Las cuentas del hipotecado
No tengo la fea costumbre de leer El País, así que me he enterado con cinco días de retraso de su editorial del pasado día 15 en el que viene a exponernos, esencialmente, que llevamos tres años de crisis inmobiliaria y que aún no se ha salido de ella entre otras cosas por la resistencia generalizada de los bancos (en realidad, de las Cajas) a asumir una corrección importantísima (mi apuesta es aproximadamente el 50%) del valor de los inmuebles que tienen en sus balances.
Yo no sé si Solbes era partidario de una recesión corta. De lo que no me cabe la menor duda es de que se ha tomado la decisión política de ir a una depresión larga, alargando todo lo posible el proceso de ajuste de precios como única manera de evitar la quiebra generalizada del sector bancario. En definitiva, el Estado no puede asumir el rescatar a todo el sector financiero a la vez... por lo que toca escalonar el pufo.¿Ignora esto el editorialista del BOE bis? En absoluto.
Lo que sucede es, simplemente, que se tiene que empezar a preparar a la gente y muy especialmente a los hipotecados para un nuevo bajonazo del precio de los inmuebles a partir de Octubre de 2010, en el que nos vamos a encontrar con la entrada en vigor de una nueva normativa contable para los bancos y cajas que les va a obligar a lo siguiente:
a) Depreciación oficial de los activos inmobiliarios entre el 20% y el 50%, con un mínimo del 30% para las daciones en pago.
b) Reducción del plazo para provisionar préstamos hipotecarios impagados de 72 meses a 12 meses.
Albricias: Los bancos se van a ver obligados a colocar más y más pisos en el mercado. Esto supone que debería haber una bajada importante de precios de los inmuebles. ¿A que sí?
Pues no exactamente. Si eso fuera así, la crisis sería corta. Pero el problema es que si tuviéramos un crash inmobiliario en toda regla, un gran número de hipotecados se pondrían a echar cuentas sobre el valor de sus pisitos y lo que están pagando por ellos y llegarían a la conclusión de que, con el precio de los ladrillos por los suelos les conviene infinitamente más dejar de pagar las letras y:
1) Emigrar (efecto sonajero nacional).
2) Acogerse, gracias a sus salarios bajos, a la Ley de Enjuiciamiento
Civil y asumir que les embarguen una mísera parte de sus nóminas como
algo muy preferible a tener que destinar el 80% de la misma a pagar la
hipoteca.
3) Lo anterior, pero además complementar ingresos en B.
De hecho, estoy bastante convencido de que mucha gente va a terminar por dejar de pagar su hipoteca porque simplemente le a venir mucho mejor enfrentarse a la ejecución y al embargo antes que seguir pagando por un inmueble absurdamente sobrevalorado. De hecho, mi tesis es que un porcentaje muy importante de las hipotecas concedidas desde 2006 van a terminar siendo pura y simplemente impagadas... y que se opta por la bajada escalonada de precios y por tanto por la depresión larga para
que el fallido masivo de hipotecas sea también escalonado y -precisamente por
ello- administrable.
Por enunciarlo de forma breve y concisa: A partir de 2012 muchos
millones de hipotecados van a sentarse a echar cuentas -las cuentas que no echaron antes de comprar sus zulos de pladur a 6000 euros/m2) y llegarán a la
conclusión de que les es mucho más rentable dejar de pagar la letra y acogerse a la Ley de Enjuiciamiento Civil. Y
eso sin contar los otros muchos que, por más que quieran, no van a tener
posibilidad alguna de pagarla.
Porque, en definitiva, eso de que una pareja de mileuristas va a generar
ininterrumpidamente de aquí a 30 años los 200.000 euros + 664.000 de
intereses (suponiendo un Euribor 5%) que necesita para pagar su mierda
de pisito y que, además de generarlos, los va a **querer** destinar
precisamente a eso es ciencia ficción pura.
Ahora bien... ¿Cómo resiste España una depresión inmobiliaria a la japonesa hasta que nuestros precios inmobiliarios alcancen valores razonables? De momento, vemos muy claro el infierno fiscal que se avecina y también la reorientación de todas nuestras leyes hacia el favorecimiento de la exportación. Pero hay una tercera patita que nadie se atreve a mentar: España volverá a exportar emigrantes. No nos va a quedar más remedio.
Porque por más que se empeñe El País, la construcción está muerta como sector productivo en España y está por ver que reactivando las exportaciones logremos absorber ni la mitad de esa mano de obra sobrante. Para compensar nuestra falta de competitividad respecto a Rumanía, nos pueden valer las subvenciones públicas, tal y como venimos haciendo en el sector automovilístico. Pero competir con Tánger es puro wishful thinking.
Lo iremos viendo.












