jueves, 05 de agosto de 2010

Veraneo en Madrid (I): Huelga de Municipales

Al menos la primera parte de mis vacaciones la voy a pasar en la Villa y Corte. Al menos hasta que me canse del aire acondicionado, la piscina, las cervezas fresquitas de la nevera, los desayunos y comidas en el bar de Antonio, las barbacoas en la terraza, las salidas con amigos y las horas extra de Wii y XBOX360.

A propósito de las salidas con amigos, el otro día experimenté en primera persona las -curiosamente agradables-  consecuencias de una huelga en el sector público. En este caso, de la huelga de la autoridad sancionadora por excelencia: La Policía Municipal de Madrid. No sé si se ha declarado oficial o semioficialmente, pero el caso es que el pasado sábado me merecía un par de buenas multas y no me las llevé. 

Resumiendo: Circular por la Calle de Alcalá a las tantas de la madrugada con cinco ocupantes en un vehículo autorizado solo para cuatro personas. Hacerlo, además, con la capota quitada y la música alta. Pasar dos semáforos en amarillo. Y como colofón, tener la Inspección Técnica de Vehículos caducada desde veintitantos días antes. Fue una completa melonada. Prácticamente estaba pidiendo que me pararan y me sacaran la cuenta del Gran Capitán.

Los municipales pusieron su vehículo a mi altura y me preguntaron cuantas plazas tenía mi coche. No tenía sentido mentirles y les dije la verdad. Parada en el arcén, comprobación de documentos, bronca, un pasajero a tierra (se quedaron dos para que les pudiera ir a buscar luego), segunda bronca por no tener la ITV pasada, severa advertencia de que eran muchas infracciones las que llevaba... y a circular. Afortunadamente, no había bebido ni una gota de alcohol en toda la noche. Aunque tampoco me hicieron soplar.Ni me dijeron nada de los dos discos en ámbar.

Sin descartar por completo que el magnetismo natural de mi personalidad les cautivara, me inclino por pensar que la Policía Municipal de Madrid está en huelga de celo. De entrada, bien está una pequeña tregua en la voraz actividad depredadora más que recaudatoria del Ayuntamiento que dirige Iznogud Gallardón, concretada en sanciones administrativas que en gran medida son ilegítimas, absurdas y desproporcionadas. Cierto es que me inquieta que una Policía pueda optar simplemente por incumplir deberes reglamentarios básicos... pero realmente (y sin entrar a calcular el multazo que me han ahorrado) tampoco era para tanto. Por una vez, una huelga en el sector público no toma como rehenes a los ciudadanos, sino que les libera.

En conjunto y resumiendo: Bendita huelga de Municipales.

Y no pienso volver a hacerlo. Palabra.


Comentarios

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Autor: Feynman
Fecha: viernes, 06 de agosto de 2010
Hora: 11:24

Hace unas semanas vi en algún noticiario que estaba precisamente de eso, de huelga de celo. Un policía decía que pensaban parar a los conductores e informarles de las infracciones cometidas pero sin imponer sanciones. Y parece que lo están cumpliendo.