nadie les expulse de la Red AntiZP. Misterios del sionismo y de las indignantes patentes de corso que se les siguen otorgando a sus voceros y agentes en Europa 65 años después de la Segunda Guerra Mundial.
El fondo del asunto de la sanción al futbolista es claro: Europa es y debe seguir siendo territorio extranjero para el judaísmo, por razones esencialmente idénticas a las que nos llevan a rechazar la presencia en nuestro continente de la fé islámica: Por el riesgo concreto que para nuestra cultura, identidad, tradiciones y libertad supone su presencia.
Con el judaísmo y sus manifestaciones públicas de fé -actos públicos de conquista y colonización no muy distintos en lo esencial de los practicados por el moro- tenemos la suerte de estar aún a tiempo de cortarlos de raíz. No desperdiciemos la oportunidad de hacerlo.












